domingo, 22 de febrero de 2026

Alfabetización Emocional

 K. Cronick

Una parte importante del desarrollo humano tiene que ver con la capacidad que tenemos para expresar nuestras propias emociones en palabras. Se trata, primero, de la habilidad de describirlas, y luego de asumirlas, cuestionarlas y desarrollarlas.

Es decir, las emociones forman una parte de procesos cerebrales complejos y están ligadas con la sensación de identidad. Cuando una persona dice verbalmente y en voz alta, “estoy enojada” o “estoy feliz”, crea una consciencia de su propia afectividad; se trata de una cognición que tiene que ver con el reconocimiento que tiene de sus maneras de conectarse con el mundo.

No todos disfruten, o se enojan, o se cansan de los mismos acontecimientos sociales, culturales o ambientales. Esta diversidad puede ser una fuente de tensión y desacuerdos, pero también puede conducir a mayor riqueza cultural y más opciones sociales en los grupos y las familias.

La capacidad de nombrar y reconocer las emociones no sólo conduce a una identidad propia. De repente, al darse cuenta de los aspectos del mundo que le enojan, le cansan, le alegran y le estimulan, una persona puede decir, “no, no me gusta reaccionar así”, y de manera consciente e intencional puede buscar alternativas.

La sensación de identidad que tiene cada persona se relaciona también con la capacidad de sentir empatía hacia los demás. Al entender por qué un familiar o un amigo ha hecho algo que nos enoja o nos alegra, podemos comenzar a reaccionar de otro modo, de manera más asertiva y equilibrada. No sólo se cambian nuestras respuestas emocionales, puede cambiarse también el clima interpersonal de los grupos en que convivimos. 

El desarrollo de esta capacidad en un niño, es decir, de poder enunciar y reconocer sus emociones, ha sido estudiado en la psicología con el término “alfabetización emocional” (AE). Es un indicador crucial de madurez que facilita la regulación emocional y la empatía.

La alfabetización emocional en los niños es la capacidad de identificar, comprender, expresar y gestionar las propias emociones y entenderse afectivamente con los demás. Es fundamental para su salud mental y habilidades sociales.

La AE se relaciona con el reconocimiento que un niño tiene de sus propias emociones, pero también tiene que ver con su capacidad de comprender las emociones de los demás (Goleman (1998). La AE no es innata. Se trata de algo que debe aprenderse. Conduce a la capacidad de reconocer las emociones propias, entenderlas, nombrarlas y explicarlas. Los niños aprenden a saber por qué se las sienten y las circunstancias en que aparecen. Conduce también a la capacidad de comunicar emocionalmente con las otras personas de su entorno, y fomentar la sensibilidad empática.

Referencias:

Goleman, Daniel (1998). “Working with emotional intelligence. Editorial Kairós. S.A. 117—121. 08029 Barcelona España (Ver:  https://mendillo.info/Desarrollo.Personal/La.practica.de.la.inteligencia.emocional.pdf).

Kumari, Anshu (2025, 17 de octubre). Alfabetización emocional – ¿Qué es, importancia, elementos, cómo enseñar y más! Blog: 21kschool. https://www.21kschool.com/kh/blog/emotional-literacy/


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