sábado, 16 de mayo de 2026

El sabor de guayaba

 K. Cronick

Mientras saboreaba

un jugo de guayaba

me dice mi hija

“sabe a tomate de árbol”.

 

Y sí, en este instante

mi memoria

de aquel sabor

encontró el nexo,

una evocación

de una conocida

y afable sensación.

 

Tenemos memorias

De sucesos, de rostros

de sabores, de colores,

de palabras, de baladas.

de peripecias.

 

Ellas no se combinan

como hacen

los riachuelos

que jubilosos

corren al mar.

Mas bien son los hilos

que en los telares

se entretejan

en animadas

alfombras lanosas.

 

Son sensaciones

que se asoman

como los aportes

de un gran diseño.

Y así nos construimos

de opuestos y semejanzas,

identidades y vecindades.

martes, 12 de mayo de 2026

Me llamo Agneta (película)

 

K. Cronick

Anoche vimos una película sueca llamada “Me llamo Agneta”.[1] Cuenta la historia de una mujer, Agneta (Eva Melander) que deja su esposo, sus hijas, ya crecidas, y un trabajo rutinario en Suecia para ir como una au pair en Francia. Para ella se trata de un escape, un sueño de libertad.

Cuando llegue a su destino encuentra que el empleo no tiene que ver con el cuidado de un niño, sino de la necesidad de vigilar y acompañar a un viejo hombre gay, Einar (Claes Månsson), cuya incipiente demencia requiere un control externo, y cuyas fantasías libertarias combinan algo de erotismo con ideaciones infantiles e imaginativas.

Agneta y los amigos de Einar forman una amistad de taberna. Agneta es muy empática, y puede intuir en Einar sus capacidades de alegría, pero también de dolor. Ella percibe su duelo por lo que considera la pérdida de su hijo, y arregla un exitoso reencuentro entre ambos.

Lo interesante de esta película es la construcción de la idea de libertad según la ven los protagonistas. Particularmente interesante es como Agneta percibe su propia vida como aburrida y sin dirección, a pesar de que su esposo de muchos años, Magnus (Björn Kjellman) le ame profundamente, y que haya tenido hijas que viven todavía en Suecia.

Desde mi punto de vista se trata de la incapacidad de Agneta para construir sentido y lazos de amor en su propia vida. No es una película que celebra la vida libre, sino un ensayo sobre una cierta vaciedad anímica, y por esto su existencia en Francia cuenta de una mezcla de alegrías sin compromisos y sin un propósito real. De hecho, por casi la mitad del film, ella está tramitando un nuevo escape que sería su regreso a casa.

En la última escena, cuando ha logrado romper su relación matrimonial de manera definitiva, ella se queda sola en una carretera francesa, y la vemos alejarse, bailando en su ropa interior entre hileras de matas de lavanda. Su búsqueda no involucra la elaboración ni de un renovado sentido de vida, ni relaciones profundas de amor, ni de algo como una creencia o una reciprocidad humana que vale defender. Ella, por lo menos en este punto de su historia, ha creado una fulminante emoción de alegría exuberante casi adolescente. Será una libertad difícil para ella, a menos que logre convertirla en lazos más profundos con sus nuevos amigos.



[1] Je m'appelle Agneta, Sf Studios, Directed by Johanna Runevad, Eva Melander in the role of Agnet

viernes, 8 de mayo de 2026

Reflexión divertida: trozos en la memoria

 K. Cronick

Mientras te envejezcas, tus memorias musicales se vuelvan caprichosas. Te lleguen tozos de canciones o música instrumental que se anidan en tu cerebro, pero no los puedes identificar. Se tocan mentalmente, y se vuelan a tocar, pero muchas vez sólo te llegan las notas de tres o cuatro barras de compás.

El problema es que me gusta la ópera clásica, y cuando conozco una aria, sé qué significa la letra, sin necesariamente dominar el idioma en que está cantado. Entonces, en mis episodios de lo que llamo “trozos” ellos no me llegan con la letra completa.

Cuando se asomen estos trozos no puedes pensar en otra cosa. Mientras tanto, hay otras neuronas que simultáneamente se ocupan de nombrarlo. En mi caso tiendo a clasificar los nombres de las cosas por orden alfabético, y lo primero que me llega es la letra del título (o del cantante o del autor). Si está en italiano, alemán, ruso u otro idioma que no domino, el trozo llega sin su letra.

Hoy me llegó un Ta -Ta-Ta Ta tata tata Ta (no encuentro cómo pegar notas con sus tiempos en Word). El trozo zumbó un ratito en mi cabeza. Poco a poco comenzaron a llegar imágenes de un cantante. Apareció en mi mente la figura de Juan Diego Flores cantando “Ah! mes amis”(1) que yo, equivocadamente había recordado con el nombre “Miliar et mari”. Fue Juan Diego quien me mandó la pista que eventualmente me devolvió la cordura, no una memoria nítida de la obra. Pero me tomó media hora de una búsqueda en Google, revisando las arias que Flores ha cantado para encontrar el nombre de la ópera “La fille du régimen” de Gaetano Donizetti.

(1)   https://www.bing.com/videos/riverview/relatedvideo?q=La%20fille%20du%20r%C3%A9giment&mid=6D0EDFE910FA8E92E32D6D0EDFE910FA8E92E32D&ajaxhist=0

miércoles, 6 de mayo de 2026

La empatía y la película "Intercambiados"

 K. Cronick

Con mi hija hemos visto varias películas animadas para niños recientemente cuyos valores no se limitan a los problemas de los amores entre un príncipe y una princesa. La más reciente se llama “Intercambiados” (Swapped en inglés). Se trata de una aventura animada dirigida por Nathan Greno y escrito por John Whittington, Christian Magalhaes y Robert Snow. Fue producida por Netflix y Skydance Animation.

En la película, dos enemigos jurados —una diminuta criatura del bosque llamada Ollie, y un ave llamada Ivy, se ven obligados a habitar, cada uno, físicamente dentro del cuerpo del otro. Es un caso extremo de la experiencia empática. Juntos llegan a entenderse, y a salvar no sólo sus propias especies, sino a todos los habitantes del bosque.

Es básicamente una película sobre la empatía. Los personajes son animalitos que viven en un bosque primordial. Cada especie tiene sus problemas de supervivencia, y con frecuencia su propia preservación pone en peligro la de otro. De manera fantasiosa, que ignora todas las reglas de depredación del mundo real, los animales logran intercambiar sus identidades, ver los problemas de los otros, explicar sus propias exigencias, y finalmente comienzan un intento de convivir en paz. Al final, hasta los lobos ofrecen a convivir. Hay un personaje malvado que quiere controlar cruelmente a los demás, pero el afán de paz de todos acaba con su tiranía.

Es evidentemente una metáfora para la convivencia humana. Nosotros -los humanos- no podemos acabar con la cadena alimenticia del mundo natural. Los lobos tienen que seguir comiendo a los ciervos y los gatos cazarán a los ratones. Pero entre nosotros, entre los países, las religiones, las culturas y hasta los partidos políticos, la convivencia es un sueño que tiene una larga historia. Esta película intenta hacer accesible este sueño para los niños. Y para los adultos que veamos la película, nos abre interrogantes.

martes, 5 de mayo de 2026

Pigeons at the window sill (Poem)

 

(Traducción al española al final)


K. Cronick

 

They come still, hopping on

the scrubbed, white window sill,

where now there are

no pots of rice and water.

They prance and flounder

on the hot metallic cover.

 

They’re the dwellers of the rocks.

They look below

and east and west

at the tiers of people-boxes.

 

So alike we are.

But they soar above us,

streak the skies

with graceful lines

that leave no tracks

to trace them back.

 

Our wings are motorized.

They are cars, and lifts,

that scan our moves.

We shut our doors,

we live inside, and walk 

on piled-up floors.

We climb the heights

to our high-stacked nests.

Always up, always down

in parallel and vertical.

These are the paradoxes

of the lessor or the greater.

 

These birds remember

how they used to be

my friendly guests.

Their feathery breasts

rise and fall

at the injustice

of it all.

 

The neighbors objected

after a day of rain

left smudges on

their window panes.

The biggest bird

looks me in the eye:

He asks me “why?”


En Español


Todavía llegan, saltando

Sobre el alféizar, blanco y fregado,

donde ahora no hay

ni potes de arroz ni agua.

Se pavonean y se tambalean

Sobre la cubierta caliente.

 

Son los habitantes de las rocas.

Miran hacia abajo

y al este y oeste

a los apilados hábitats de gentes.

 

Tan parecidos somos.

Pero ellos vuelan arriba,

Y surcan el cielo

con elegantes líneas

que no dejan huellas

para rastrearlas.

 

Nuestras alas son motorizadas.

Son coches y ascensores,

que trazan nuestros pasos.

Cerramos las puertas,

Vivimos dentro y sobre

suelos apilados.

Subimos las alturas

A nuestros apilados nidos.

Siempre arriba, siempre abajo

en paralelo y vertical.

Estas son las paradojas

del menor y el mayor.

 

Las palomas recuerdan

como solían ser

mis amables invitados.

Sus pechos plumosos

Se hinchan y se encogen

Ante la injusticia.

 

Los vecinos se quejaron

 Cuando la lluvia

manchó los cristales  

de sus ventanas.

El pájaro más grande

Me mira a los ojos:

Me pregunta "¿por qué?"


domingo, 26 de abril de 2026

Los árboles de Maracay (poema)

 

Algunos 

no crecen rectos.

Sus ramas

son curvadas, nudosas,

como las manos

de una vieja tejedora.

Como la misma vida

ampliamente vivida,

se retuercen de verde gozo.

.

Otros extienden largas ramas

que penden, descienden

al pavimiento.

Son paraguas sinoples,

una fantasía de Kandinsky.

Tocan al suelo

solo implícitamente

como el salto

de un canario.

 

     -Karen Cronick

 

 

sábado, 25 de abril de 2026

So many years -poem

(Lo traduje al español abajo) 

K. Cronick

So many years have passed.

I had forgotten

the wide sea’s stretch,

it’s depth and breadth,

and the dips in the waves

by the ocean´s shore.

How very flat it is

when you stand

in the sand

facing the horizon.

And how the brazen seagulls

rest, watch its shiny face

from the black and

rocky break-waters.

And how the salty brine

holds you as you swim

and skim along its surface.


En Español:


Han pasado tantos años.

Yo lo había olvidado:

el amplio mar se extiende,

su profundidad y amplitud,

y las hendiduras en las olas.

Qué plano es

cuando te pongas de pie

en la arena

mirando al horizonte.

Y cómo descaradas gaviotas

descansan, y miran la cara del mar

desde su negro y rocoso

rompeolas.

Y cómo el agua salada

te abraza mientras nadas

por su superficie.

 


 
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