KAREN CRONICK
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ÍNDICE PARA LOS POEMAS |
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Fire
(Fuego) |
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I sit in my chair
(Sentada en mi silla) |
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Las orquideas visitan mi porche |
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Angel’s breath (Aliento de ángel) 10 |
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Sol y sombra |
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Acróbatas de luz |
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Vivo en esta casa |
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Los viejitos |
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A little Wren (un peqieño reyezuelo) |
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To my
great-grandson (A mi bisneto) |
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El plato de los pájaros |
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Los buitres |
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Slimsy time (Tiempo escaso) |
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La hora de oro |
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Words (Palabras) |
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The pond (El estanque) |
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El aire que inhalo |
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Dices |
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Rayos esta noche |
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Espero |
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Crepúsculo |
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Todavía
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Paralelos andamos |
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Las nubes del norte |
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Magnetismo |
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Llovió sobre tierra seca |
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Reflejos |
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La luna de enero |
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El tiempo del día |
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Muros |
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La telaraña |
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Diente de león |
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El colibrí |
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Prosas |
Agradecimiento
Quiero agradecer a la poeta María Antonieta
Flores por la revisión que amablemente hizo de este poemario, y sus muy acertadas
sugerencias.
TRADUCCIONES
Los poemas escritos originalmente en inglés
tienen una traducción después de cada uno.
FIRE
I see the fire
thinking
about the fuel that
gives it life.
It mulls about the
coals
just as daydreams
do
with reminiscence,
consuming,
telling old tales
of what life is,
and was, —years and
years go by—
to become, maybe,
what will be:
illuminating heat
and light.
FUEGO (Traducción)
Veo el fuego
pensando
en la leña que le da vida.
Reflexiona sobre sus brasas
al igual que hacen los ensueños
con reminiscencia,
consumir,
contar viejos cuentos
de lo que es la vida
y que fue —años y años pasan—
para convertirse, tal vez, en lo que será:
illumination.
I SIT IN MY CHAIR
Far-away hosts of
clouds,
like racing herds
of beasts,
—thickening, vying,
densely darkening—
now cover the
valley
and the mountains
beyond.
The signs of a
coming storm.
But here, not even
a breeze
rustles the cayenne
trees.
They still softly
remember
the warm, afternoon
sun.
Overhead a few
birds,
tardily, are flying
homeward.
My dog sleeps near
my chair.
ME
QUEDO SENTADA (Traducción)
En silencio miro
a lejanas huestes de nubes,
que corren, bestias espantadas,
—pugnando, engrosando, oscureciéndose—.
Ahora cubren el valle
y las montañas más allá,
anunciando una tempestad.
Pero aquí, ni siquiera una brisa
susurra a las matas de cayena
que todavía, dulcemente, recuerdan
el cálido sol de la tarde.
A lo alto unos pájaros
vuelan tardíamente a casa.
Mi perro duerme pegado a mi silla.
LAS
ORQUÍDEAS VISITAN MI PORCHE
Las orquídeas de diciembre persisten,
perduran, llenando mis ojos
y mi cabeza con ecos
de tu canto recordado,
de colores sonrojados,
como los olores que las abejas
convierten en miel.
¿Cómo arribas a mi pasillo aquí,
de allí, donde la materia es sólo corazón?
Las orquídeas decembrinas
siguen en febrero, persisten
en este balcón de memoria de montaña
me acompañan,
sin horarios,
atemporales.
Oigo sus voces,
cantando, que brotan
de los colores,
como los olores dulces
ANGEL’S BREATH
With a waft of
angel’s breath
he blew my anxious,
dreading thoughts away.
He swept aside my
restless wrath,
and left for me a
minty newness.
But then he said,
—Now you!
—I try I try.
Now I think of waterfalls,
tree-line paths,
songbird calls,
clouds across a
moody, moving sky,
and airs from
Mozart fill my mind
when he comes and
sits with me.
—Still he comes—
Beneath my wide and
roomy terrace tree,
among the orchids,
lilies glowing red,
and his cereus
blooming in the night,
I feel and see his
face as once it was,
so open, so
beautiful, and kind.
Con una sombra, de ala de águila,
de ráfaga de ángel
descorrió mis desazones.
Hizo a un lado mi inquieta ira,
y me dejó un soplo mentolado.
Pero luego dijo:
—¡Ahora tú!
—Realmente trato.
Ahora pienso en cataratas,
senderos boscosos, loores de pájaros,
animadas nubes en un cielo sugerente
y aires de Mozart llenan mi mente
cuando él viene y se sienta conmigo.
—Todavía viene—.
Bajo mi amplio árbol de terraza,
entre orquídeas, lirios rojos que
relumbran,
y su blanco cereo que abre de noche,
siento y veo su rostro como una vez fue,
tan abierto, tan hermoso y tan risueño.
SOL
Y SOMBRA
A la sombra de una mata de limón,
que comienza a crecer,
honro a la luz del sol
con una desentonada canción.
Canto como los grillos alegres,
de prisa entre girasoles,
y cubierta del verde lento
de la hierba-luisa,
del níspero
y la menta.
ACRÓBATAS
DE LUZ
Las ramas, convertidas
en destello y sombra,
se reflejan
desde la huerta
en la ventana del comedor,
y saltan, cercanas
al cristal de la foto
del cocinero chino,
y caminan de nuevo
a la remota vitrina del porche
para caer al rincón
al lado de la puerta.
VIVO
EN ESTA CASA
En un cascarón que flota
entre dos quebradas
que bajan al arroyo,
que caen al final
a las acompasadas olas
y a los eternos torbellinos,
hay un abollado patio.
Las orquídeas conversan
desde el otro lado del río
y las hojas de las lianas
son diminutos corazones.
Cantan, escudriñan
directamente en el mío.
Como el coloso antiguo
me encuentro
inclinada, cabalgando
sobre un estrecho canal
entre el puerto y el mar,
en equilibrio
entre mi casa y aquel lugar.
Cuelgan las fotos
de mis bisabuelos
en sus marcos pintados,
retratos escarchados
de fechas cumplidas.
Tengo reunidos sus relatos.
Ellos dieron las simientes
de lo que seríamos,
y nos pasaron su antorcha.
LOS
VIEJITOS
Los viejitos en sus sillas,
miran
sin que nadie los mire,
quebradas sus ventanas,
piensan
en sus muertos,
en gente lejana,
semblantes añorados.
Se acompañan,
se entrañan
con sus memorias,
con sus historias.
A LITTLE WREN
A little wren would
sometimes come
to the feeder on my
deck.
She had one
hanging, useless leg
and hopped about
the plate
on just the other
one.
Clinging to a
cayenne branch
she would sing and
stretch her wings.
She let the breeze
blow through her plumes
and let the sun
slide down her sides:
an avalanche of
joyful pride.
In London parks the
swans swim cold
through the ice
slabs on the ponds,
consoled by bits of
bread that
people throw. These
birds roam free,
they chose this
frozen land this year.
It’s not their
strength that keeps them there.
I think, like
supple, bendy stems
they weave a
thready beauty
through the air.
What know we
what kind of lens
they use to see?
High wakefulness is
given us,
a grasp of
gorgeousness.
The sun, like
wonder, fills our eyes
and stays there. We
survive our days
draped, amazed, by
gold-spun skies.
UN
PEQUEÑO REYEZUELO (Traducción)
A veces, al comedero en mi porche,
venía un pequeño reyezuelo.
Tenía una pata colgando e inútil
y saltaba sobre el plato
solo con la otra.
Aferrado a una rama de cayena,
cantaba y estiraba sus alas.
Dejó que la brisa soplara por sus plumas
y dejaba que el sol se deslizara por sus
flancos:
una avalancha de orgullo alegre.
En los parques de Londres los cisnes nadan
entre los bloques de hielo,
consolados por pedacitos de pan
que la gente les tira. Son libres,
han elegido quedarse en esta tierra helada.
No es su fuerza lo que los sostiene.
Creo que tejen bellezas hiladas
como tallos flexibles y cimbreños
a través del aire. ¿Qué sabemos nosotros
sobre el cristal que usan para ver?
Nos es dado alto temple,
una intuición de la belleza.
El sol, como asombro, llena nuestros ojos
y se queda allí. Permanecemos
arropados, asombrados, por cielos dorados.
TO MY GREATGRANDSON
A quite tiny little
man
ran under the
canopy
of a full-branching
tree.
He ran with
certainty,
assuredly. He knew
the tree belonged
to him.
He could run there.
The limbs
and trunk were his,
as were
the grass, the sky,
and the lure
of life in the
day-break dew.
A
MI BISNIETO (Traducción)
Un chiquillo callado
corría bajo el dosel
de un colmado árbol.
Corrió con certeza,
porque sabía
que el árbol le pertenecía.
Podía alcanzarlo. Las ramas
y el tronco eran suyos, como lo eran
la hierba, el cielo y el señuelo
de la vida en el rocío del amanecer.
EL
PLATO DE LOS PÁJAROS
A veces viene el gran Isaac
de luto severo,
de sombrero certero,
de alas fornidas,
nervudo, sumido,
ávido de agua,
de frutas se empalaga,
pico en alto, se viste de frac.
Los higüeros chiquillos,
París y Helena,
almuerzan unidos.
Se tienden, recogidos,
quietos, cercanos y
tumbados en los granos,
cantan coplas a la tarde serena.
Con bellas plumas ambarinas
Zacarías, se sacude,
nervioso, fuerte,
siempre se divierte.
Viene y se va,
majestuoso, cauteloso, fino.
LOS
BUITRES
Los
buitres refutan
las arcaicas leyendas,
los atroces augurios
de hambre, guerra y muerte.
Vuelan lentamente,
sobre los valles mirandinos,
trazan sutiles senderos ovalados
y liberan destellos de luz
desde los puntos plateados
de sus largas alas.
Ellos son los edecanes
de la paz.
SLIMSY TIME
Slimsly time,
I look back, I look
backwards at the era of the stars,
Light-years to
night.
Too brief, this,
too dear, loping
rhythms of a soaring song in progress,
living birthright.
Singing cosmos,
aurora borealis,
bright with dancing gamma rays,
audible light.
At my age
the center of the
galaxy, the swirling, big black hole
is visible now.
I feel its
gravity, its dreary
drag, its sad solemnity,
its eerie sough.
I’ll talk to you,
hover, like a
friendly, synaptic, quantum entanglement,
be there, somehow.
But, then, for now,
I’ll finish my
book, plant my parsley, call where my loves live,
be here, just now.
TIEMPO ESCASO (Traducción)
Tiempo escaso,
miro hacia atrás,
miro hacia la era de las estrellas,
a años luz de la noche.
Demasiado breve, esto,
demasiados queridos:
ritmos vertiginosos de una canción en
progreso,
derecho de nacimiento en vida.
Cosmos cantando,
auroras boreales,
brillantes con rayos gamma danzantes,
luz audible.
A mi edad
el centro de la galaxia,
el gran agujero negro y arremolinado
está visible ya.
Siento su gravedad,
su lúgubre arrastre, su solemnidad,
su espeluznante lamento.
Te hablaré,
flotando
como una sinapsis amistosa, un nudo
cuántico,
estaré ahí, de alguna manera.
Pero entonces, por ahora,
terminaré mi libro, plantaré mi perejil,
llamaré a donde viven mis amores,
estaré aquí, justo ahora.
LA
HORA DE ORO
La hora de oro
es una fase del sol,
es el punto, el soplo,
el instante evidente
del universo,
el relámpago dorado
en que la madrugada
pinta mi sala
de bermejo y coral.
WORDS
Words are
merriment, can be mad or sad,
long or short,
at times a touch
bad.
We use them to
cuddle, scratch, stroke, and joke.
We deny, invite,
reject, and invoke,
but outlaw them,
never —oh, no—, not ever.
PALABRAS (Traducción)
Las palabras son alegrías,
pueden ser hartas o tristes,
largas o cortas; a veces, malditas.
Las usamos para abrazar, rascar,
acariciar y bromear.
Negamos, invitamos, rechazamos e invocamos,
pero proscribirlas, nunca —oh, no—, nunca.
THE POND
A pond with swaying waterweeds
made lush by time
and living things
that ripple, swell
and flop and fly,
is going dry. Brown
stems brush
like fiddle bows
against themselves.
In the rattling
draft at night.
All wait for rain. Expectant
seeds
will open, grow
new life once more.
New eyes will grasp
the emerald light.
These new creatures
have no need
to regard the past.
They think unaided.
Their shining skin
has altered dyes.
EL ESTANQUE (Traducción)
En el estanque las algas se mecen,
generosas por el tiempo.
Seres vivos que ondulan,
se hinchan y caen y vuelan.
Se están secando. Los tallos marrones
se cepillan entre sí
como arcos de violín
en el traqueteo de la noche.
Todos esperan que llueva.
Semillas expectantes
se abrirán. Crecerá
nueva vida una vez más.
Nuevos ojos captarán
la luz esmeralda.
Estas nuevas criaturas no tienen por qué
mirar atrás, al pasado.
Piensan sin ayuda.
Su piel tiene tintes distintos.
EL
AIRE QUE INHALO
El aire que inhalo
ya pertenece a otros:
a los descendientes,
hasta los bisnietos.
Mis palabras ahora
se tornan harapientas,
no suficientes y
son del pasado.
Pero, todavía
resisto, desafío,
y camino a pulso
por la vereda.
Aún quiero admirar
sus caras talladas
en el ramaje verde y de luz,
soñadas, de la arboleda.
DICES
Dices: ¿por qué vivir?
Digo: es por Berlioz y Bach,
es por la renovada luz
del sol y de la luna,
de Venus y Osiris
de todos los días
y de todas las noches
de cielos claros y finos vientos;
es por tu amistad,
es por las montañas
asomadas
en las madrugadas
de neblina,
es por los tataratataranietos
de mis abuelos
que ahora sostienen
la corriente del río.
RAYOS
ESTA NOCHE
Gruesos rayos silenciosos, nítidos,
cercenan la oscuridad,
súbitos,
fúlgidos.
Serena, espero uno más
antes de entrar a la casa.
ESPERO
Esta mañana me quedé esperando
el agua para el café,
el pan para el budare,
y la salida del sol.
Espero hace tiempo ya
que maduren
dos menudos mangos
que penden de una rama
fuera de mi ventana.
¿Lloverá?
¿Finalmente
y de una vez por todas,
y amén y aleluya,
se acabará
esta oscura dictadura?
A lo mejor llueve esta tarde.
Quizá.
Anoche vi entre las nubes
que la luna ya no acompaña
a Marte, marcial guerrero
astral.
Por todas partes encuentro
los buenos agüeros.
CREPÚSCULO
Desde mi porche veo la noche,
expandiéndose, escondida
en una lanosa nube,
como un afable gato que busca enrollarse,
acompañarme. Algunos zamuros todavía
se apuran hacia el sur.
Graciosos murciélagos surcan
raudos por sus retorcidas redes de caza
sobre las acequias y los techos.
Las avispas ya no se atrevan a alejarse
de su panal de papel,
y una diminuta araña
inicia sus labores nocturnas.
TODAVÍA
La luz aún entra por mis ojos.
Todavía camino por allá,
todavía recuerdo cosas,
las antiguas y las recientes.
Todavía
ocurre que no molesto tanto,
ni reclamo tonterías.
PARALELOS
ANDAMOS
Arrinconada sola en un cafetín caraqueño
voy leyendo:
ando por los viejos senderos de Kioto
y miro
los reflejos de montañas rojizas
en los tranquilos lagos,
y arcaicos, gastados templos
de rara y sinuosa belleza.
Me adentro en la locura
de un retraído y joven monje
que amando lo sublime,
se siente feo.
Retorciéndose
en la hermosura tortuosa
anhela destruir
toda perfección.
De repente
por los balcones del centro comercial
gritan: «¡GOL!»,
aunque no se conozcan
están acordados,
hermanados por lazos del alma.
Los oigo brevemente
y regreso a la belleza
amenazante, amenazada
del pabellón dorado
de Kioto.
LAS
NUBES DEL NORTE
Hoy las nubes del norte
taparon el sol. Sólo
quedó un pálido aro,
como si fuera
—no un faro encendido—
sino un mero agujero redondo
como un pozo invertido
sin camino, sin destino.
MAGNETISMO
Hay calamitas invisibles, impalpables
que imantan las cosas:
ciertos cuartos, calles, árboles,
olores,
y especias y esquinas y colores:
son evocaciones en espejismo que
se tornan espantosas o hermosas
según las fuerzas de las fuentes.
Los vitalizan, y con su magnetismo
someten a nuestras sensaciones:
extraen recuerdos, antes indolentes,
y de pronto nos encandilan con
escenas —brutales o amables—,
o nos despiertan, inquietos, con
la letra de una vieja canción.
LLOVIÓ
SOBRE LA MONTAÑA SECA
Llovió sobre la montaña seca
y los campos chamuscados.
La tierra quemada ha liberado
agrios y hondos olores de barro,
lodo, charco y pastizal.
La noche se calla asombrada
bajo las nubes ya sosegadas,
pero los sapos están cantando
una gloria, un aleluya
de ciclos, perennidad y vida.
REFLEJOS
Se acoplan, se copian.
Son símiles o facsímiles,
o ensoñaciones paralelas,
arqueadas, dobladas, desdibujadas,
en las vidrieras de la ciudad.
Lo de atrás
está enfrente,
donde vagan los autos,
los gatos, las aves
y la humanidad,
como aquel señor andando:
manos en los bolsillos,
en su boca un cigarrillo,
traspasando dimensiones
que se suponen
inmutables razones
del tiempo
y la mente contradictoria.
La línea de la luz
es ondulatoria,
entre fotones errantes.
No sé: ¿estamos por allí
adelante, o por allá?
¿Aquel hombre
existe ahora,
o hace un instante
cuando su imagen pasó
de allí para allá
o para acá frente a mí?
LA
LUNA DE ENERO
La luna de enero que remonta
por el este, hermosa, agreste,
a pesar suya y
mansamente, cede su luz
a la retorcida parra de jade
que ondula por la trama liada
de los bambús, por sobre la mesa
de mi patio.
EL TIEMPO DEL DÍA
La mañana está tan tranquila,
neblina espesa, mirandina.
Los pájaros no vienen ni cantan,
ni ladra un perro.
Amecho el candil de kerosén.
Estos días entre fiestas son
como las agujas de un reloj
sin cuerda, quietas.
Y sin embargo encuentran la hora
dos inevitables veces al día:
el siempre perenne retorno de
vitalidades ocultas.
MUROS
Me encuentro construyendo muros
más seguros: como felino con frío,
o perro enrollado, como pan al lado
del fuego. Aquí pliego mi viejo cuerpo.
Desde aquí, tras mi grueso parapeto,
hay un techo negro, tan alegre
de astros de luz y libres cometas.
La luna, andadora y quieta,
huele a jengibre y a café.
Espero —no sé qué— de las sombras.
Nombro a las aves de la noche.
Tras mío exhalan el romero,
la albahaca, la salvia, la menta,
el cilantro y la pimienta.
Respiran bromelias en flor.
Es el espacio verdadero,
opaco, sin reproche, sin dolor.
LA
TELARAÑA
Al albor, entre una bromelia
y una orquídea en flor,
brillaba, amaneciente,
iluminando, relumbrante
el tejido de una araña cazadora.
Por sus sedas corría el sol, desde el este,
casi al arder.
Quieta, irreflexiva, geométrica
la araña duraba,
inocente de su estética,
centrada, grave y oscura.
Pobre —solo quería
encubrir su labor—.
Pero pululaba
de cerca la blanca polilla,
mas no entró.
La araña ignoraba
que las sombras son sinuosas,
asoman falsas, misteriosas,
y que el sol devela los secretos
de las cosas más ocultas.
DIENTE
DE LEÓN
Me
siento en esta silla
de aluminio frío
y aguardo en el patio.
Como felino
quieto permanezco.
Yo acecho
la luna llena, pasajera,
inmoderadamente
perecedera y fugaz.
Intento parar el tiempo,
pero respiro, y oigo
el pulso de mi corazón.
Crecen mis uñas y mi pelo.
Se desvanece la luna,
tras el aliento de las nubes
como pétalos pálidos
de la endeble corola
del diente de león.
EL
COLIBRÍ
Hace unos días, desde mi mesa
de adentro hacia afuera
vi un brote de flor de cayena
verde, elíptica, amena
que parecía estar arriba
de un cable de luz
—como
si fuera un colibrí—.
Pensé que de verdad
un colibrí se posaba allí.
Pero ayer, desde mi mesa vi,
de adentro hacia afuera,
mi cayena estrenó su carmín.
Sobre ella revoleteaba
excitado, de verde y rubí,
un colibrí de pura verdad.
¿Sabría que en su pasado
vivía en mi más pura fantasía?
PROSAS
1.
Conmovida en el atardecer, releía un
antiguo libro de Milan Kundera en que me hablaba de la muerte y el miedo de
olvidar a las pérdidas, yo estaba tan absorta por sus páginas que no vi que
lejos sobre las montañas subía una luna inmensa, casi llena. El frío finalmente
me hizo levantar y, de repente, Kundera volvió a sus hojas viejas como el mago
a su botella.
¡Qué belleza, qué piedra blanca más llena
de vida! Los zamuros que regresaban a sus nidos en el sur pasaban entre aquella
luna y yo. Me pregunté: «¿Ellos la miran como hago yo?».
2.
Lamento las tantas cosas que nunca voy a entender, por ejemplo, la caligrafía china: vi en la BBC un poema sobre el agua donde la forma y la gracia de los caracteres son partes imprescindibles de los versos. No pude apreciarla. Aquí hay una obra de Zhao Menfu con carneros donde la representación de los animales es más accesible, pero, de nuevo y lamentablemente, la belleza de la escritura me está negada. Es terrible cuando nos son prohibidas algunas estéticas debido a nuestra propia ignorancia.