martes, 22 de septiembre de 2026

POEMAS Y CANARIOS

 

 

 

 

 


 

KAREN CRONICK

 

 

  

 

ÍNDICE PARA LOS POEMAS

Fire  (Fuego)

I sit in my chair (Sentada en mi silla)

Las orquideas visitan mi porche

Angel’s breath (Aliento de ángel) 10

Sol y sombra

Acróbatas de luz

Vivo en esta casa

Los viejitos

A little Wren (un peqieño reyezuelo)

To my great-grandson (A mi bisneto)

El plato de los pájaros

Los buitres

Slimsy time (Tiempo escaso)

La hora de oro

Words (Palabras)

The pond (El estanque)

El aire que inhalo

Dices

Rayos esta noche

Espero

Crepúsculo

Todavía 

Paralelos andamos

Las nubes del norte

Magnetismo

Llovió sobre tierra seca

Reflejos

La luna de enero

El tiempo del día

Muros

La telaraña

Diente de león

El colibrí

Prosas

 

Agradecimiento

 

Quiero agradecer a la poeta María Antonieta Flores por la revisión que amablemente hizo de este poemario, y sus muy acertadas sugerencias.

 

TRADUCCIONES

Los poemas escritos originalmente en inglés tienen una traducción después de cada uno.

 

 

  

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

FIRE  

 

I see the fire thinking

about the fuel that gives it life.

It mulls about the coals

just as daydreams do

with reminiscence,

consuming,

telling old tales

of what life is,

and was, —years and years go by—

to become, maybe, what will be:

illuminating heat and light.

 

FUEGO (Traducción)

 

Veo el fuego pensando

en la leña que le da vida.

Reflexiona sobre sus brasas

al igual que hacen los ensueños

con reminiscencia,

consumir,

contar viejos cuentos

de lo que es la vida

y que fue —años y años pasan—

para convertirse, tal vez, en lo que será:

illumination.

 

 

I SIT IN MY CHAIR  

 

Far-away hosts of clouds,

like racing herds of beasts,

—thickening, vying, densely darkening—

now cover the valley

and the mountains beyond.

The signs of a coming storm.

 

But here, not even a breeze

rustles the cayenne trees.

They still softly remember

the warm, afternoon sun. 

Overhead a few birds,

tardily, are flying homeward.

My dog sleeps near my chair.

 

 

ME QUEDO SENTADA (Traducción)

 

En silencio miro

a lejanas huestes de nubes,

que corren, bestias espantadas,

—pugnando, engrosando, oscureciéndose—.

Ahora cubren el valle

y las montañas más allá,

anunciando una tempestad.

 

Pero aquí, ni siquiera una brisa

susurra a las matas de cayena

que todavía, dulcemente, recuerdan

el cálido sol de la tarde.

A lo alto unos pájaros

vuelan tardíamente a casa.

Mi perro duerme pegado a mi silla.

 

   

LAS ORQUÍDEAS VISITAN MI PORCHE

 

Las orquídeas de diciembre persisten,

perduran, llenando mis ojos

y mi cabeza con ecos

de tu canto recordado,

de colores sonrojados,

como los olores que las abejas

convierten en miel.

¿Cómo arribas a mi pasillo aquí,

de allí, donde la materia es sólo corazón?

 

 Las orquídeas decembrinas

siguen en febrero, persisten

en este balcón de memoria de montaña

me acompañan,

sin horarios,

atemporales.

Oigo sus voces,

cantando, que brotan

de los colores,

como los olores dulces

 

   

 

ANGEL’S BREATH  

 

With a waft of angel’s breath

he blew my anxious, dreading thoughts away.

He swept aside my restless wrath,

and left for me a minty newness.

But then he said,

 

—Now you!

—I try I try.

 

Now I think of waterfalls,

tree-line paths, songbird calls,

clouds across a moody, moving sky,

and airs from Mozart fill my mind

when he comes and sits with me.

 

—Still he comes—

 

Beneath my wide and roomy terrace tree,

among the orchids, lilies glowing red,

and his cereus blooming in the night,

 

I feel and see his face as once it was,

so open, so beautiful, and kind.




    ALIENTO DE ÁNGEL (Traducción)

 

Con una sombra, de ala de águila,

de ráfaga de ángel

descorrió mis desazones.

Hizo a un lado mi inquieta ira,

y me dejó un soplo mentolado.

Pero luego dijo:

 

—¡Ahora tú!

 

—Realmente trato.

 

Ahora pienso en cataratas,

senderos boscosos, loores de pájaros,

animadas nubes en un cielo sugerente

 

y aires de Mozart llenan mi mente

cuando él viene y se sienta conmigo.

 

—Todavía viene—.

 

Bajo mi amplio árbol de terraza,

entre orquídeas, lirios rojos que relumbran,

y su blanco cereo que abre de noche,

siento y veo su rostro como una vez fue,

tan abierto, tan hermoso y tan risueño.

 

 

SOL Y SOMBRA

 

A la sombra de una mata de limón,

que comienza a crecer,

honro a la luz del sol

con una desentonada canción.

Canto como los grillos alegres,

de prisa entre girasoles,

y cubierta del verde lento

de la hierba-luisa,

del níspero

y la menta.

 

  


ACRÓBATAS DE LUZ

 

Las ramas, convertidas

en destello y sombra,

se reflejan

desde la huerta

en la ventana del comedor,

y saltan, cercanas

al cristal de la foto

del cocinero chino,

y caminan de nuevo

a la remota vitrina del porche

para caer al rincón

al lado de la puerta.

 

 

 

VIVO EN ESTA CASA

 

En un cascarón que flota

entre dos quebradas

que bajan al arroyo,

que caen al final

a las acompasadas olas

y a los eternos torbellinos,

hay un abollado patio.

 

Las orquídeas conversan

desde el otro lado del río

y las hojas de las lianas

son diminutos corazones.

Cantan, escudriñan

directamente en el mío.

 

Como el coloso antiguo

me encuentro

inclinada, cabalgando

sobre un estrecho canal

entre el puerto y el mar,

en equilibrio 

entre mi casa y aquel lugar.

 

Cuelgan las fotos

de mis bisabuelos

en sus marcos pintados,

retratos escarchados

de fechas cumplidas.

Tengo reunidos sus relatos.

Ellos dieron las simientes

de lo que seríamos,

y nos pasaron su antorcha.

 

 

LOS VIEJITOS

 

Los viejitos en sus sillas,

miran

sin que nadie los mire,

quebradas sus ventanas,

piensan

en sus muertos,

en gente lejana,

semblantes añorados.

Se acompañan,

se entrañan

con sus memorias,

con sus historias.

 

 

A LITTLE WREN  

 

A little wren would sometimes come

to the feeder on my deck.

She had one hanging, useless leg

and hopped about the plate

on just the other one.

 

Clinging to a cayenne branch

she would sing and stretch her wings.

She let the breeze blow through her plumes

and let the sun slide down her sides:

an avalanche of joyful pride.

 

In London parks the swans swim cold

through the ice slabs on the ponds,

consoled by bits of bread that

people throw. These birds roam free,

they chose this frozen land this year.

 

It’s not their strength that keeps them there.

I think, like supple, bendy stems

they weave a thready beauty

through the air. What know we

what kind of lens they use to see?

 

High wakefulness is given us,

a grasp of gorgeousness.

The sun, like wonder, fills our eyes

and stays there. We survive our days

draped, amazed, by gold-spun skies.

 

 

UN PEQUEÑO REYEZUELO (Traducción)

 

A veces, al comedero en mi porche,

venía un pequeño reyezuelo.

Tenía una pata colgando e inútil

y saltaba sobre el plato

solo con la otra.

 

Aferrado a una rama de cayena,

cantaba y estiraba sus alas.

Dejó que la brisa soplara por sus plumas

y dejaba que el sol se deslizara por sus flancos:

una avalancha de orgullo alegre.

 

En los parques de Londres los cisnes nadan

entre los bloques de hielo,

consolados por pedacitos de pan

que la gente les tira. Son libres,

han elegido quedarse en esta tierra helada.

 

No es su fuerza lo que los sostiene.

Creo que tejen bellezas hiladas

como tallos flexibles y cimbreños

a través del aire. ¿Qué sabemos nosotros

sobre el cristal que usan para ver?

 

Nos es dado alto temple,

una intuición de la belleza.

El sol, como asombro, llena nuestros ojos

y se queda allí. Permanecemos

arropados, asombrados, por cielos dorados.

 


 TO MY GREATGRANDSON

 

A quite tiny little man

ran under the canopy

of a full-branching tree.

He ran with certainty,

assuredly. He knew

 

the tree belonged to him.

He could run there. The limbs

and trunk were his, as were

the grass, the sky, and the lure

of life in the day-break dew.

 

 

A MI BISNIETO (Traducción)

 

Un chiquillo callado

corría bajo el dosel

de un colmado árbol.

Corrió con certeza,

porque sabía

 

que el árbol le pertenecía.

Podía alcanzarlo. Las ramas

y el tronco eran suyos, como lo eran

la hierba, el cielo y el señuelo

de la vida en el rocío del amanecer.

 

  

EL PLATO DE LOS PÁJAROS

 

A veces viene el gran Isaac

de luto severo,

de sombrero certero,

de alas fornidas,

nervudo, sumido,

ávido de agua,

de frutas se empalaga,

pico en alto, se viste de frac.

 

Los higüeros chiquillos,

París y Helena,

almuerzan unidos.

Se tienden, recogidos,

quietos, cercanos y

tumbados en los granos,

cantan coplas a la tarde serena.

 

Con bellas plumas ambarinas

Zacarías, se sacude,

nervioso, fuerte,

siempre se divierte.

Viene y se va,

majestuoso, cauteloso, fino.

 

 

LOS BUITRES

 

 Los buitres refutan

las arcaicas leyendas,

los atroces augurios

de hambre, guerra y muerte.

Vuelan lentamente,

sobre los valles mirandinos,

trazan sutiles senderos ovalados

y liberan destellos de luz

desde los puntos plateados 

de sus largas alas.

Ellos son los edecanes

de la paz.

 

  

 SLIMSY TIME  

  

Slimsly time,

I look back, I look backwards at the era of the stars,

Light-years to night.

 

Too brief, this,

too dear, loping rhythms of a soaring song in progress, 

living birthright.

 

Singing cosmos,

aurora borealis, bright with dancing gamma rays,

audible light.

 

At my age

the center of the galaxy, the swirling, big black hole

is visible now.

 

I feel its

gravity, its dreary drag, its sad solemnity, 

its eerie sough.

 

I’ll talk to you,

hover, like a friendly, synaptic, quantum entanglement,

be there, somehow.

 

But, then, for now,

I’ll finish my book, plant my parsley, call where my loves live,

be here, just now.

 

 

 

TIEMPO ESCASO (Traducción)

 

Tiempo escaso,

miro hacia atrás,

miro hacia la era de las estrellas,

a años luz de la noche.

 

Demasiado breve, esto,

demasiados queridos:

ritmos vertiginosos de una canción en progreso, 

derecho de nacimiento en vida.

 

Cosmos cantando,

auroras boreales,

brillantes con rayos gamma danzantes,

luz audible.

 

A mi edad

el centro de la galaxia,

el gran agujero negro y arremolinado

está visible ya.

 

Siento su gravedad,

su lúgubre arrastre, su solemnidad, 

su espeluznante lamento.

 

Te hablaré,

flotando

como una sinapsis amistosa, un nudo cuántico,

estaré ahí, de alguna manera.

 

Pero entonces, por ahora,

terminaré mi libro, plantaré mi perejil,

llamaré a donde viven mis amores,

estaré aquí, justo ahora.

 

 

 

LA HORA DE ORO

 

La hora de oro

es una fase del sol,

es el punto, el soplo,

el instante evidente

del universo,

el relámpago dorado

en que la madrugada

pinta mi sala

de bermejo y coral.

 

 

WORDS

 

Words are merriment, can be mad or sad,

long or short,

at times a touch bad.

We use them to cuddle, scratch, stroke, and joke.

We deny, invite, reject, and invoke,

but outlaw them, never —oh, no—, not ever.

 

 PALABRAS (Traducción)

 

Las palabras son alegrías,

pueden ser hartas o tristes,

largas o cortas; a veces, malditas.

Las usamos para abrazar, rascar,

acariciar y bromear.

Negamos, invitamos, rechazamos e invocamos,

pero proscribirlas, nunca —oh, no—, nunca.

 

 

 

THE POND  

 

 A pond with swaying waterweeds

made lush by time

and living things

that ripple, swell and flop and fly,

 

is going dry. Brown stems brush

like fiddle bows

against themselves.

In the rattling draft at night.

 

All wait for rain. Expectant seeds

will open, grow

new life once more.

New eyes will grasp the emerald light.

 

These new creatures have no need

to regard the past.

They think unaided.

Their shining skin has altered dyes.

 

 

 EL ESTANQUE (Traducción)

 

En el estanque las algas se mecen,

generosas por el tiempo.

Seres vivos que ondulan,

se hinchan y caen y vuelan.

 

Se están secando. Los tallos marrones

se cepillan entre sí

como arcos de violín

en el traqueteo de la noche.

 

Todos esperan que llueva.

Semillas expectantes

se abrirán. Crecerá

nueva vida una vez más.

Nuevos ojos captarán

la luz esmeralda.

 

Estas nuevas criaturas no tienen por qué

mirar atrás, al pasado.

Piensan sin ayuda.

Su piel tiene tintes distintos.

 

 

 

EL AIRE QUE INHALO

  

El aire que inhalo

ya pertenece a otros:

a los descendientes,

hasta los bisnietos.

 

Mis palabras ahora

se tornan harapientas,

no suficientes y

son del pasado.

 

Pero, todavía

resisto, desafío,

y camino a pulso

por la vereda.

 

Aún quiero admirar

sus caras talladas

en el ramaje verde y de luz,

soñadas, de la arboleda.

 

 

 

DICES

  

Dices: ¿por qué vivir?

Digo: es por Berlioz y Bach,

es por la renovada luz

del sol y de la luna,

de Venus y Osiris

de todos los días

y de todas las noches

de cielos claros y finos vientos;

es por tu amistad,

es por las montañas

asomadas

en las madrugadas

de neblina,

es por los tataratataranietos

de mis abuelos

que ahora sostienen 

la corriente del río.

 

 

RAYOS ESTA NOCHE

 

Gruesos rayos silenciosos, nítidos,

cercenan la oscuridad,

súbitos,

fúlgidos.

 

Serena, espero uno más

antes de entrar a la casa.

  

ESPERO

  

Esta mañana me quedé esperando

 

el agua para el café,

el pan para el budare,

y la salida del sol.

 

Espero hace tiempo ya

que maduren

dos menudos mangos

que penden de una rama

fuera de mi ventana.

 

¿Lloverá?

¿Finalmente

y de una vez por todas,

y amén y aleluya,

se acabará

esta oscura dictadura?

 

A lo mejor llueve esta tarde.

Quizá.

 

Anoche vi entre las nubes

que la luna ya no acompaña

a Marte, marcial guerrero

astral. 

 

Por todas partes encuentro

los buenos agüeros.

 

 

 

CREPÚSCULO

 

Desde mi porche veo la noche,

expandiéndose, escondida

en una lanosa nube,

como un afable gato que busca enrollarse,

acompañarme. Algunos zamuros todavía

se apuran hacia el sur.

Graciosos murciélagos surcan

raudos por sus retorcidas redes de caza

sobre las acequias y los techos.

Las avispas ya no se atrevan a alejarse

de su panal de papel,

y una diminuta araña

inicia sus labores nocturnas.

 

 

TODAVÍA

 

La luz aún entra por mis ojos.

Todavía camino por allá,

todavía recuerdo cosas,

las antiguas y las recientes.

Todavía

ocurre que no molesto tanto,

ni reclamo tonterías.

 

 

 

PARALELOS ANDAMOS

 

Arrinconada sola en un cafetín caraqueño

voy leyendo:

ando por los viejos senderos de Kioto

y miro

los reflejos de montañas rojizas

en los tranquilos lagos,

y arcaicos, gastados templos

de rara y sinuosa belleza.

 

Me adentro en la locura

de un retraído y joven monje

que amando lo sublime,

se siente feo.

Retorciéndose

en la hermosura tortuosa

anhela destruir

toda perfección.

 

De repente

por los balcones del centro comercial

gritan: «¡GOL!»,

aunque no se conozcan

están acordados,

hermanados por lazos del alma.

 

Los oigo brevemente

y regreso a la belleza

amenazante, amenazada

del pabellón dorado

de Kioto.

 

 

LAS NUBES DEL NORTE

 

Hoy las nubes del norte

taparon el sol. Sólo

quedó un pálido aro,

como si fuera

—no un faro encendido—

sino un mero agujero redondo

como un pozo invertido

sin camino, sin destino.

 

 

 

MAGNETISMO

 

Hay calamitas invisibles, impalpables

que imantan las cosas:

ciertos cuartos, calles, árboles, olores,  

y especias y esquinas y colores:

son evocaciones en espejismo que

se tornan espantosas o hermosas

según las fuerzas de las fuentes.

Los vitalizan, y con su magnetismo

someten a nuestras sensaciones:  

extraen recuerdos, antes indolentes,

y de pronto nos encandilan con

escenas —brutales o amables—,

o nos despiertan, inquietos, con

la letra de una vieja canción.

 

 

LLOVIÓ SOBRE LA MONTAÑA SECA

 

Llovió sobre la montaña seca

y los campos chamuscados.

La tierra quemada ha liberado

agrios y hondos olores de barro,

lodo, charco y pastizal.

 

La noche se calla asombrada

bajo las nubes ya sosegadas,

pero los sapos están cantando

una gloria, un aleluya

de ciclos, perennidad y vida.

 

 

 

 

 

 


 REFLEJOS

 

Se acoplan, se copian.

Son símiles o facsímiles,

o ensoñaciones paralelas,

arqueadas, dobladas, desdibujadas,

en las vidrieras de la ciudad.

 

Lo de atrás

está enfrente,

donde vagan los autos,

los gatos, las aves

y la humanidad,

como aquel señor andando:

manos en los bolsillos,

en su boca un cigarrillo,

traspasando dimensiones

que se suponen

inmutables razones

del tiempo 

y la mente contradictoria.

 

La línea de la luz

es ondulatoria,

entre fotones errantes.

 

No sé: ¿estamos por allí

adelante, o por allá?

¿Aquel hombre

existe ahora,

o hace un instante

cuando su imagen pasó

de allí para allá

o para acá frente a mí?

 

 

LA LUNA DE ENERO

 

La luna de enero que remonta

por el este, hermosa, agreste,

a pesar suya y

mansamente, cede su luz

a la retorcida parra de jade

que ondula por la trama liada

de los bambús, por sobre la mesa

de mi patio.

 

 EL TIEMPO DEL DÍA

 

La mañana está tan tranquila,

neblina espesa, mirandina.

Los pájaros no vienen ni cantan,

ni ladra un perro.

 

Amecho el candil de kerosén.

Estos días entre fiestas son

como las agujas de un reloj

sin cuerda, quietas.

 

Y sin embargo encuentran la hora

dos inevitables veces al día:

el siempre perenne retorno de

vitalidades ocultas.

 

  

 

MUROS

 

Me encuentro construyendo muros

más seguros: como felino con frío,

o perro enrollado, como pan al lado

del fuego. Aquí pliego mi viejo cuerpo.

 

Desde aquí, tras mi grueso parapeto,

hay un techo negro, tan alegre

de astros de luz y libres cometas.

La luna, andadora y quieta,

huele a jengibre y a café.

 

Espero —no sé qué— de las sombras.

Nombro a las aves de la noche.

Tras mío exhalan el romero,  

la albahaca, la salvia, la menta,

el cilantro y la pimienta.

Respiran bromelias en flor.

Es el espacio verdadero,

opaco, sin reproche, sin dolor.

 

  

  

LA TELARAÑA

 

Al albor, entre una bromelia

y una orquídea en flor,

brillaba, amaneciente,

iluminando, relumbrante

el tejido de una araña cazadora.

Por sus sedas corría el sol, desde el este,

casi al arder.

 

Quieta, irreflexiva, geométrica

la araña duraba,

inocente de su estética,

centrada, grave y oscura.

 

Pobre —solo quería

encubrir su labor—.

Pero pululaba

de cerca la blanca polilla,

mas no entró.

La araña ignoraba

que las sombras son sinuosas,

asoman falsas, misteriosas,

y que el sol devela los secretos

de las cosas más ocultas.

 

  

 

DIENTE DE LEÓN

 

 Me siento en esta silla

de aluminio frío

y aguardo en el patio.

Como felino

quieto permanezco.

 

Yo acecho

la luna llena, pasajera,

inmoderadamente

perecedera y fugaz.

Intento parar el tiempo,

pero respiro, y oigo

el pulso de mi corazón.

Crecen mis uñas y mi pelo.

 

Se desvanece la luna,

tras el aliento de las nubes

como pétalos pálidos

de la endeble corola

del diente de león.

 

 

EL COLIBRÍ

  

Hace unos días, desde mi mesa

de adentro hacia afuera

vi un brote de flor de cayena

verde, elíptica, amena

que parecía estar arriba

de un cable de luz

como si fuera un colibrí.

Pensé que de verdad

un colibrí se posaba allí.

 

Pero ayer, desde mi mesa vi,

de adentro hacia afuera,

mi cayena estrenó su carmín.

Sobre ella revoleteaba

excitado, de verde y rubí,

un colibrí de pura verdad.

¿Sabría que en su pasado

vivía en mi más pura fantasía?

 

 

PROSAS

 1.

Conmovida en el atardecer, releía un antiguo libro de Milan Kundera en que me hablaba de la muerte y el miedo de olvidar a las pérdidas, yo estaba tan absorta por sus páginas que no vi que lejos sobre las montañas subía una luna inmensa, casi llena. El frío finalmente me hizo levantar y, de repente, Kundera volvió a sus hojas viejas como el mago a su botella.

¡Qué belleza, qué piedra blanca más llena de vida! Los zamuros que regresaban a sus nidos en el sur pasaban entre aquella luna y yo. Me pregunté: «¿Ellos la miran como hago yo?».

  

2.

 Lamento las tantas cosas que nunca voy a entender, por ejemplo, la caligrafía china: vi en la BBC un poema sobre el agua donde la forma y la gracia de los caracteres son partes imprescindibles de los versos. No pude apreciarla. Aquí hay una obra de Zhao Menfu con carneros donde la representación de los animales es más accesible, pero, de nuevo y lamentablemente, la belleza de la escritura me está negada. Es terrible cuando nos son prohibidas algunas estéticas debido a nuestra propia ignorancia.

 
Locations of visitors to this page