K. Cronick
Mientras
saboreaba
un jugo de guayaba
me dice mi hija
“sabe a tomate de árbol”.
Y sí, en este instante
mi memoria
de aquel sabor
encontró el nexo,
una evocación
de una conocida
y afable sensación.
Tenemos memorias
De sucesos, de rostros
de sabores, de colores,
de palabras, de baladas.
de peripecias.
Ellas no se combinan
como hacen
los riachuelos
que jubilosos
corren al mar.
Mas bien son los hilos
que en los telares
se entretejan
en animadas
alfombras lanosas.
Son sensaciones
que se asoman
como los aportes
de un gran diseño.
Y así nos construimos
de opuestos y semejanzas,
identidades y vecindades.