K. Cronick
Mientras te envejezcas, tus memorias musicales se vuelvan
caprichosas. Te lleguen tozos de canciones o música instrumental que se anidan
en tu cerebro, pero no los puedes identificar. Se tocan mentalmente, y se
vuelan a tocar, pero muchas vez sólo te llegan las notas de tres o cuatro
barras de compás.
El problema es que me gusta la ópera clásica, y cuando
conozco una aria, sé qué significa la letra, sin necesariamente dominar el
idioma en que está cantado. Entonces, en mis episodios de lo que llamo “trozos”
ellos no me llegan con la letra completa.
Cuando se asomen estos trozos no puedes pensar en otra cosa.
Mientras tanto, hay otras neuronas que simultáneamente se ocupan de nombrarlo.
En mi caso tiendo a clasificar los nombres de las cosas por orden alfabético, y
lo primero que me llega es la letra del título (o del cantante o del autor). Si
está en italiano, alemán, ruso u otro idioma que no domino, el trozo llega sin
su letra.
Hoy me llegó un Ta -Ta-Ta Ta tata tata Ta (no
encuentro cómo pegar notas con sus tiempos en Word). El trozo zumbó un ratito
en mi cabeza. Poco a poco comenzaron a llegar imágenes de un cantante. Apareció
en mi mente la figura de Juan Diego Flores cantando “Ah! mes amis”(1)
que yo, equivocadamente había recordado con el nombre “Miliar et mari”. Fue
Juan Diego quien me mandó la pista que eventualmente me devolvió la cordura, no
una memoria nítida de la obra. Pero me tomó media hora de una búsqueda en
Google, revisando las arias que Flores ha cantado para encontrar el nombre de
la ópera “La fille du régimen” de Gaetano Donizetti.
(1)
https://www.bing.com/videos/riverview/relatedvideo?q=La%20fille%20du%20r%C3%A9giment&mid=6D0EDFE910FA8E92E32D6D0EDFE910FA8E92E32D&ajaxhist=0