martes, 12 de mayo de 2026

Me llamo Agneta (película)

 

K. Cronick

Anoche vimos una película sueca llamada “Me llamo Agneta”.[1] Cuenta la historia de una mujer, Agneta (Eva Melander) que deja su esposo, sus hijas, ya crecidas, y un trabajo rutinario en Suecia para ir como una au pair en Francia. Para ella se trata de un escape, un sueño de libertad.

Cuando llegue a su destino encuentra que el empleo no tiene que ver con el cuidado de un niño, sino de la necesidad de vigilar y acompañar a un viejo hombre gay, Einar (Claes Månsson), cuya incipiente demencia requiere un control externo, y cuyas fantasías libertarias combinan algo de erotismo con ideaciones infantiles e imaginativas.

Agneta y los amigos de Einar forman una amistad de taberna. Agneta es muy empática, y puede intuir en Einar sus capacidades de alegría, pero también de dolor. Ella percibe su duelo por lo que considera la pérdida de su hijo, y arregla un exitoso reencuentro entre ambos.

Lo interesante de esta película es la construcción de la idea libertad según la ven los protagonistas. Particularmente interesante es como Agneta percibe su propia vida como aburrida y sin dirección, a pesar de que su esposo de muchos años, Magnus (Björn Kjellman) le ame profundamente, y que haya tenido hijas que viven todavía en Suecia.

Desde mi punto de vista se trata de la incapacidad de Agneta para construir sentido y lazos de amor en su propia vida. No es una película que celebra la vida libre, sino un ensayo sobre una cierta vaciedad anímica, y por esto su existencia en Francia cuenta de una mezcla de alegrías sin compromisos y sin un propósito real. De hecho, por casi la mitad del film, ella está tramitando un nuevo escape que sería su regreso a casa.

En la última escena, cuando haya logrado romper su relación matrimonial de manera definitiva, ella se queda sola en una carretera francesa, y la vemos alejar, bailando en su ropa interior entre hileras de matas de lavanda. Su búsqueda no involucra la elaboración ni de un renovado sentido de vida, ni relaciones profundas de amor, ni de algo como una creencia o una reciprocidad humana que vale defender. Ella, por lo menos en este punto de su historia, ha creado una fulminante emoción de alegría exuberante casi adolescente. Será una libertad difícil para ella, a menos que logre convertirla en lazos más profundos con sus nuevos amigos.



[1] Je m'appelle Agneta, Sf Studios, Directed by Johanna Runevad, Eva Melander in the role of Agnet

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