miércoles, 8 de agosto de 2012

Antes y ahora: reflexiones de una abuela

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En la vida tribal, los de la tercera edad eran fuentes de sabiduría. Aunque envidie este estatus no aspiro a tanto reconocimiento, pero quiero reflexionar hoy en este espacio sobre lo que significó crecer antes de la mitad del Siglo XX. Tal vez alguien se interesa en este tema: he llegado a una edad en que comparo mi juventud con la que viven mis nietos. Hay cosas buenas que se han perdido pero también muchas vivencias nuevas y realmente emocionantes. Cualquier muchacho de primaria -de una escuela más o menos decente- sabe hoy en día cosas que en mi juventud ni soñamos.

Lo nuevo

A veces pienso en los conocimientos que no conoceré porque vendrán en veinte años cuando no estaré para saber de ellos. Pero lo que la ciencia se ha logrado en mi vida es asombroso.

Fuente de la foto del
respiradero hipertérmico
Nosotros no sabíamos de la deriva continental (“continental drift”). Me acuerdo mirar en los mapas las coincidencias entre las costas atlánticas de África y América del Sur y entretener razones casi místicas para explicarlas. No sabíamos tampoco de los respiraderos hipertérmicos en los fondos de los mares donde formas increíbles de vida se desarrollan sin sol y sin oxígeno. Yo, ya de joven adulta, leía algo de ciencia ficción –casi toda la colección de Isaac Asimov, por ejemplo-  y sabía algo de “worm-holes”, pero distinguía aquella ficción de las posibilidades astrofísicas reales. Tan tarde como en los años 90 pregunté a un físico importante sobre la existencia de los “huecos negros” y recibí una gran risa como respuesta. (Algunas de las contribuciones de Asimov, como “las tres leyes de la robótica” deben incorporarse en la tecnología de la actualidad.) La perspectiva de lenguajes en especies como chimpancés, delfines y algunos pájaros se limitaba a los libros de Beatrix Potter y las películas de Walt Disney, y casualmente todas estas criaturas imaginadas conversaban en inglés. 

Mucho de los beneficios modernos provienen de la tecnología: para nosotros sacar un manuscrito tipiado “en limpio” era una triunfo, producto de mucha frustración previa, y aún en su forma final tenía algunas manchas de tinta blanca llamada “tipex” para cubrir los errores inevitables. No había documentos virtuales. Inclusive, cuando inventaron la fotocopiadora fue una innovación espectacularmente útil porque no hacía falta copiar a mano la información que uno quería llevar de la biblioteca a la casa. No había tarjetas de crédito ni teléfonos celulares y tampoco cajeros automáticos.
En los años 40, a pesar de la existencia de carros y camiones, la leche y el pan llegaban a mi casa urban en una carreta jalada por un caballo que salíamos a alimentar con cubitos de azúcar.

Lo perdido –o lo que valdría la pena rescatar

Éramos muchachos de la clase media, muy libres y no teníamos miedo de gente malintencionada ni de predadores; nuestra comunidad vigilaba nuestras andanzas desde lejos y a veces frenaba caprichos especialmente extravagantes, pero en general actuamos y decidimos nuestras actividades de manera autónoma dentro de los confines nuestras manadas de niños y adolescentes. No había drogas, la televisión acaba de llegar y ciertamente no había juegos de video. Lo que sí había eran bicicletas, bosques y lugares para nadar en el verano y patinar sobre hielo en el invierno; teníamos pequeños botes (vivíamos entre cadenas de pequeñas lagunas  y otro lago bastante grande). Caminábamos a la escuela y al liceo sin la supervisión de nadie. Formamos grupos de “muchachos guías” y en nuestras fiestas había mucho baile y nada de alcohol.

Reconozco que era una situación privilegiada, y que al otro lado del lago había muchachos criándose en barrios menos atractivos. Allí las bandas de muchachos confrontaban peligros, peleaban entre sí y con frecuencia delinquían. No sé porque –como sociedad- no pudimos resolver este problema; realmente no es irresoluble, ni entonces ni ahora. Pareciera que nos encogimos de miedo frente a los riesgos y por esto no osamos a darles a todos los chicos ambientes saludables. Nosotros, los psicólogos sociales somos especialmente negligentes en esto y debemos asumir nuestra porción de la responsabilidad por lo sucedido históricamente en nuestras ciudades.

Pero hablo en general de la clase media en esta entrega.

Ahora los muchachos tienen que ir a todas partes acompañados por sus padres; siquiera pueden bajar de sus edificios a comprar algo en el abasto sin que las mamás tiemblen por su seguridad.

Debido a esto pasan mucho tiempo frente a los televisores y sin compañeros de su edad ; conversan a distancia por Facebook y se distraen a solos con malévolos juegos de video. Entiendo porque grupos de vecinos formen vecindarios cerrados para darles a sus hijos un espacio abierto en el sol.

Pero también creo que por regla general son más tolerantes de las diferencias humanas, a lo mejor debido a sus contactos globales por Internet. No discriminan -tanto como hicimos nosotros- a los gay (palabra que ni existía en aquel entonces), a los excluidos por razón de raza y religión y a los "extraños" en general. Son más concientes de la familia del hombre. Tienen más conocimientos sobre las necesidades ecológicas del planeta y saben qué hay que hacer para rescatarlo del sobre-uso y la contaminación. Con ciertas excepciones son más críticos y menos fervorosos en la defensa de los nacionalismos insensatos.

En esto representan grandes mejoras con respecto a lo que nosotros fuimos.

Bueno, éstas son reflexiones que se me ocurren en estos días de vacaciones.

Referencias:
Foto del respiradero hipertérmico: http://www.onr.navy.mil/focus/ocean/habitats/vents1.htm
Foto de los ancianos del tribu: http://bigcsociety.org/RichardAlton/richardalton.html

sábado, 4 de agosto de 2012

"Códigos y modos de relación en la prisión venezolana Caso: “Yare II”

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Alex Alex González en “Códigos y modos de relación en la prisión venezolana Caso: “Yare II”  nos hace accesible el vocabulario que designa las normas y las interrelaciones de los presos en una cárcel venezolana. Se trata de un libro significativo y de importancia para la Venezuela actual, no sólo debido al tema restringida de una institución correccional, sino también porque describe algo de la resiliencia del ser humano aun en las condiciones más inhóspitas.   
No es un caso donde surge lo mejor de la humanidad: las soluciones para la sobrevivencia son brutales y se basan en la ley del más fuerte. En su introducción Alex advierte que nos está invitando a examinar códigos que expresan inclusión, exclusión, poder y dominación, institucionalizando formas de monopolizar y legitimar la violencia interna.”  Es decir, el Estado, habiendo permitido a través de los años el desarrollo de una sub-mundo aislado de la vida “normal”, ha obligado a los reos a refinar las condiciones de brutalidad y fuerza que trajeron originalmente de la “calle”. Es interesante que lo consigan por medio de la creación de un sistema de normas rígidas y de castigos implacables al servicio de los más poderosos de su entorno institucional.

Esto implica que no existe en estos lugares ninguna posibilidad de rehabilitación, en el sentido de la provisión de nuevas habilidades útiles para cuando eventualmente salen de la cárcel, distintas modelos de interacción como la capacidad de evitar la violencia o niveles de instrucción académica para crear ciudadanos más preparados.
Alex dice que, sin embargo en aquel reinado de violencia:

Es probable que la violencia que por larga data colma la vida dentro de la los establecimientos penales en Venezuela, así como el relativo y ocasional descenso que ésta pueda presentar, tenga una la lógica en el marco de las significaciones que dan cuenta de lo qué es vivir en prisión (p. 3).

Es que estamos en presencia de una lógica siniestra de sobrevivencia que no nos conviene. En vez de crear islotes de recuperación y salud social, reproducimos y aún intensificamos el mal que nos incumbe eliminar. ¿Por qué lo hemos permitido?

La violencia en el país

No se puede hablar del sistema carcelario en el país sin mencionar el ambiente de violencia en las calles, casas e instituciones.
Briceño, Ávila y Camardiel (2012, pp. 59, 61) ofrecen tablas descriptivas de asesinatos por año desde 1994 hasta 2011 en donde se evidencia que desde 1994 hasta 1998 un desafortunado pero estable tasa de mortandad violenta que varía entre 4.225 casos anuales como cifra baja, a 4.961 casos como cifra alta para dicho lapso. Luego en 1999 la cifra sube a 5.968 y sigue aumentando para alcanzar 19.459 incidentes en el 2011.

Los delitos menores no se quedan atrás, basados en datos para el 2008/2009 del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Anónimo/a, 23/08/10):

El número de robos y hurtos en Venezuela alcanzó los 1.480.349 casos en el periodo comprendido entre julio de 2008 y el mismo mes de 2009, según revela la última encuesta sobre Victimización y Percepción del Instituto Nacional de Estadística (INE).

Y mucho de estos crímenes quedan impunes: Briceño et al (2012, p 155) aseguran que:

 “…en los últimos cuatro años por cada 100 homicidios se ha realizado 9 detenciones. Esto quiere decir que en el 91% de los asesinatos realizado no hay siquiera una detención. Y la detención de un sospechoso no significa que exista acusación, ni juicio, ni mucho menos condena. Es decir, en un delito tan grave y de tantas consecuencias sociales como el homicidio, nos encontramos con una impunidad casi absoluta.”

No quiero seguir repitiendo cifras nefastas.  El hecho es que la población general -tanto dentro como fuera de los penitenciarios- sufre de inseguridad, miedo y muchas veces luto causado por la pérdida de personas cercanas. La respuesta de parte de muchos de nosotros es pedir venganza, lo cual puede entenderse cuando se trata de una víctima o un pariente dolido por la pérdida de un ser querido. Pero como opción de Estado este tipo de reacción no es aceptable.

Además se ha permitido que las cárceles se vuelvan lugares donde el deseo de dinero fácil entre los administradores, guardias y demás personal asociado con el mantenimiento de las instituciones comienza a asumir la misma fisonomía viciada de los presos allí recluidos. Es decir, la degradación ética toca a casi todos que tienen que ver con la organización.

La violencia en las cárceles

Alex ha documentado bien que son los presos que controlan las cárceles. Mucho del vocabulario que él ha recogido es testigo de este hecho: por ejemplo, controlan quienes pasan por los pasillos entre las celdas; el llamado “tren del sur” o silbidos predeterminados indican la llegada de extraños y previenen a los prisioneros sobre las actitudes que deben asumir. Además Alex cuenta como en Yare II los nuevos presos no son ubicados por los oficiales del sistema carcelario, sino que son entregados directamente a ciertos reos de los denominados “Cristianos” que pertenecen a las iglesias evangélicas y que tienen su propio lugar físico dentro de la institución. Son ellos quienes deciden, basándose en sus propias normas, dónde se ubicará a cada recién llegado.
Recientemente la revuelta de Rodeo II volvió a evidenciar este hecho: cuando no se pudo lograr siquiera el traslado de unos reos de este recinto a otro, hubo un motín y a la Guardia Nacional  no se le ocurrió otra medida que disparar al recinto con tanquetas. Hubo muchos muertos y heridos entre los presos por todo el recinto. Como había armas de guerra entre los presos –¿tal vez entregados anteriormente por la Guardia Nacional en actos de corrupción?-,  los presos hicieron uso de ellos para defenderse. El resultado fue pánico en toda la zona por una semana.

La cárcel tiene tres funciones básicas: a) la privación de libertad de quienes quebrantan las leyes, con el propósito de proteger a la sociedad, es decir, para incapacitarlos para la comisión de nuevos delitos, b) la prisión como castigo en el sentido de disuadir a otros potenciales criminales y c) un lugar para la rehabilitación y resocialización de los reos recluidos en él para lograr su reinserción en la sociedad como ciudadanos aptos. Al señalar estos tres cometidos, Briceño, et al (2012, pp. 150, 151) aclaran que en Venezuela ninguno se cumple:

En las cárceles se cometen delitos y se planifican y dirigen robos, secuestros y asesinatos…. la función disuasiva y educativa no se cumple y la educación que allí se ofrece pareciera ser exactamente la contraria d la pretendida, pues los internos se profesionalizan en la infracción y la violencia. 

Sólo hace algunos días antes de escribir esta entrega para mi blog encontré varias noticas sobre la capacidad de los reos para seguir sembrando caos fuera de sus penitenciarios en la zona de Caracas. Por ejemplo, Anónimo-b Tal Cual digital, 3/8/12) informó que:

Las esposas de dos efectivos de la Policía de Santa Teresa del Tuy fueron asesinadas, a control remoto desde la cárcel de Yare, por delincuentes que fueron detenidos por esos funcionarios, y en venganza los reclusos ordenaron el sicariato….
Si la violencia que “exportan” los reos es espeluznante, la que ocurre dentro de estas instituciones es aún peor: en 2010 hubo 476 asesinados, en el 2011 el Observatorio Venezolano de Prisiones informó de 560. Esto sumando a los heridos dentro de los muros de los penitenciarios llega a 1.457 fallecidos y lesionados para el año pasado. En doce años la suma llega a 5.066 muertos violentos (Briceño et al, 2012, p. 154). Desde que Briceño y colaboradores publicaron su libro, el desastre sólo aumenta:

Unos 523 reos han muerto en las 35 prisiones de Venezuela desde que hace un año [cuando] se creó la cartera de Servicios Penitenciarios… [en 26 de julio de 2011,  Decreto 8.266] (Editor YU, 26/7/12).
Las cárceles no cumplen con su misión de proteger y reeducar y parece que no hay quienes tengan soluciones viables. Elio Gómez Grillo dice inclusive que hay que abolir cabalmente a estas instituciones, pero también tiene algunas recomendaciones concretas para mejorarlas (Panorama el Vie., 15/06/12):

— Hay una perversión carcelaria, que data de años, entonces el proceso de reacomodación es lento. Los presos son terrícolas, seres de este planeta, que tienen las mismas ambiciones e intenciones de todos. Hay que ofrecerles lo que quieren.

Lo primero que hay que hacer es agruparlos, la clasificación tiene que ver, inicialmente, si es primario o reincidente, de modo que en esto hay un barranco de diferencia. La clasificación debe ser de acuerdo con sus antecedentes, su profesión, edad y salud.

Después deben alimentarnos lo suficiente, darles trabajo y, si no conocen algún oficio, enseñárselo, luego viene el estudio. Los presos del mundo entero son jóvenes varones, ellos, en su inmensa mayoría, tienen estudios elementales o no tienen estudio, hay muchos que son analfabetas. Y finalmente, hay que darles recreación. Esta es la cartilla elemental de un privado de libertad, además de darle condiciones dignas de vida, que puedan dormir humanamente.

Alex nos ha ofrecido una visión de una realidad triste que ignoramos a nuestro propio riesgo. A la vez su mirada nos invita asomar a la misma ventana para que nos dé claves para interpretar y tal vez eventualmente reacomodar la calamidad que vemos allí dentro del penitenciario.  Dice (p. 132-133):

Es así como se observa la aparición de prácticas que deben mostrar los internos para manifestar su identidad con la cultura que subyace como forma violenta de enfrentar las hostilidades de la prisión y sobrevivir a ellas.

Por otro lado Alex sugiere que la cárcel perversa puede ser útil para ciertas manifestaciones del poder. Dice (p. 142):

En otro orden de ideas, adelanto que la prisión, el delincuente y la ciencia criminalística  desde el punto de vista que aquí intento sostener sólo es justificable en la medida que existan relaciones de poder y de dominación que generen desigualdad. Por tanto la intención expresa de la aparición de la prisión y su longevidad no es precisamente para reeducar al delincuente, sino más bien para reproducirlo como objeto públicamente visible, que junto al sistema penitenciario justifique la presencia de un envolvente ciclo para legitimar la acción punitiva y formas difusas de poder que entrañan dominación.

Esta observación nos obliga no sólo a examinar los Códigos y modos de relación en la prisión venezolana, sino a nosotros mismos como copartícipes y cómplices en un sistema correccional que hemos creado pero que no nos conviene. La tesis de Alex (pronto a ser libro) es un primer paso en esta reflexión colectiva.

 Referencias:

Anónimo/b (3/8/12) Muerte por encargo. Tal Cual Digital. Accesible en la página web: http://www.talcualdigital.com/Nota/visor.aspx?id=74172&tipo=AVA    
Anónimo/a (23/08/10). El número de robos y hurtos en Venezuela asciende a casi millón y medio, según una encuesta. EP Latam Venezuela. Accesible en la página web: http://www.europapress.es/latam/venezuela/noticia-venezuela-numero-robos-hurtos-venezuela-asciende-casi-millon-medio-encuesta-20100823204249.html

Anónimo/c. (3/08/10). Crecen homicidios, secuestros, robos y hurtos de vehículos. El Universal. accesible en la página web: http://www.eluniversal.com/2009/04/05/sucgc_art_crecen--homicidios,_1332107

Briceño León, Roberto, Olga Ávila y Alberto Camardiel (2012). Violencia e institucionalidad. Caracas: Melvin   

Editor YU (26/7/12). 523 presos murieron tras la creación del ministerio [de Servicios Penitenciarios] dicen ONG´s. Informe21.com. Accesible en la página web: http://informe21.com/carceles-venezolanas/12/07/26/523-presos-murieron-tras-la-creacion-del-ministerio-dicen-ongs.
González Osuna, Alex (2009). Codigos y modos de relación en la prisión venezolana. Caso “Yare II”, Tesis para obtener el título de Magistr Scientiarum en Psicología Social, Maestría en Psicología Social, Facultad de Humanidades y Educación, Universidad Central de Venezuela
Panorama el Vie. (15/06/12). “En las cárceles del país hay una guerra civil” dice un experto. Informe 21. Accesible en la página web: http://informe21.com/actualidad/12/06/15/%E2%80%9Cen-las-carceles-del-pais-hay-una-guerra-civil%E2%80%9D-dice-un-experto

Youtube (19/06/2011). Reo de cárcel venezolana El Rodeo II habla en exclusiva con NTN24 sobre situación en el penal. Accesible en la página web: http://www.youtube.com/watch?v=4vcfVQL6orI


viernes, 3 de agosto de 2012

Hugs / Abrazos




Tomé este video de Facebook y por esta razón no puedo señalar el origen. Sólo que me lo envió una muy querida amiga chilena.

domingo, 29 de julio de 2012

Opera en Film&Arts: Don Giovanni


Funte de la partitura









Oí (Film&Arts, ¡que las musas protejan este canal!)  esta mañana a Don Giovanni en una producción de Glyndebourne, con Robin Ticciati dirigiendo la orquestra y Lucas Meachem en el rol principal. Tengo que decir que fue maravilloso todo: el escenario, la ropa, la actuación y principalmente la música. Desde mis días de pregrado he visto innumerables versiones de esta ópera, casi todas buenas, pero ésta ha sido realmente superior.

El Don fue un perfecto, encantador y malévolo psicópata. No tiene escrúpulos: seduce y/o viola a las mujeres –mil y tres sólo en España. Mata al padre de una dama que intenta violar y no sabe sino mentir cuando habla. Una de sus conquistas es Doña Elvira, lo odia y lo ama por ratos intercambiables, pero no puede alejarse de él. En esta producción la capacidad de seducción que tiene el barítono Meachem es asombrosa: aún después de todas su fechorías y crímenes, cuando canta bajo la ventana de una doncella: Deh vieni alla finestra,  les confieso, queridos lectores, que  entendí bien a Doña Elvira y su incapacidad de odiarlo.
No sé quien cantó el papel de Zerlina, la novia campesina que escapa por muy poco a  la garras del galán corrupto, pero ella fue fantástica: es igualmente seductora con su novio. Lo engatusa y él (como la esclavitud de Doña Elvira a Giovanni) no le puede resistir su recién desposada.
Bueno, ha sido una mañana de domingo realmente satisfactoria.

Referencia:
Imagen de la partitura: http://imageshack.us/photo/my-images/165/explorarfn7.jpg/

viernes, 27 de julio de 2012

Apologies / Disculpas


English

STAT COUNTER measures the number of visits to this blog. The day before yesterday there was a huge increase to a supposed provisional version of the most recent publication. I, however, was unable to open it. If offensive material appeared on this blog, I did not write it and I don't know what it was. If this happened, I offer my apologies to my readers.

Español

STAT COUNTER mide el número de visitas a este blog, y me indica un número increíble de personas que anteayer abrieron una versión provisional de la entrega más reciente. Pero cuando intenté abrirla, no tuve acceso. Si algún contenido ofensivo salió en mi nombre, no sé qué fue, y no lo publiqué yo. Si esto ocurrió, pido disculpas a mis lectores.

El control de las armas en la calle





on motivo a la más reciente matanza en los Estados Unidos, he recomenzado a revisar el Internet en busca de información sobre la necesidad de regular la tenencia de armas de fuego. Para mí la necesidad de portar un arma es incomprensible, pero entiendo que hay personas que no se sienten “vestidas” si no tienen algún aparato para matar a sus semjantes metido en la cintura del pantalón (o la cartera en el caso de algunas mujeres).

Es una irracionalidad colectiva porque mientras más armas hay en la calle, más muertos hay. Estas estadísticas (1) de los países más poderosos apoyan tal afirmación. Mientras más control de los armas hay, menos violencia por armas hay. De hecho Japón que tiene más control al respecto de todos los demás, también tiene menos muertos.


Muertes por armas de fuego por 100,000 población (para el años indicado)

                                      Homicidios        Suicidios      Otros
EE.UU (2001)                 3.98                    5.92              0.36
Italia (1997)                   0.81                    1.10              0.07
Suiza (1998)                  0.50                    5.8                0.10
Canadá (2002)               0.40                    2.0                0.04
Finlandia (2003)             0.35                    4.45              0.10
Australia (2001)             0.24                    1.34              0.10
Francia (2001)               0.21                    3.40              0.49
Inglaterra/Gales (2002)  0.15                    0.20              0.03
Escocia (2002)               0.06                    0.20              0.02
Japón (2002)                 0.02                    0.04              0


(Datos tomados de Cukier y Sidel (2006). La epidemia global (The Global Gun Epidemic). Praeger Security International. Westport.)




Sé que es casi imposible eliminar los armas de fuego entre los civiles, pero se puede intentar reglamentarlos. Carl Gibson (2) dice que se debe regular las armas como se hace con los autos. Pero al mismo tiempo hay que limitar la enorme cuantía de estos instrumentos de la muerte ente el público. Cuando una persona mata a otra es una tragedia, pero cuando miles de conciudadanos se masacran entre si es más que una epidemia mortal, se trata de una catástrofe.
Sé, como dicen los proponentes de los armas, que son las personas que asesinan, no los utensilios. Y estoy de acuerdo que sea la gente que finalmente jala el gatillo y que tenemos una cultura de la violencia en los cines, en los juegos de video y en el mismo discurso de los gobernantes. Pero además de proveer una justificación para el atropello, ponemos los aparejos del homicidio en las manos de los más violentos entre nosotros. O sea, les facilitamos la tarea de agredirnos.

Dicen al respecto de las cifras de muertes violentos del año pasado los del
Observatorio Venezolano de la Violencia (3):
Con tristeza, los centros de investigación de las universidades nacionales que formamos parte del Observatorio Venezolano de Violencia (OVV) debemos informar al país que el 2011 concluirá como el año más violento de la historia nacional, como aquel en el cual se han cometido más homicidios, para un total de 19.336 personas asesinadas.” (1)
Ha habido algunos intentos tépidos de reducir el armamento que corre por nuestras calles, barios y otras zonas de la ciudad, pero hasta ahora hemos sido tímidos en demandar acciones concretas y efectivas. Tenemos tanto miedo que no queremos hablar en público de esto: es el elefante en la habitación que nadie ve y nadie menciona. He oido gente que dice que no hay que decir nada hasta que el peligro disminuye. Pero si no lo decimos ¿cómo vamos a confrontarlo?
Referencias
(2) Carl Gibson (25/7/12) Regulate Guns like cars. Reader Supported News. Accesible en la página web: http://readersupportednews.org/opinion2/436-2nd-amendment-rights/12615-regulate-guns-like-cars
(3) Observatorio Venezolano de violencia, cita disponible en esta dirección electrónica: http://www.observatoriodeviolencia.org.ve/site/noticias/74-informe-homicidios-2011.html






miércoles, 18 de julio de 2012

 
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