skip to main |
skip to sidebar
Personalmente creo que la táctica lenta de la recuperación de la democracia sea la correcta.
Vivimos la angustia que produce la posibilidad de un “algo”, es decir, un cambio político y social abrupto y no predecible. Creo que esta intranquilidad no debe conducirnos a una crítica a la política sensata y medida que evita soluciones violentas.
Pero el “algo” temeroso que nos asecha no se limita a malogros institucionales.
.
En mi caso más bien me preocupan los eventos azarosos que ocurren en contextos particulares como un disparo, el lanzamiento de una botella o en un insulto, que se expande arrebatando todo que queda en sus ondas expansivas. De allí puede resultar cualquier cosa, justo en el momento que requerimos más disciplina -la cual es difícil cuando la gente tenga hambre o cuando no consiga la medicina que urgentemente necesita-.
Una vez yo estaba participando en una manifestación que justo salía del campus de la UCV. Había muchísimas policías anti-motín, pero en aquel inicio del movimiento de la marcha no había ninguna reacción violenta de su parte. De repente de “nuestro” lado salió una botella que hizo un gran arco hacia la policía. Era uno de los momentos que uno percibe en moción lenta. Cuando la botella inició la parte descendiente del arco, la policía ya se había lanzado hacia nosotros.
Son estos gestos lo que dan miedo. En aquel caso fue “sólo” una marcha que tuvo su inicio y su rabioso fin en una única mañana. Hay otros sucesos que duran más: no sé qué gesto inició el Caracazo que duró varios trágicos días. Tampoco sé cómo precisamente las manifestaciones pacíficas en Damasco se convirtieron en una guerra civil.
Es necesario en estos días mantener mucha cordura.
En el cuarto contiguo está prendido CNNI, y escucho los noticieros con el pasmo usual que me producen. Aparece la piloto ucraniana Nadezhda Sávchenko que recién fue liberada por los rusos; habla de su odio y rencor –aunque para reconocer los matices de su discurso, habla también de su deseo que este encono se convierta algún día en “sabiduría”-. Muchas de las otras noticias también refieren a los grupos que aborrecen los unos a los otros por la sencilla razón de que son diferentes.
¿Por qué tenemos que odiar a quienes no nos parecen? En parte, creo, se trata de un residuo de la necesidad infantil de pertenecer y el miedo a lo extraño. Esto existe en nosotros, y es un algo -como la torpeza del adolescente- que como adultos, tenemos que transformar en compasión, tolerancia y aceptación.
Pero hay otro elemento en estas animadversiones. Constituyen una especie de asidero que tenemos pegados a nuestras nucas, por donde los políticos y los generales nos pueden agarrar y luego conducirnos a las más espantosas riñas con nuestros vecinos.
¿Por qué estos políticos y generales harían algo semejante? Lo hacen porque al odiar al otro nos unimos tras el líder que sea, y de este modo aumentamos su poder sobre nosotros.
El odio nos convierta en autómatas obedientes.
Hay que luchar para que el odio no nos infecte. Es una sombra malvada que recorre el mundo apagando las luces de la civilización; lo hemos visto antes en la historia: dicha oscuridad no se originó en una religión o una etnia particular, pero para algunas personas lleva el nombre de una persuasión específica.
También hemos visto antes como se señalan a grupos enteros como culpables por los actos de unos cuantos. A pesar de esta xenofobia, en realidad los armas letales no tienen origen étnico, ni religioso, ni nacional: se disparan libremente en todo el mundo.
La muerte de “John el yihadista” es un asesinato que ocurre allende de cualquier sistema jurídico. Las muertes de víctimas del mismo “John” (James Foley, Steven Sotloff, David Haines, Allan Henning, Abdul Rahman Kassig y los demás) también son extrajudiciales: son todas muertes motivadas por el odio y esto es lo que debe estar preocupándonos. Las de París fueron la consecuencia de la total irracionalidad, insensatez y aberración. Francia resiste al odio por ahora pero la hiel siempre cobra la humanidad de sus víctimas por trozos.
En Venezuela la muerte de “El Picure” es, igualmente, extrajudicial, en un país que de manera formal rechaza la pena de muerte reglamentada judicialmente. Es urgente buscar como neutralizar aquella hiel antes de que nos corroiga desde adentro a nosotros también.
No se puede aceptar al terror como una estrategia que nos viene a dominar; hay que hacerle frente. Pero la lucha mayor es contra la inquina y el horror. Por esta razón tenemos que vernos todos como seres humanos, los de todos los partidos políticos, los cristianos, los judíos, los musulmanes, los budistas y de origen nacional.
Esto no significa que aceptemos también a la impunidad. Quienes han cometido actos ilegales -y contra la humanidad- tienen que responder por sus crímenes, pero no en la calle a puñetazos y balazos, sino en cortes debidamente constituidas por jueces calificados bajo un sistema constitucional que las ampare. Es cierto que hay que aislar a quienes han elegido odiar y obrar en consecuencia. Hay que llevarles a la justicia, pero no la justicia de vengador, sino la de la ley y el derecho.
¿Por qué están tan feos los espacios públicos en el Gran Caracas ahora? ¿Serán reflejos del encogimiento del alma que estamos sufriendo todos?
De esto hablé con un amigo esta mañana. Y recordé con él los esfuerzos del artista cinético Juvenal Ravelo con su arte participativo cuando transformaba zonas de fachadas tristes en espacios de de murales coloridos. Pero es más: Ravelo transformaba también a la gente que vivía en aquellos lugares, de personas desganadas a ciudadanos preocupados por el bien de sus comunidades.
La fealdad es contagiosa, pero también la belleza suele multiplicarse y transfigurar a quienes habitan en ella: ella se transforma en generosidad, amabilidad, cortesía y conciencia.
El espacio público es un reflejo de nuestro ánimo, pero también nos marca: habitar entre basura, podredumbre y vidrios rotos nos convierte en su semejanza. Comenzamos a semi-vivir también como si fuéramos escombros urbanos, apáticos y deprimidos.
Para sobrevivir en nuestra humanidad tenemos que –cada uno desde su vida individual- sembrar árboles, recoger basura, reparar lo dañado y regar gracia por el entorno. Es la única manera.
Si queremos cambio hay que organizar las comunidades, no para ajusticiar a supuestos maleantes, sino a recoger, pintar y subsanar.
Todo esto está recogido en el libro de Ligia Mujica de Tovar sobre el trabajo de Ravelo, "Arte de Participación en la Calle". También George Kelling y James Wilson escribieron sobre los efectos del deterioro ambiental en 1982.
Referencias:
1. Ligia Mujica (2008), Arte de Participación en la Calle.
2. George. L Kelling y JamesWilson (1982). Broken Windows (1982). The police and neighborhood safety
March Issue. Disponible en: http://www.theatlantic.com/magazine/archive/1982/03/broken-windows/304465/
What Obama says about the rejection of immigrants from the very beginning was true of the Dutch. My mother repeated a song she heard as a child:
"There's the highland Dutch and the lowland Dutch,
The Rotterdam Dutch and the goddamned Dutch."
She used it to show how -in their time- Dutch immigrants were rejected. It was supposedly sung by Germans, an earlier immigrant wave.
You can find anything at all on Internet these days; a link to the whole song is at the end of this posting..
I learned it as a kid; we sang it on the bus on school excursions. I was 4th generation Dutch and it didn't affect me. But my mother didn't like it at all. Neither she nor I spoke Dutch which is a sign of cultural assimilation in the States. My grandmother spoke it, and she would say some phrases that we grandchildren learned as curiosities. We learned to count to ten with her for example. My brother’s first wife was from the Netherlands, and probably some sort of cultural undertow had something to do with that.
We were all very proud of our Dutch origins; I still am.
Link: http://www.horntip.com/…/songs_sorted_b…/goddamned_dutch.htm
Español
En el Facebook se circula esta pregunta: "Fuiste Charlie, fuiste París, serás Ankara?"
Tuve que investigar todo esto en el Internet para intentar entenderlo. Es horrible y no es para nada claro. La masacre en Ankara fue horrible, pero en París la identidad de los agresores no estaba en duda. Erdoğan, el presidente de Turquía, tiene su propia agenda contra los kurdos, y los culpa por todo aunque lo nieguen.
Los agresores podrían haber sido kurdos, o el IS o cualquier otro grupo en la región. La rivalidad entre los turcos y los kurdos es vieja, aunque se decidieron casi todas las fronteras actuales de la Gran Kurdistán en el Siglo XX, y todavía están disputadas. Los kurdos quieren independencia –y su propio territorio-, y tienen una larga querella con Turquía al respecto que a veces se torna violenta.
Esto no quiere decir, sin embargo, que ellos sean los responsables de la bomba en Ankara.
English
In Facebook this question is being asked: "You were Charlie, you were París, will you be Ankara?"
I had to look all this up to try to understand it. I agree, what happened in Ankara is horrible, but it seems to be more complicated. That doesn't mean that a terrible injustice hasn't been done, but it was clear who the aggressors were in Paris.
On the other hand, Erdoğan, the actual president in Turkey, has his own agenda against the Kurds and blames them for everything even if they deny it. The aggressors may have been Kurds, or the IS or any other group in the region. Rivalry between the Turks and Kurds is very old. The present-day borders of Greater Kurdistan (which is now located in four different countries) was largely decided in the 20th century, and is still disputed. The Kurds want independence -and their own territory, and have a long-running quarrel with Turkey, Syria, Iraq, and Iran over this, which is sometimes violent.
This doesn’t mean, however, that they placed the bomb in Ankara.
Este escrito, de Vladimiro Mujica, es interesante. Pero creo que la gran razón debajo del advenimiento de estos lobos multi-colorados es la desigualdad económica. Aparecen cuando coexisten enormes fortunas por un lado y expectativas económicas reducidas por otro. Su oferta -su embuste- es alguna forma de reivindicación y justicia social. Para sobrevivir, la democracia tiene que atender a todos sus ciudadanos.
El Gran Lobo Blanco y el Lobo Rojo
TalCual
12/3/2016
Vladimiro Mujica
Una verdadera combinación letal que pone de manifiesto, como si no existieran suficientes pruebas al respecto, la fragilidad de la democracia y la necesidad de protegerla a través de la formación ciudadana, probablemente el único gran freno contra los lobos de cualquier pelaje y color
En un artículo reciente del Wall Street Journal se empleó una expresión afortunada, por su precisión y oportunidad, y terrible al mismo tiempo, por lo que implica, para referirse a una parte importante de los votantes en las elecciones primarias para elegir al candidato del Partido Republicano a la presidencia de los Estados Unidos que le dan impulso a la candidatura de Donald Trump. La frase en cuestión en el WSJ reza: “This is the year of the Angry White Men” o traducido libremente al español: “Este es el año de los hombres blancos airados”.
Sin duda que el fenómeno que representa la irrupción como un torbellino en la escena política norteamericana del magnate Trump ha sido analizado extensivamente y presentado como un ejemplo de las corrientes retrógradas, xenofóbicas y militaristas que existen en el seno de la sociedad norteamericana y como una fabricación de los medios de comunicación. Mucha gente se pregunta, tanto dentro como fuera de los Estados Unidos ¿Cómo puede estar pasando esto?
La respuesta más simple a esta pregunta la dio Moisés Naim en un artículo reciente en el diario El País cuando afirmó: “Lo más interesante del magnate no es lo excepcional que es, sino lo común que es en estos tiempos de anti política”. Opciones políticas “a la Trump” están apareciendo con mucha fuerza en varios países de Europa, como Alemania, Italia, Francia, Inglaterra, sólo por mencionar algunos.
Puesto de otra manera, el asunto más relevante no es escandalizarse acerca del hecho de que alguien como Trump tenga la posibilidad de convertirse en el próximo presidente de los Estados Unidos, sino entender que tipo de fuerzas llevan al ciudadano común a pensar que una serie de decisiones extremas, muchas de ellas completamente inaplicables, pueden ser la cura a lo que perciben como los males de la nación.
En este contexto, es lamentable constatar que una parte no despreciable de hispánicos lo apoya por la razón éticamente indefendible de que ven con buenos ojos que Trump detenga el flujo de latinos que siguen tocando las puertas de los Estados Unidos en busca del sueño americano. Muchos de quienes ya alcanzaron ese status, no desean competidores.
Malos tiempos para la gran democracia de occidente cuando muchos de sus ciudadanos son víctimas del espejismo depredador de sus propios temores. El Gran Lobo Blanco, Trump, es la expresión de la anti política y su éxito un rotundo fracaso de la democracia como sistema de procesamiento de los conflictos de la sociedad. Cada vez se constata con más fuerza que el dar la democracia y la libertad por cosas aseguradas es un error costoso.
Por otro lado, es importante entender que los miedos explotados por el Gran Lobo Blanco son los relativos a la pérdida de privilegios y puestos de trabajo, el temor al terrorismo islámico y la aprensión contra los inmigrantes, pero que existe otro tipo de depredador que no actúa sobre los miedos de la gente sino sobre los resentimientos y frustraciones generados por la exclusión social y la pobreza.
El Lobo Rojo es la contraparte populista y autoritaria que le da contenido político al resentimiento, una fuerza tan importante como el amor de la gente, y que es un poderoso enemigo de la democracia. En nuestro medio, el Lobo Rojo encontró su encarnación en Chávez y sus herederos en el poder, y las consecuencias de escuchar el discurso del supuesto paladín contra la corrupción de los partidos políticos tradicionales, del campeón de los excluidos y oprimidos, del “Hombre a Caballo”, como lo llamaba nuestro inolvidable Manuel Caballero, están a la vista en un país signado por la división, la violencia y la corrupción en escalas mucho mayores a las que encontró el Comandante al inicio de su mandato.
No deja de ser un ejercicio interesante examinar las similitudes transcendentes entre los discursos del Lobo Blanco y del Lobo Rojo. La conducta desfachatada, el lenguaje ofensivo de líderes mesiánicos aupados al infinito por los medios de comunicación. La simplificación de la realidad, la división entre buenos y malos y la destrucción de la memoria histórica hasta transformarla en una especie de anuncio de su llegada.
Y detrás de los Grandes Lobos, los liderazgos económicos y sociales ávidos de entrar al gran juego del poder, y, en última instancia, al ciudadano mal informado y peor educado en la necesidad de defender con su conducta permanente la libertad y la democracia. Una verdadera combinación letal que pone de manifiesto, como si no existieran suficientes pruebas al respecto, la fragilidad de la democracia y la necesidad de protegerla a través de la formación ciudadana, probablemente el único gran freno contra los lobos de cualquier pelaje y color. Interesante
- See more at: http://felixjtapia.org/2016/03/14/el-gran-lobo-blanco-y-el-lobo-rojo-por-vladimiro-mujica/#sthash.92zm2Jg0.rAqIlgIV.dpuf