domingo, 17 de marzo de 2024

La Cabaña del Tío Tom

 

Karen Cronick

 

La esclavitud como institución histórica

La esclavitud es una de las estructuras laborales más antiguas. En civilizaciones como la persa, la maya, la azteca, la china y la India hay referencias muy arcaicas a ella, vinculadas normalmente a eventos bélicos. La evidencia de esta servidumbre puede encontrarse en el Código de Hammurabi (de la región de la Mesopotamia, elaborado el Siglo 2 AC), el libro de Deuteronomio del Viejo Testamento[i] y en crónicas españoles sobre la civilización Inca.  En casi todo el mundo antiguo los esclavos eran una parte del esperado botín de guerra: era normal que los prisioneros fueron a terminar como la mano de obra involuntario de sus captores. Aristóteles aprobaba el uso de la esclavitud en Atenas, y en Esparta se practicaba una forma de feudalismo (llamado ilotismo) que asemejaba mucho al esclavismo. Luego, en el Imperio Romana y en toda la historia feudal de Europa, seguían practicando la servidumbre involuntaria.

Al final del siglo XIX fue abolida finalmente en los Estados Unidos en 1863 con el Acto de Manumisión de Abraham Lincoln, y en la mayoría de los estados europeos en 1890 por medio del Acto de la conferencia de Bruselas. En 1948 se aprobó el artículo 4 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos que estipula su incoherencia con los derechos universales de los seres humanos.[ii]

Así, que su empleo en las colonias americanas era una continuación de una muy vieja práctica. Lo que la distinguía en las colonias inglesas tal vez eran dos factores:

a) su gran envergadura y su amplia integración con el modelo de explotación agrícola de algodón en las colonias del Sur, y por otro lado,

b) la aparición en el Norte de grupos e individuos que comenzaron a oponérsela en nombre de una nueva moralidad asociada con la Ilustración europea y convicciones religiosas como las de los cuákeros. 

En las colonias británicas en lo que se convirtiría en los Estados Unidos, la zona se dividía económicamente en el Norte y el Sur. En el Sur la economía de algodón se basaba en el trabajo de los esclavos, pero el norte se iba industrializándose, industrializado y las granjas agrícolas eran pequeñas, a menudo restringidas al trabajo que realizaba los mismos miembros de la familia dueña de las parcelas. Además, hubo grupos como lo cuáqueros que eran energéticos oponentes al trabajo involuntario. Gradualmente, después de su independencia de Inglaterra, los estados del norte lo iban prohibiendo; en 1846 New Jersey fue el último estado del norte en erradicarlo. En diciembre de 1865, al final de la Guerra de Sucesión, y por medio de Decimotercera Enmienda a la Constitución de los Estados Unidos, se abolió la esclavitud en todo el país.[iii]

En su libro “La Cabaña del Tío Tom”, Harriet Beecher Stowe explora la esclavitud estadounidense en el siglo XIX. Es la historia de varias familias blancas, tanto del Sur como del Norte que tienen opiniones encontradas sobre ella. En algunos casos quienes defienden la práctica, respaldan no sólo el esclavismo sino el derecho al maltrato; a pesar de tener una postura básicamente humanista, el personaje Augustine St. Clare asocia el trato de los esclavistas con aquello que los industrialistas ingleses daban a sus empleados en sus fábricas. Dice que no puede haber una civilización alta sin la sumisión de las clases inferiores. Pero reconocía que en el Sur de los Estados Unidos la deshumanización era peor: según St. Clare, por el solo hecho de convivir con los esclavos como ocurría en las plantaciones, los esclavistas también se endurecen. Dice: “Los capitalistas y aristócratas de Inglaterra no pueden sentir eso como nosotros, porque no se mezclan con la clase que degradan como hacemos nosotros. Están en nuestras casas; son los compañeros de nuestros hijos… (Capítulo 12). Dice que los niños blancos, criados con esclavos, y cuyos compañeros de juego también son esclavos, tienen que aprender a no amarlos.

Los diferentes personajes de raza blanca de Stowe representan posturas enfrentadas con respecto al esclavismo, para señalar algunos:

a) Arthur y Emily Shelby, y Augustine St. Clare que son dueños sureños de esclavos, los tratan bien, a pesar de esto Arthur Shelby vende al esclavo Tom al Sr. Haley, un comerciante cruel,

b) Ophelia St. Clare, la hermana de Augustine, se opone a la esclavitud, aunque rechace el contacto personal con las personas de raza negra hasta encontrarse con la niña Topsy, una esclava que ella decide criar en libertad, 

c) Simón Legree, un malvado amo en una plantación de Luisiana que compra Tom después de que el Sr. Shelby lo vendió. Es un personaje bárbaro y repugnante, que fomenta la violencia y el odio entre sus esclavos y

d) los cuáqueros, una secta religiosa que no sólo rescata a los esclavos fugitivos, sino que les busca un refugio sustentable en el norte, especialmente en Canadá.

Por otro lado, desde el punto de vista del esclavizado, la autora Stowe ha creado personajes que preguntan sobre el derecho universal: ¿quién o qué tiene el derecho de ubicar un hombre sobre los demás? Tom es un esclavo de fuertes sentimientos religiosos, fiel, obediente y sin malicias; su esposa es la tía Chloe que queda en la hacienda del Sr. Shelby después que éste vende a su marido. Eliza se escapa de los cazadores de esclavos fugitivos, saltando por los grandes bloques de hielo en el río Ohio en el invierno.  George, su esposo, huye también y se encuentra con Eliza y su hijo en el estado libre de Ohio, pero la pareja tiene que seguir hasta Canadá porque los cazadores les persiguen todavía en el norte del país[iv]. Topsy es una niña esclava que no conoció a sus padres y se ha carecido de las más básicas influencias formativas y culturales hasta que el Sr. St. Clare la compra y le entrega a su hermana para criarla bien.

Además, Stowe pregunta por los efectos psicológicos del esclavismo. Augustine St. Clare, un dueño de esclavos (pero tibio cuestionador de la institución), reconoce el daño que la falta de libertad hace al esclavo, que se embrutece y se deprime en sus más básicas capacidades para pensar y actuar. Pero dice que algo similar pasa a los dueños. El amo igualmente se degrada porque su posición lo obliga a odiar y infligir dolor en otros seres humanos. Simón Legree, un personaje que en la tradición literaria ha llegado a representar como la maldad en su forma más brutal, es el esclavista más bestial de toda la novela. Es el último dueño del Tío Tom, su verdugo y su torturador: toda esta malicia se deriva de su incapacidad de tolerar la fortaleza y la caridad en otro ser humano. Intenta brutalizarlo a Tom, y convertirlo en algo similar a él mismo, pero no puede. Su único recurso es destrozarlo físicamente. 

El tráfico de esclavos

El tráfico de personas esclavizadas, es decir, la captura, venta, compra y, en general, la comercialización de los seres humanas ha existido tanto como el mismo trabajo involuntario. Nos dice la Enciclopedia Británica:

Las personas esclavizadas fueron tomadas de los eslavos e iraníes desde la antigüedad [y el oficio perduró] hasta el siglo XIX… En los siglos XVII y XVIII, las personas africanas esclavizadas se intercambiaban en el Caribe por melaza, que se convertía en ron en las colonias americanas y se intercambiaba con África por más esclavos.” (Jeff Wallenfeldt. Editor (29-2-2024). Slave Trade. Enciclopedia Británica. Disponible en: https://www.britannica.com/topic/slave-trade.) 

Stowe relata varios escenarios estadounidenses en que ocurría este tipo de comercio, desde una subasta pública hasta ventas privadas. Describe la desesperación de las personas en venta y la total despersonalización de los comerciantes. Describe a uno de estos vendedores por medio de la voz de Augustine St. Clare; dice con gran ironía que este estado de endurecimiento del alma es algo que puede ocurrir a cualquier persona en aquellos ambientes deshumanizados:

“El comerciante había llegado a esa etapa de perfección … últimamente, en la que había superado por completo todas las debilidades y prejuicios humanos. Su corazón estaba exactamente donde el suyo, señor, y el mío podían ser llevados, con el esfuerzo y el cultivo adecuados. La mirada salvaje de angustia y desesperación absoluta que la mujer le dirigió podría haber perturbado a alguien menos experimentado; Pero [el comerciante de humanos] estaba acostumbrado. Había visto esa misma mirada cientas de veces. Tú también puedes acostumbrarte a esas cosas, amigo mío; y es el gran objeto de los esfuerzos recientes para acostumbrar a ellos, a toda nuestra comunidad del norte, para gloria de la Unión. De modo que el comerciante sólo consideraba la angustia mortal que veía en aquellas facciones oscuras, en aquellas manos apretadas y en aquellas respiraciones sofocantes como incidentes necesarios del oficio, y se limitaba a calcular si iba a gritar y a armar un alboroto en la barca; porque, al igual que otros partidarios de nuestra peculiar institución, decididamente no le gustaba la agitación” (Harriet Beecher Stowe, Capítulo 12).

La conciencia

La conciencia, vista como una elaboración moral de los actos individuales y sociales, es fundamental en la novela de Stowe. Para muchos de sus personajes, se trata algo relacionado con los dictados de la religión. Para otros los escrúpulos no tienen ningún papel como mediador entre sus opciones y elecciones, ya que su criterio principal es simplemente su propio beneficio económico y personal. Augustine St. Clare, el dueño de esclavos, y a la vez, un hombre que se siente identificado con la Ilustración europea, se da cuenta de esta dicotomía y se permite clasificar la deseabilidad de sus opciones según el momento.  Dice:

“…todo lo que quiero es que las diferentes cosas se guarden en diferentes cajas. Todo el armazón de la sociedad, tanto en Europa como en América, se compone de varias cosas que no resistirán el escrutinio de ninguna norma ideal de moralidad. Generalmente se entiende que los hombres no aspiran al derecho absoluto, sino sólo a hacerlo tan bien como el resto del mundo. Ahora bien, cuando alguien habla … y dice que la esclavitud es necesaria para nosotros, que no podemos vivir sin ella, que seríamos mendigos si renunciamos a ella, y, por supuesto, que tenemos la intención de aferrarnos a ella: este es un lenguaje fuerte, claro, bien definido; tiene la respetabilidad de la verdad; y, si podemos juzgar por su práctica, la mayor parte del mundo nos dará la razón….” (Harriet Beecher Stowe, Capítulo 16).

Tom, en cambio, actúa tanto en base a sus ideas religiosas como sobre el sustento de un profundo sentido de empatía: siente el dolor ajeno y la necesidad de proteger a las personas de su entorno. Al final de la novela, cuando dos esclavas, propiedad de Simón Legree, llamadas Emmeline and Cassy, organizan un complejo plan de escape, Tom les apoya al grado de perder la vida. En la primera etapa de su evasión se esconden, y Tom sabe donde están. Legree, dándose cuenta que Tom tiene esta información, le exige que revele lo que sabe, y Tom rehúsa hacerlo. Lo hace para proteger a las que intenten escapar, un sentimiento de solidaridad y profunda afinidad y compasión.

Reflexiones finales

Harriet Beecher Stowe escribió su novela en el Siglo XIX, antes de la guerra de Sucesión cuando la esclavitud era todavía legal en el Sur de los Estados Unidos. Su narración no sólo es una profunda crítica de esta institución desde un punto de vista humanista, basada en su efecto sobre las vidas íntimas de los personajes, sino constituye una herramienta para entender el racismo y el vasallaje de hoy en día. Sus protagonistas debatan la moralidad y la utilidad de una economía basada en la sujeción de una gran parte de la población, y en estas conversaciones nos describen un sistema que se opone radicalmente a la Constitución del mismo país donde viven, que se ratificó el 29 de mayo, 1790.

En su retrato, el esclavismo se revela como un sistema sumamente rentable económicamente, que destroza a casi los humanos que viven en él. La única salvación para los sometidos es intentar evadir a sus dueños. Y éstos, conviviendo con los efectos de su propia inhumanidad, se fragmentan y se quiebran también en su capacidad de amar y convivir.

Al final de la historia, algunos de los esclavos, ya libres, se van para Liberia, en un intento de buscar su identidad y libertad en algo que imaginen como su madre-tierra. En una publicación en línea de National Geographic se puede leer:

“El 6 de febrero de 1820, el primer grupo de personas anteriormente esclavizadas en los Estados Unidos que se reasentó en África partió de Nueva York. Se había establecido una organización llamada Sociedad Americana de Colonización, con fondos del Congreso, para devolverlas a la colonia estadounidense de Liberia, en África Occidental…. La gente creía que los afroamericanos experimentarían una mayor libertad y oportunidades "de regreso" en África. Sin embargo, hubo problemas. Aunque eran de ascendencia africana, muchos de estas personas recién liberadas … estaban acostumbrados [al estilo de vida estadounidense], que tenía poco en común con las comunidades liberianas…. De los nacidos en África, pocos tenían recuerdos de sus diversos pueblos y de la tierra de la que fueron arrebatados. Aun así, es probable que Liberia no fuera su hogar ancestral…..   A pesar de ello, en las décadas siguientes, miles de personas anteriormente esclavizadas [decidieron ir] a Liberia. En 1847, se convirtió en la primera colonia africana en ganar independencia como nación”

Es una ironía que estas personas, buscando libertad y arraigo, se convirtieron en colonos en una tierra que no era suyo. Las personas desplazadas por su llegada los atacaban, después de todo esta tierra no era suya. Además, los recién llegados sufrían de enfermedades, hambre, y del clima. Sin embargo, muchos sobrevivieron y se quedaron. En los Estados Unidos, la mayoría de las personas liberadas, rechazaron la idea de regresar a África. Habían vivido vivido en Estados Unidos durante generaciones. Deseaban su libertad e igualdad en sus derechos. Frederick Douglass[v] era uno de los oponentes más visibles del movimiento.

 

Referencias

Editores (s/f). Feb 6, 1820 CE: African Americans Migrate to Liberia. National Geographic. Disponible en: https://education.nationalgeographic.org/resource/african-americans-migrate-liberia/

Stowe, Harriet Beecher (1-1-1852/ 28-10-2021). Uncle Tom´s Cabin. The Project Gutenberg. (Disponible en: https://www.gutenberg.org/files/203/203-h/203-h.htm

Trent, Noelle, editor (14 de marzo, 2024). Frederick Douglass. Encylopaedia Britannica. Disponible en: https://www.britannica.com/biography/Frederick-Douglass#Overview

Wallenfeldt, Jeff, Editor (29-2-2024). Slave Trade. Enciclopedia Británica. Disponible en: https://www.britannica.com/topic/slave-trade

Wikipedia (s/f 1). Estado libres y Estados esclavistas. Disponible en: https://es.wikipedia.org/wiki/Estados_libres_y_estados_esclavistas

Wikipedia (s/f 2). Timeline of abolition of slavery and serfdom. Disponible en: https://en.wikipedia.org/wiki/Timeline_of_a


[i]  En el Viejo Testamento se cuenta como a veces los israelitas eran vendidos como siervos (Dt 1512,NTV). Pero luego de siete años, estas personas tenían no sólo el derecho a ser liberadas, sino también recibir alguna recompensa por el trabajo hecho. La captura y uso de enemigos de guerra era prohibido en el Viejo Testamento. 

[ii] En una publicación de Wikipedia (Wikipedia, s/f 2) hay una línea de tiempo que refiere a la lenta manumisión de los esclavos, desde que Solón liberó a los sojuzgados atenienses en el Siglo IV aC hasta la acta de las Naciones Unidas en el Siglo XX de nuestra era.

[iii]En 1789, cinco de los estados del norte habían adoptado políticas para abolir la esclavitud, al menos, poco a poco: Pensilvania (1780), Nuevo Hampshire y Massachusetts (1783), Connecticut y Rhode Island (1784). Vermont abolió la esclavitud en 1777, cuando todavía era independiente, y cuando se unió a los Estados Unidos como el estado número 14 en 1791 fue el primer estado a unirse sin esclavitud. Por tanto, estas jurisdicciones estatales promulgaron las primeras leyes de abolición en todo el "Nuevo Mundo"…. [Con respecto a los nuevos territorios en el Norte] Ohio (1803), Indiana (1816), Illinois (1818), Míchigan (1837), Iowa (1846), Wisconsin (1848), y Minnesota (1858) - eran todos estados libres. (Wikipedia, (s/f 1).

[iv]El Acto del Esclavo Fugitivo (The Fugitive Slave Act) de 1850 fue aprobado por el congreso de los Estados Unidos el 18 de septiembre, 1850. Extendió el alcance de la institución de la esclavitud hasta los estados del norte, afirmando que se podría recapturar a los refugiados de la esclavitud que vivían allí y devolverlos a la sumisión. El acto motive a miles de buscadores de libertad a refugiarse en Canadá. El acta  fue derogado el 28 June 1864” (Henry-Dixon, Natasha (1-6-2021). Fugitive Slave Act of 1850.  Canadian Encyclopedia. Disponible en: https://www.thecanadianencyclopedia.ca/en/article/fugitive-slave-act-of-1850).

[v]Frederick Douglass (nacido en febrero de 1818 en el condado de Talbot, Maryland, Estados Unidos - fallecido el 20 de febrero de 1895 en Washington, D.C.) fue un abolicionista afroamericano, orador, editor de periódicos y escritor” (Trent, 4 de marzo, 2024).

viernes, 1 de marzo de 2024

Nace los Estados Unidos de América

 

Karen Cronick

La “conquista del Oeste”, que tuvo lugar en el Siglo XIX en los Estados Unidos, fue un complejo acontecimiento histórico, marcado por tres tendencias incoherentes. Por un lado, al final del siglo XVIII el país acaba de asumir los valores de la Ilustración (libertad, gobierno por ley basada en una constitución y tolerancia). Por otro, todavía existían dos situaciones atroces: era legal vender y comprar esclavos humanos[1], y el ejército del país llevaba a cabo la sistemática masacre de las tribus indígenas de su territorio.

En este capítulo reflexionaremos sobre el primero, es decir la adopción de un sistema constitucional basado en los valores de la Ilustración.

La Ilustración

La Ilustración fue un acontecimiento histórico, filosófico y literario; en el Siglo XVII pensadores de varios países europeos, especialmente Francia e Inglaterra, comenzaron a cuestionar las estructuras tradicionales de poder. Los valores principales de este movimiento eran “la razón”, un gobierno basado en la ley y “la libertad”, que motivaron a sus participantes a reflexionar sobre la naturaleza del mundo físico y el pensamiento y de los gobiernos ideales. En estos esfuerzos no empleaban ni la inspiración religiosa ni la adhesión a un príncipe o un gobierno, sino métodos razonados de reflexión e investigación. Tuvieron gran resonancia, aun entre algunos déspotas “ilustrados” de Europa, como Federico II (de Prusia), Pedro I (de Rusia), Catherine II (de Rusia), María Theresa (archiduquesa de Austria y reina de Hungría y Bohemia), y Joseph II (Emperador del Sacro Imperio Romano Germánico).  

La Ilustración nació como una respuesta a muchos siglos de absolutismo. Desde épocas atrás la intolerancia había sido un instrumento usado por los poderosos para mantener el dominio. En el Imperio Romano se sabía de las ventajas políticas de un solo culto y las nuevas religiones eran combatidas con saña. Cuando en el año 380 el emperador romano Teodosio I declaró, en el Edicto de Tesalónica, que el cristianismo niceno era la religión oficial del Imperio, no dio comienzo a la moralidad cristiana de amor; sólo inició una nueva era de control con un nuevo culto. Con el tiempo esta iglesia fue conocida como la del catolicismo.

La emergencia del protestantismo siglos más tarde también tuvo motivos políticos -además del evidente cuestionamiento por razones de conciencia-. Si la tolerancia religiosa fue uno de los pilares del pensamiento de la Ilustración, al principio la aceptación de religiones distintas a la iglesia de Roma no era una postura ética; sus razones históricas surgían de la conveniencia política. En Inglaterra el anglicanismo nació de un desafío que hizo el rey Enrique VIII al poder de la iglesia romana. En Francia la aceptación de los hugonotes fue traumática, e incluyó tanto la masacre de “la noche de San Bartolomé”, como las guerras de religión francesas. La tercera de estas guerras terminó con el tratado de paz de Saint-Germain, con la idea de lograr convivencia entre las sectas. Este esfuerzo no logró su objetivo, y finalmente, con el ascenso de Enrique IV al trono francés, (este rey que antes era el hugonote Enrique III), logró el decreto del Edicto de Nantes (1598) que reconoció el catolicismo como la religión del Estado, y también promovió una inestable reconciliación con los hugonotes. Esta medida tampoco produjo paz porque luego, el mismo rey Enrique fue asesinado por un fanático católico.

Los cambios eran lentos. Los pensadores de la Ilustración nacieron de las aberturas que había dado el Renacimiento en donde artistas se atrevieron admirar al “hombre” como objeto estético, más que condenarlo por haber nacido del pecado medieval, y los diseños de Leonardo da Vinci abrieron algunas posibilidades de eficiencia (sobre todo militar).

Para el siglo XVIII había mayor bienestar económico en Europa, en parte debido al colonialismo, con la llegada de nuevas riquezas y productos alimenticios como la papa.  Aunque las hostilidades intestinas entre reyes seguían, los esfuerzos militares de los gobiernos europeos se diluían algo debido a sus combates en ultramar. Además, la revolución industrial estaba iniciándose con inventos como la máquina a vapor, y la siembra mecánica inventada por Jethro Tull. Todavía los europeos eran los sujetos de reyes déspotas, pero la ciencia, que era tan útil para el desarrollo de nuevas tecnologías, cedía algo de su método de la duda sistemática a la filosofía.

La tolerancia

Se comenzaba a extender la idea de tolerancia a la coexistencia de ideas políticas distintas, e imaginar que estas diferencias podrían reconciliarse por medio de debates, y no por el ejercicio represor del poder real.

Las garantías de los derechos civiles tienen varias fuentes históricas. Puede trazarse a la Magna Carta inglesa [2] en que los nobles de la corte exigieron al Rey Juan límites al poder absoluto. Luego en el acto de Habeas Corpus en 1679, y luego, en la Petición de Derecho en 1689, las bases legales que tenían los ciudadanos ingleses se comenzaron a establecer. Estos hitos históricos influyeron en las aspiraciones libertarias de las colonias americanas de Inglaterra.

La influencia primordial para los cambios políticos del siglo XVIII -que incluyeron la guerra de independencia estadounidense y la revolución francesa-, fue siempre la Ilustración. René Descartes (1596-1650), Francis Bacon (1561-1626), Immanuel Kant (1724-1804), John Locke (1632-1704) y Voltaire (1694-1778) fueron algunos de los escritores más prominentes. Ideas como la tolerancia, igualdad, el gobierno constitucional y la separación Iglesia-Estado fueron temas ampliamente debatidos en Europa en estos tiempos.

La tolerancia era uno de los valores primordiales. Dice Pedro Bravo Gala en su libro referido a “La Carta de la Tolerancia” de John Locke:

“… si el Segundo Ensayo sobre el Gobierno Civil asestó un duro golpe al despotismo absolutista, la Carta sobre la Tolerancia significó la condena definitiva, en el plano teórico, de la intolerancia. …. La consagración de la libertad religiosa y de conciencia como un derecho político, han estado ligadas históricamente al proceso de constitución del Estado democrático liberal…. (p 10).

El mismo John Locke (1690/2018), en Cartas de la Tolerancia, dijo:

“El Estado es, a mi parecer, una sociedad de hombres constituida únicamente para preservar y promocionar sus bienes civiles. Lo que llamo bienes civiles son la vida, la libertad, la salud corporal, el estar libres de dolor…” (p. 14)

No ha sido fácil llevar la tolerancia a la práctica. Todavía en el Siglo XXI es necesario un tribunal internacional en La Haya para tratar los casos de las violaciones de los Derechos Humanos. Si la independencia y la idea de gobierno constitucional en los Estados Unidos fue incompatible con las prácticas de la esclavitud y la masacre de los indoamericanos, de la Revolución Francesa también salieron ideologías y prácticas incompatibilidades: la “Declaración de los derechos del hombre y del ciudadano” de 1798 se acompañó algunos años más tarde por la guillotina. Ambos son símbolos de un movimiento, y aunque la segunda, como un instrumento para acabar con quienes se oponen al poder, no es nuevo.

La Declaración de los Derechos del Hombre de Francia ha sido un modelo para múltiples declaraciones nacionales e internacionales, incluyendo la “Declaración de los derechos Humanos” aprobada por las Naciones Unidas en 1948.

La Tradición estadounidense

En el Siglo XVIII Thomas Jefferson empleó estas ideas, cuando inició el prólogo de la Declaración de Independencia de los Estados Unidos de Inglaterra con estas palabras: “Todos los hombres son creados iguales…” La tradición anglo-americana de garantías legales y estipulaciones constitucionales tuvo luego resonancia en la Revolución francesa:  “Liberté, Égalité, Fraternité”, era una proclamación de sus objetivos primordiales. La idea de la democracia estadounidense juntó dos ideas. La primera, tenía que ver con la noción de garantías individuales, basadas en la constitución y actos legales. La otra provenía de la idea de la Ilustración que la razón debería ser la guía del proceder humano.

Es interesante revisar la vida de George Washington; es una figura histórica de gran relevancia, tanto por sus creencias como por sus contradicciones. No era un intelectual y no escribía sobre los temas de la Ilustración como hacia Thomas Jefferson, aunque algo del vocabulario de este movimiento aparecía en sus discursos. Sus opiniones y motivaciones obedecían a una profunda ética humanista y sus propias observaciones sobre la sociedad y la vida. En su primer discurso inaugural al asumir la presidencia en 1789, pidió la bendición de Dios para: “…consagrar las libertades y la felicidad de los ciudadanos de los Estados Unidos, [bajo] un gobierno instituido por ellos mismos…” y pidió que: “el fundamento de nuestra política nacional siguiera los principios puros e inmutables de la moralidad privada, y la preeminencia de un gobierno libre….”  (Navrachna University, s/f). Washington creía en las libertades individuales, un fuerte gobierno central compuesto por delegados elegidos por los ciudadanos y dedicado a la preservación de estas libertades y la separación de la iglesia y el Estado. Después de su victoria militar rechazó una oferta para convertirse en el rey del país, y al final de la Guerra de Independencia, regresó a sus actividades agrícolas, como hizo el romano Lucius Quinctius Cincinnatus en el año 458 aC.

Washington nació en 1732 y murió en 1799 en Mount Vernon. Creció en un ambiente de riqueza personal asentada en la agricultura, y tanto sus padres como él mismo cuando creció, eran dueños de tierras extensas y poseían esclavos para atenderlas.  Al crecer se dedicó a una vida de campo, a la vida militar, y luego a la política de la nueva nación americana.

A pesar de su oposición a la institución de la esclavitud, no pudo prescindir de ella dada la extensión de sus propiedades. Se le puede criticar, ya que podría haber vivido de manera más modesta, pero prefirió quedarse en un rango de poder e influencia. Dijo: "Este tipo de tráfico está en oposición a mis principios” (Graff y Nevins, 19-2-2024).  Pero al fin trató tanto a sus esclavos como a sus aparceros con dignidad, atendiendo sus necesidades de alimento, ropa e incluso, tenía un médico para atender sus necesidades de salud. No quiso vender a sus esclavos para no separar a las familias, y a su muerte ordenó que todos fuesen liberados después de la muerte de su esposa, Martha Dandridge de Washington.

Sus primeras experiencias militares se relacionaban con confrontaciones con los franceses en Ohio y Pennsylvania. En este entonces era un oficial del ejército británico.

Su participación en la independencia comenzó con comunicaciones enviadas con Patrick Henry y George Mason protestando los impuestos británicos en 1768. Al principio apoyaba soluciones pacíficas.  En el año 1774 participó en el Congreso Continental que consideraba la posibilidad de exigir, por vías militares, mayor respeto de parte de Inglaterra, y todavía él no hablaba de independencia. Dijo entonces: "Levantaré mil hombres, pagaré su sustento a costo mío, y marcharé con ellos para el alivio de Boston" (Graff y Nevins, 19-2-2024).   Defendía "aquellos derechos y privilegios que son esenciales para la felicidad de cada Estado libre, y sin los cuales la vida, la libertad y la propiedad se vuelvan inseguras” (Graff y Nevins, 19-2-2024).

Comenzó a entrenar voluntarios en Virginia. Ya para 1775 el ejército era revolucionario. Se firmó la Declaración de Independencia en 1776. El liderazgo de Washington tuvo dificultades, y él y sus hombres pelearon en condiciones paupérrimas. No tenía grandes habilidades tácticas, pero al final, ayudado por los franceses, 1778, comenzaron a ganar terreno, y en 1781 los americanos vencieron los británicos militarmente. En 1782 los británicos aceptaron la independencia americana, y el Tratado de Paris fue firmado en 1783.

Las contradicciones de la era de George Washington no podían resolverse en su vida, pero él contribuyó a la creación de una estructura política más justa. Sus causas marcaron los siglos siguientes de manera indeleble.

Bibliografía

Pedro Bravo Galia (1998). Carta sobre la Tolerancia. Tecnos, edición a cargo de. Disponible en: https://ia804600.us.archive.org/4/items/locke-john.-carta-sobre-la-tolerancia-ocr-1998/Locke%2C%20John.%20-%20Carta%20sobre%20la%20tolerancia%20%5Bocr%5D%20%5B1998%5D.pdf

Graff, Henry y Nevins, Allan (19-2-2024). George Washington, president of the United States. Britannica. Disponible en: https://www.britannica.com/biography/George-Washington/Prerevolutionary-military-and-political-career

John Locke (1690/2018) Carta sobre la tolerancia. Segundo tratado sobre el Gobierno Civil. México: Partido de la Revolución Democrática Benjamín Franklin núm 84

Navrachna University (s/f). George Washinton's first inaugural speech. Disponible en. https://www.georgewashington.org/first-inaugural-speech.jsp



[1] Se abolió la esclavitud el 18 de diciembre en 1865 con la adopción de la decimotercera enmienda a la Constitución.

[2] La Carta Magna es un acuerdo de derechos acordado entre el rey Juan de Inglaterra y un grupo de barones rebeldes en Runnymede, el 15 de junio de 1215. Fue modificado posteriormente, pero queda como un hito histórico en la limitación del poder absoluto.

 
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