viernes, 23 de junio de 2017

Disidencia y enfermedades mentales



No es nuevo mantener que los disidentes políticos sean enfermos mentales y criminales. 

Ha ocurrido así, por ejemplo, en variados Estados totalitarios (Alemania en los años treinta del Siglo XX, la Unión Soviética, sobre todo en los años sesenta del mismo siglo, China durante toda el régimen comunista y Cuba bajo el mando de los hermanos Castro). En los países comunistas se considera que la oposición política proviene de los residuos nefastos del capitalismo, y por otro lado en el fascismo la atribuyen a fuerzas degenerativas de tipo racial o a anormalidades físicas o psíquicas. Por esta razón el totalitarismo etiqueta la discrepancia pública como un tipo de criminalidad enfermiza que requiere reeducación o tratamiento psiquiátrico y psicológico. Dicen que la reclusión de estas personas no es para castigarlas sino para rehabilitarlas. Quienes “sufran” del inconformismo político padecen de una patología que debe ser curada.

Por otro lado se han empleado estrategias desarrolladas por psicólogos para amedrentar y deprimir presos en lugares como la base estadounidense de Guantánamo en Cuba. Martin Seligman, el psicólogo que desarrollo la noción de la "desesperanza aprendida" (learned helplessness) enseñó a oficiales del Pentágono cómo bajar la resistencia de los presos retenidos allí.

En el libro “The Politics of Psychiatry” Brown y Lago documentan el uso de la psiquiatría para el control político en Cuba. Los autores investigaron las historias de 27 disidentes acusados de la oposición no-violento al régimen. Los autores cuentan como los “tratamientos” incluían la terapia electroconvulsiva, baños fríos, golpes y el abuso sexual, y uno de los “pacientes” revisados para el estudio fue encontrado quemado con gasolina.

Esta comunicación no es el lugar para detallar las arbitrariedades en este tipo de centro de reeducación. Más bien el propósito es advertir sobre dos peligros relacionados con la mezcla de castigos y “acusaciones” de enfermedades mentales.

Como se tratan de castigos, el primer peligro reside en el traslado de prácticas sádicas a los procedimientos psiquiátricos. El segundo es considerar a la disidencia política como una enfermedad mental, y diagnosticar enfermedades inexistentes a los presos. 

Con esta introducción se abre a la consideración las recientes declaraciones de algunos políticos y profesionales de la psicología en el marco de un foro denominado “Psicología, Violencia y Operaciones Psicológicas”, realizado en la Cancillería del país el 12 de junio e inaugurado por el Ministro de Comunicación, Ernesto Villegas. En esta reunión calificaron a quienes se manifiestan en contra del gobierno de “enfermos mentales” y “terroristas”. Son, de hecho, cualidades que le han adjudicado a toda la disidencia, y el presidente Maduro, dos días después, recomendó que se internen a estas personas en “laboratorios de paz”, es decir, campos de reclusión donde se pretende “rehabilitarlas”.

Es necesario señalar que dichos psicólogos son personas con largas y distinguidas careras en sus respectivos campos. En auras de del entendimiento mutuo podemos conjeturar  que sus motivaciones tienen que ver con su deseo de contribuir en algo al mejoramiento de las deplorables condiciones actuales del encarcelamiento de los presos políticos en Venezuela. 

En sus declaraciones hicieron hincapié en la juventud de los protestantes; sin embargo es de notar que actualmente quienes protestan son de todas las edades. 

En su mención del “terrorismo” surgieron que los manifestantes sean violentos. No hay evidencia de que estén armados ni que lleven algo más que escudos y máscaras para protegerse contra los gases tóxicos arrojados en su contra por las fuerza de orden. Ahora les disparan balas, y contra ellas no hay protección posible. Hay mucha evidencia en videos y descripciones de los testigos que la violencia proviene sobre todo de los militares, la Guardia Nacional y los paramilitares. En su vasta mayoría los protestantes son pacíficos; por esta razón, llamar a los jóvenes “terroristas” va en contra de la evidencia. 

La protesta no es ni delito ni enfermedad: La protesta política es un derecho de ciudadanía. El derecho a protestar está consagrado en la Constitución Venezolana de 1999 y en La Declaración Universal de Derechos Humanos de las Naciones Unidas de 1948. 

La ética en el tratamiento psicológico: En su código ético, la Asociación Americana de Psicología afirma que todo proceso terapéutico requiere el consentimiento informado para el tratamiento por parte del paciente y que su participación en él es voluntaria. 

El Código de Ética del Psicólogo en Venezuela incluye estos artículos:

Artículo 9: ... ante situaciones de fuerza de regímenes que desconozcan el ejercicio de la libertad y la supremacía de la dignidad del hombre, los Psicólogos podrán limitarse al cumplimiento estricto del deber profesional... .

Artículo 15: El respeto a la integridad de la persona humana en los distintos ámbitos donde se desempeñe como profesional, constituye uno de los más sagrados deberes del Psicólogo, quien en todo momento debe velar por el bienestar individual y social en la prestación de sus servicios a personas naturales o a instituciones públicas o privadas, y en los campos de la investigación pura o aplicada.


Por estas razones rechazo las declaraciones que asemejan la disidencia y los trastornos mentales, y que proponen tratamientos involuntarios.


Referencias

1. American Psycological Asociation (2003). Ethical Principles of psychologists and code of conduct. Sección 10.1. Disponible en: http://www.apa.org/ethics/code/index.aspx
2. Brown, Charles J. y  Lago, Armando M. (1991). The Politics of Psychiatry in Revolutionary Cuba. Freedom House of Human Rights, 217 páginas
3. Código de ética de la psicología en Venezuela. Disponible en: http://fpv.org.ve/documentos/codigodeetica.pdf
3. Panagua, Luisa (junio, 2017).Alertan que para el gobierno los manifestantes son “enfermos mentales” VPltv. Disponible en: http://www.vpitv.com/venezuela/alertan-que-para-el-gobierno-los-manifestantes-son-enfermos-mentales/

lunes, 19 de junio de 2017

¿Hasta cuándo?



Muchos preguntamos ¿hasta cuándo tanta violencia y corrupción? Evidentemente tienen un límite, no pueden durar para siempre.
Pero aquellos personajes armados en la calle, ¿qué piensan sobre el final de todo esto? ¿Qué piensan que les va a pasar?

Por un lado la violencia se ha convertido en un modo de vida. Vi un tweet en que dos miembros de un colectivo que fueron capturados, se explicaron así: que no, que habían recibido una bolsa Clap por amedrentar a los protestantes; dijeron "nosotros también somos padres de familia". O sea, consideraron a sus actividades como una chamba más para poner comida en la mesa.

Por otro lado ¿ellos piensan que de aquí en adelante la vida va a ser así? ¿Qué la falta de límites y principios ya es “normal”? ¿Qué no hay que prepararse ya como plomero, electricista, albañil, mecánico, ayudante de enfermero, jardinero o  comerciante? ¿Qué es suficiente tener un hierro en el cinturón y salir a atemorizar a los demás?

Hay mucha resignificación y mucha reeducación que hacer.


sábado, 17 de junio de 2017

Los héroes oscuros y la ideología

Estos párrafos forman parte del capítulo 5 de un libro que terminé de escribir sobre la figura del héroe. Está en prensa en la Facultad de Humanidades y Educación de la Universidad Central de Venezuela.

Maximilien Robespierre es un miembro fundador de un círculo de las verdaderas figuras oscuras que han emergido en nombre de ideales; la presencia histórica de estas personas significa algo diferente a lo que hemos visto hasta ahora, es decir la subyugación de los sujetos al rey debido a la voluntad de los dioses y el linaje de sus familias.
Estos nuevos rostros épicos tienen seguidores convencidos por una causa: son dictadores que procuran el apoyo –a veces delirante- de sectores de las poblaciones que representan una aspiración política o ideológica: a este círculo desalmado también pertenecen Adolfo Hitler de Alemania, Francisco Franco de España, Joseph Stalin de la Unión Soviética, Pol Pot de Cambodia, Agusto Pinochet de Chile, Fidel Castro y muchos otros.
Tal vez Robespierre sea la primera figura que da origen al héroe oscuro en nombre de ideales en nuestros tiempos: apelando a la libertad, la fraternidad y la igualdad, se dedicó a la intimidación y la represión. Robespierre se consideraba un seguidor de su propia interpretación de Jean-Jacques Rousseau, y desde su juventud se dedicó a la defensa de los desposeídos de la Francia monárquica.
Pero luego de obtener poder político y siendo jacobino[i], tuvo un papel influyente en el crecimiento del “reino de terror” de la Revolución francesa; tuvo responsabilidad directa en la persecución y ejecución de miles de compatriotas que consideraba  traidores, sediciosos y conspiradores -entre otros epítetos ofensivos-. Oponiéndose al despotismo de los monarcas, su propia arbitrariedad cruel se fundaba irónicamente sobre sólidos fundamentos teóricos e ideológicos del Estado republicano; sin embargo consideraba al asesinato como un acto de salvaguardia a la virtud y algo que se hace en defensa del bien público.
Robespierre declaró que defendía “…con desmedida energía la causa de los endebles oprimidos contra sus poderosos opresores” y por esto ha “faltado al respeto que se debe a los tribunales del antiguo régimen tiránico”, (Robespierre, 1792, párrafo 7). Reclamó el derecho de los ciudadanos a elegir libremente a quienes presidirán sobre los tribunales de la nación. Dijo que los nobles no podrían darle a la gente aquello que le era en esencia suyo, incluyendo “ejercer los derechos del soberano.” Este discurso es fascinante ya que tiene dos significados: a) el enemigo opresor es el antiguo régimen –y en otros escritos también incluye a los demás monarcas de Europa-, y b) el pueblo es soberano, a pesar del avasallamiento que él mismo ejercía sobre la gente.
Muchos dictadores han dejado testimonios escritos de sus causas; desde tiempos romanos hasta el presente se puede mencionar los siguientes ejemplos: “La Guerra de las Galias” de Julio Cesar, “El camino al poder” de Joseph Stalin, “La doctrina del Fascismo” de Benito Mussolini, “Mi lucha” de Adolfo Hitler, “Reflexiones” (y muchas publicaciones más) de Fidel Castro, “Citas del Presidente Mao” de Mao Zedong y “Piedras y leyes” de Fulgencio Batista. Lo sugestivo de estos personajes es la necesidad que tuvieron para explicarse. La excepción es Julio Cesar -que tuve que leer en mis clases de latín en el liceo-: puede ser contrastado con los demás porque su testimonio trata básicamente de la historia de sus conquistas; quiso meramente dejar sentado su poder y su brillante reputación guerrera. Los demás precisaban transmitir un mensaje y dejar en claro cuáles eran sus razones para actuar. 
No hay espacio en estas reflexiones para considerar a cada uno por separado, pero vale la pena fijarnos en lo que tienen de atractivo para sus partidarios y por qué son héroes oscuros para mucha gente.
En general se puede decir que apelan a varias estrategias, algunas de las cuales cualquier tirano conoce (la diferencia entre estos portadores de causas, y los reyes de la antigüedad está en la última táctica): a) lealtad: recompensan la sumisión y el acatamiento, y castigan muy duramente la disidencia, b) dependencia: el acceso a todos los recursos pasan por sus manos, c) homenaje: en la más pura tradición del mafioso, convierten el miedo que les tienen sus seguidores en algo que llaman “respeto” y d) un modelo de una vida mejor: emplean los ideales de justicia, igualdad, orden, ley o prosperidad para inducir a sus adeptos a excluir y a castigar a quienes no comparten o que dudan de estas aspiraciones.
Dicha combinación de castigos y razones es una poderosa mezcla. Sabemos que las personas que no pasan tiempo estudiando las ideologías, es decir, quienes las adoptan como lemas en las manifiestaciones en las calles, las “aplanan” cognitivamente ([ii]). Es decir, la mayoría de nosotros aprende algunas expresiones políticas y no entramos en un análisis de los dogmas. Si los antiguos héroes oscuros sabían emplear el terror, los nuevos ofrecen razones ideológicas para inducir el auto-sometimiento -además del miedo-. Igualmente, la ilusión de pertenencia la banda en poder siempre ha sido atractiva, y el susto a ser excluido puede ser paralizante.



[i]Los jacobinos era el grupo/partido más radical de los anti-monárquicos en Francia por la época.
[ii] Como también es el caso de las “representaciones sociales” (Moscovici, 1961/1976).

El eterno retorno de la venganza




El eterno retorno, como una mezcla terrible de Nietzsche y Freud, es algo que nos infligimos a nosotros mismos. Habíamos pensado que en las cárceles espantosas e infrahumanas que construimos para obtener justicia, los criminales “pagarían” por sus abusos. Sufrirían como nos han hecho sufrir.  Pero entonces, de estos muros de tormento que hemos creado, los malhechores regresan a atormentarnos de nuevo a nosotros. Los seres que hemos mandado allí se tornan aún más crueles, y menos capaces de vivir en hermandad. Se han entendido con los guardianes, se han armado, han pactado con los poderosos y salen a la calle a reclamar los espacios que pensamos eran nuestros. Y nosotros, furiosos, soñamos con su captura, e intentamos devolverlos a los presidios donde de nuevo expiarán condenas en “pago” por sus nuevos atropellos. ¿Saldrán otra vez a sembrar más tristeza y odio? ¿Cómo podemos cortar este retorno insidioso?

viernes, 9 de junio de 2017

La instigación política de la violencia entre las masas



Voy a iniciar algunas reflexiones breves sobre las causas y los efectos de la violencia con saña que caracteriza a los uniformados que actúan en las calles de Caracas y el interior del país en estos días. Pero para hacerlo tengo que referir a otros casos históricos de lesa humanidad masiva. 

Enfrentando el fenómeno de la manera más segura y sana, es importante  entenderlo por dos razones básicas. Dentro de poco, cuando vienen los cambios, vamos a tener que “curarnos” todos, y esto incluye la necesidad de decidir cómo tratar a los victimarios que andan actualmente por la calle.

El país paga un alto precio por la violencia que estamos viviendo, tanto la del gobierno como la del hampa. Es un problema de larga data, que antecede la Quinta República. Tal vez tiene sus raíces en el Siglo IXX. No hemos sabido reconocerlo y buscar soluciones viables para eliminarlo.

Por una parte la violencia corroe tanto a quien la sufre como a quien la administra. Los que nos sentimos amenazadas, o que hemos confrontado directamente la inquina de los seres destructores en nuestro medio, nos quedamos traumatizados, lesionados o peor. 

Por otro lado, los que cometen estos actos igualmente se lesionan: sólo hay que contemplar las fotos recientes del rostro de Diosdado Cabello para apreciar cómo la carencia de empatía y humanidad ha ido drenando algo vital de su vida.

Quisiera reflexionar sobre qué hacer con nuestros victimarios. Las soluciones convencionales incluyen la cárcel para los delincuentes, y en los años 2015-2017, comprende también la muerte extralegal realizado por las “Operaciones Liberación del Pueblo” (OLP). En ellas la policía o la Guardia Nacional practica ajusticiamientos contra quienes estos efectivos consideran peligrosos. En el proceso mueren también familiares y vecinos de los presuntos delincuentes y todo esto ocurre sin acusaciones formales y sin juicios legales. 

Por otro lado las fuerzas de orden y grupos paramilitares atacan a quienes consideran “terroristas”, es decir, a los que protestan pacíficamente en la calle. Las víctimas de esta crueldad son sobre todo niños y jóvenes.  

La violencia produce espanto, pero quisiera aludir brevemente a algunos factores que convierten a personas que podrían haber sido “normales” en otras circunstancias, en crueles autómatas al servicio de fuerzas que a veces ni siquiera entienden. Es necesario considerar este tema, porque nuestra reacción, cuando llegue el momento de reaccionar, no debe reproducir el mismo fenómeno que sufrimos ahora. Además es importante buscar las raíces profundas de este mal, arrancarlas y permitir el florecimiento de una sociedad más justa. 

Considero necesario pensar en dos aspectos de la violencia: a) las fuerzas que conducen al odio y al salvajismo y b) las medidas que hay que tomar para que no vuelvan.

El genocidio de Ruanda en 1994 fue un caso extremo, y una referencia obligada para quienes quieren entender este fenómeno. El gobierno hutu, que representaba una minoría, inició los pasos previos para alentar a su propia etnia a cometer atrocidades masivas contra los tutsi. No había rasgos físicos o lingüísticos que diferenciasen estos dos grupos; se trataba de diferencias más bien burocráticos, y los vecinos se conocían y sabían quien pertenecía a qué grupo. 

Ocurrió, a pesar de la trivialidad de las diferencias entre los grupos, que algunos vecinos se arremetieron contra otros a causa de una campaña gubernamental en el país para instalar entre los hutus el odio y deseos de venganza. 

Al final del episodio en Ruanda el 75% de los tutsis habían sido asesinados.

¿Qué pasó entre los hutus? Recuerdo haber leído reportes que describían cómo jóvenes hutus corrían por las calles, machetes en mano, riéndose mientras cortaban las cabezas a quienes antes saludaban con cortesía. 

Luego de la masacre los protagonistas no se reconocían en sus propias memorias. Se habían trasformado en algo ajeno a sus propias autoimágenes y expectativas. Este desconocimiento de su sí mismo es una parte importante de la historia, porque había ocurrido una especie de desdoblamiento en sus personalidades, casi una “zombificación” o un  conversión tal como fue descrito por Robert Lewis Stevenson en “El Extraño caso del Dr. Jekyll y el Sr. Hyde”, donde un investigador médico, conocido como bondadoso e inteligente, se prepara una bebida que, al tomarla, lo convierte en un asesino múltiple –pero sólo por episodios cortos- . 

¿Cuáles eran los pasos previos a esta metamorfosis? Es muy importante reconocer este proceso, que se ha repetido muchas veces en la historia de la humanidad, para poder pararlo a tiempo y para que deje de suceder.  El proceso en Ruanda fue descrito por Ferguson (2005, traducción mía):

“La oposición entre los tutsis y los hutus fue construida, formada y utilizada por sucesivos administradores coloniales, y la hostilidad entre ellos se agudizó en el paso a la independencia. Los hutus y los tutsis son grupos étnicos culturalmente idénticos, no distintos. Nunca fueron dos tribus organizadas. Son categorías políticas que fueron constantemente reelaboradas antes, durante y después de la era colonial. Esta línea de falla generada artificialmente se hizo más tensa e inestable en los años previos al genocidio, [Al principio hubo malestar económico.] A medida que el mercado de las principales exportaciones de café de Ruanda se derrumbó, la ayuda militar extranjera se terminó, las tensiones regionales aumentaron y las agencias internacionales tomaron un mayor control. Los acuerdos negociados del reparto de poder entre los tutsi y los hutus estaban a punto de excluir a los clanes hutus del norte, que anteriormente había sido los principales beneficiarios del poder estatal. Los líderes hutus desataron una campaña de propaganda feroz culpando a los tutsis por todo. Al hacerlo, aprovecharon temas culturales profundos y simbólicos, y crearon pánico sobre una trama imaginada sobre los tutsis en que supuestamente éstos iban a matar y esclavizar a los hutus. Cuando comenzó la matanza, el ejército y la milicia recibieron órdenes [para reprimir a los Tutsis], pero muchos otros hutus fueron reclutados también con una mezcla de amenazas, sobornos y propaganda“ (párrafo 9).

Está claro que no todos los hutu participaron, e inclusive algunos terminaron como víctimas de la violencia desatada. Lo interesante es la relativa facilidad con que  líderes que desean  obtener y mantener poder sobre los demás pueden manipular a personas que de otro modo jamás hubiesen participado en semejantes atrocidades.

Primero hemos descrito el fenómeno de la movilización masiva de personas para hacer daño y matar a una categoría designada de seres que han sido demonizados por los líderes y comandantes. 
También tenemos que pensar en cómo reaccionar después.

Es importante distinguir entre los líderes que fabrican las masacres, y los miembros de las masas que responden a la llamada. Requieren tratos distintos. Está claro que los líderes deben ser juzgados y castigados severamente por sus actos. Pero por ahora concentro mi atención en las poblaciones engañadas y transformadas en asesinos.

Primero, debe haber consecuencias legales y morales para todos que se permiten engullir por fenómenos masivos de crueldad y odio. No puede haber borrón y cuenta nueva. Sin embargo, el énfasis en el trato que se les dé debe ser de reclusión temporal, reflexión y recuperación. Estamos refiriendo a cientos, y tal vez miles de individuos. Es similar a los procesos de recuperación por los que están pasando los ex guerrilleros en Colombia, o los miembros de los maras en América Central que han deseado abandonar las organizaciones delictivas e iniciar nuevas vidas. O los soldados-niños en Sierra Leona. 

En otras reflexiones reflexionaré sobre cómo llevar a cabo las campañas de recuperación.

Fuente:
Ferguson, R.B (2005). Tribal Warfare and "ethnic" conflict. Cultural Survival. Disponible en: https://www.culturalsurvival.org/publications/cultural-survival-quarterly/tribal-warfare-and-ethnic-conflict

martes, 6 de junio de 2017

La compañía kuwaití de telecomunicaciones Zain habla contra el terrorismo.



Este es la dirección de un mensaje enviado desde Kuwait contra los actos de terror: http://www.iagreetosee.com/portfolio/powerful-anti-terrorism-ad-ramadan/

Está en árabe con subtítulos en ingles, pero a continuación traduzco al español el resumen que lo acompaña. Primer, sin embargo, siento que es un buen ejemplo de la propaganda de la paz: podríamos estar mandando mensajes similares a los efectivos de la Guardia Nacional y los demás que actualmente en Venezuela se prestan a matar sus co-ciudadanos en nombre de valores torcidos.

El resumen:

El anuncio comienza con un hombre que construye una bomba en un cuarto oscuro, y vienen adjuntas escenas de la vida diaria y alegre. Actos simples como el golpe de una pelota de fútbol, el beso al pie de un bebé, el toque que hace una novia a la silla de una mesa de bodas, se destacan con flores animadas.

Mientras tanto, un niño escribe un ensayo en la escuela, una carta abierta a los terroristas suicidas: "Le diré a Dios todo, que has llenado los cementerios con nuestros hijos y vaciado nuestros pupitres, que has provocado disturbios y has convertido nuestras calles en la oscuridad, y que has mentido. Dios tiene pleno conocimiento de los secretos de todos los corazones ".

Al final del ensayo, el atacante ha salido de su casa y sube a un autobús. Con su chaleco suicida expuesto, él se enfrenta con víctimas de ataques pasados. El canta agriamente, "Yo doy testimonio de que no hay más Dios que Allah". Un pasajero que sostiene a un niño se levanta para enfrentarlo con calor humano, y le canta en respuesta: "Tú, que vienes en nombre de la muerte." Dios es el creador de la vida. "

El terrorista dirige su mirada a un niño que se parece al niño de cinco años que escapó de un ataque aéreo en Alepo, Siria. El muchacho sostiene la famosa imagen de sí mismo, y canta al terrorista sobre un Dios compasivo, "Él es el perdonador y tolerante .... Adora a tu Dios con amor, no con terror".

El hombre del chaleco se baja del autobús, rodeado de mortandad y repetidamente es desafiado por los compañeros árabes que explican que: "Dios es más grande." Se para un hombre de traje ensangrentado, y canta: “Dios es mayor que aquellos que ocultan lo que no muestran". Se levanta un maestro de escuela y canta: "es más grande que aquellos que obedecen sin contemplación". La multitud se agranda, y otro hombre canta: “Dios es mayor que los que acechan para traicionarnos". Un hombre mira a la cámara silenciosamente, y es identificado como un sobreviviente real de un ataque terrorista kuwaití.

El atacante se siente acorralado mientras la multitud lo rodea y la música se hace más optimista. "Adora a tu Dios con amor, no con terror, seas tierno en tu fe, tierno y no despiadado, enfrenta a tu enemigo con paz, no con la guerra. Persuada a los demás con clemencia, no con fuerza", canta el líder del grupo. El hombre del chaleco se cae de rodillas. Se ve a un hombre escuchando atentamente a un clérigo, delante de una señal que dice: "Que no haya compulsión en la religión".

La música se detiene. El hombre del chaleco parece estar listo para detonar su bomba.

Pero en lugar de violencia, vemos fuegos artificiales. "Bombardeemos la violencia con misericordia" retoman los cantantes. Una mujer (verdadera sobreviviente de un ataque terrorista de 2005 en su propia recepción de la boda) se muestra, sonriendo a la pareja recién casada.

El marco final declara, "vamos a contrarrestar sus ataques de odio con canciones de amor, desde ahora hasta la felicidad".

Hasta ahora, tres millones de espectadores de YouTube están compartiendo ese mensaje.

jueves, 1 de junio de 2017

Posibilidades de protesta que no arriesgan tantas vidas:


1. Los grafitis: omnipresentes, en lugares visibles, inteligentes, con mensajes veraces. 2. Mensajes por megáfono desde lugares protegidos, breves, que no se repiten en los mismos lugares para no cansar a los vecinos. 3. Cacerolazos 4 Hologramas 5. Breves actos teatrales y corales, de sorpresa, en lugares públicos. 6. Cantos masivos, canciones conocidas como el himno nacional en supermercados, teatros, aeropuertos... Se invita al público a participar. 7. Programas de radio y televisión. 8. Publicaciones en Internet (facebook, Twitter...), Denuncias concretas sobre corrupción, brutalidad, presos políticos 9. Presión a mandatarios y diplomáticos en el extranjero. 10. Canciones escritas y cantadas por artistas conocidas. La creación de un himno de libertad que todos aprendemos. 11. Burlas públicas a los tiranos. Reír cuando hablen. 12. Insultos públicos a los tiranos. 13. Videos y películas 14. Pendones en puentes y edificios 15. Investigaciones periodísticas que se publican en el extranjero sobre temas como la compra de bonos recientes de Goldman Sachs. 

martes, 30 de mayo de 2017

Lista de prácticas que siempre son malas



    
        1. Grupos paramilitares y justicieros sin contención legal
        2. Juicios militares para civiles
        3. Ejecuciones extralegales
        4. Tratos degradantes en las cárceles
        5. Exclusión electoral
        6. Exclusión económica
        7. Exclusión étnica y política
        8. Censura de los medios

miércoles, 24 de mayo de 2017

¿Cómo se produce un soldado o policía opresor?



1. El acuartelamiento:  El soldado debe ser aislado de toda comunicación que no sean los mensajes que recibe de sus comandandantes.  Debe quedar en condiciones de estricta disciplina aun con respecto a conductas menores como qué comer y la hora de dormir. Debe ser sometido a ejercicios físicos estresantes y aun humillantes al punto de quedarse exhausto.

    2. Los mensajes que recibe:

a.  Se caracteriza a la ciudadanía que protesta en las calles como el enemigo; son considerados como carentes de valor humano. La deshumanización es esencial. Les dicen que los enemigos son aliados de un poder todopoderoso que hay que combatir, pero al mismo tiempo y contradictoriamente, se describen a los individuos a combatir en la calle  como débiles: los hombres son afeminados y las mujeres se caracterizan como rameras.
b. En el caso venezolano se provee a los soldados y policías con bolsas CLAP, y el mensaje es que el gobierno les va a cuidar a ellos y sus familias y que la revolución les representa. El enemigo sólo ofrece pobreza y sometimiento a poderes imperialistas.
c. El autoimagen: Los soldados y policías son héroes combatientes a favor de una causa noble.


     3. Deprivaciones: En la calle no reciben ni agua ni comida suficientes. Su armamento es sofocante y caluroso. Estas deprivacioness no sólo impiden su capacidad de pensar y reaccionar, sino también aumentan su angustia y su rabia. 

    4. El anonimato en la calle: Los soldados son uniformados y aunque se puede ver sus caras, sus gorras confundan sus rostros. Su individualidad desaparece. Los policías están cubiertos con escudos corporales que esconden totalmente su identidad.  En estas condiciones no hay la posibilidad de asignarles responsabilidad individual para sus actos, y esto también es enfatizado por sus superiores.

martes, 23 de mayo de 2017

Fantasía 1




Entonces el Gengis Nicolás miró a los informes sobre los muchos detenidos para quienes ya no quedaba espacio, y su arsenal de gases lacrimógenos, y sus libretas de bancos internacionales en que no había espacio siquiera para añadir un solo cero más a los billones que tenía depositados, hizo un cálculo rápido, y tomó una decisión.  
-“¡Cilia!” gritó, “ya estoy cansado. Vamos a jubilarnos e irnos a vivir en la dacha que tenemos en las afueras de Moscú. Dile a Padrino para que nos prepare el avión.” Cilia le miró: 
-“Pero prefiero el apartamento en París.” Gengis la contestó con fastidio: 
-“Tú sabes que con Macrón, ya las cosas no son tan buenas.” Cilia agarró el celular y llamó, pero tapó el auricular: 
-“Dice que lo hace sólo si hay espacio para él y los suyos. Esto incluye los siete doberman.”
 -“¿Pero qué se ha creído el estúpido ese? Que viajen abajo con los baúles de oro.” 
Habiendo hecho el acuerdo, las varias familias elegidas, junto con sus mascotas y sus arcas, se montaron en el avión y se despegaron. La aeronave subió y subió y desapareció en una gruesa nube: nadie en Venezuela supo de ellas más nunca. 

domingo, 21 de mayo de 2017

Rinocerantes en Venezuela



La violencia tiene que terminarse. El odio tiene que repensarse. Nos vamos convirtiéndonos en monstruos.

"Rinoceronte" es una obra teatral de Eugène Ionesco publicado en 1959. Es la historia de una epidemia, en que las personas se contagian una tras la otra, transformándose de humanos a grandes paquidermos. Originalmente fue una metáfora sobre el efecto de las ideologías totalitarias que absorban la voluntad de los individuos.

Creo que hoy en día en Venezuela la metáfora puede aplicarse al contagio del odio. ¿Andaríamos todos con cuernos afilados sobre las narices dentro de poco? ¿Qué antídotos hay contra esto?

Ricardo III y Venezuela


Esta tarde vi Ricardo III de Shakespeare en su maravillosa versión de la BBC con Simon Russell Beale. Es fácil ubicar los personeros del gobierno actual de Venezuela en el drama.

La obra termina con el final del tirano Ricardo, y la asunción al trono de un rey justo y unificador. El último parlamento dicho por Richmond (ahora el recién coronado Henry VII) es de esperanza.

Deseo lo mismo para Venezuela. 

“Vamos a unir la rosa blanca y la roja:
Sonríe el cielo sobre esta justa conjunción,
¡Hace tanto tiempo que han frustrado su amistad!

Inglaterra, enloquecido desde hace tiempo, tiene cicatrices;
El hermano ciegamente derramó la sangre del hermano,
El padre mató a su propio hijo,

Todo esto dividía York y Lancaster,
Divididos en su terrible división,

Que sus herederos, Dios, si tu voluntad así lo es,
Enriquezcan el tiempo a venir con paz serena."


sábado, 20 de mayo de 2017

Comunicado público COFAVIC

Asunto: Comunicado Público COFAVIC: Juzgar civiles en tribunales militares es abandono completo del Estado de Derecho
Comunicado público
Caracas, 8 de mayo de 2017

Juzgar civiles en tribunales militares es el abandono completo del Estado de Derecho.

COFAVIC debe expresar su más grave preocupación ante el conocimiento, según información pública disponible de la existencia de más de 250 civiles que están siendo sometidos a la jurisdicción militar, dado que esta acción no solo configura una gravísima violación de los derechos humanos y por tanto de los valores superiores del ordenamiento jurídico, sino que además es una de las más determinantes rupturas de la Constitución y al mismo tiempo se traduce en la posibilidad efectiva de que a partir de esta situación se haya abandonado por completo el Estado de Derecho y estemos frente a un tutelaje militar inaceptable e incompatible con las mínimas garantías judiciales que deben existir en un gobierno civil y democrático.
El uso de la jurisdicción militar para el juzgamiento de civiles no está previsto en nuestra Constitución, ya que suspende las normas básicas de protección de los derechos humanos. Ningún conflicto por el cual se atraviese, por grave que sea, sirve de argumento para que el Estado renuncie a la aplicación de las protecciones y salvaguardas del Derecho Internacional de los Derechos Humanos y de lo consagrado en la Constitucion vigente, pues todas las personas sujetas a la jurisdicción del Estado tienen el derecho inalienable de contar con las protecciones y garantías de dicho marco normativo, independientemente de la gravedad del delito que pudieren haber cometido.
Nuestra Constitución establece expresamente en su artículo 49 que el debido proceso se aplicará a todas las actuaciones judiciales y administrativas y, en consecuencia:..(4) Toda persona tiene derecho a ser juzgada por sus jueces naturales en las jurisdicciones ordinarias, o especiales, con las garantías establecidas en esta Constitución y en la Ley. Ninguna persona podrá ser sometida a juicio sin conocer la identidad de quien la juzga, ni podrá ser procesada por tribunales de excepción o por comisiones creadas para tal efecto.
También, la Constitución en el artículo 261 establece de manera específica y determinante que la comisión de delitos comunes, violaciones de derechos humanos y crímenes de lesa humanidad, serán juzgados por los tribunales ordinarios. La competencia de los tribunales militares se limita a delitos de naturaleza militar.
La existencia efectiva de garantías judiciales se asienta sobre la independencia de quienes deben ejercer funciones judiciales, marco del principio constitucional de acceso a la justicia, que configura uno de los elementos medulares de la existencia del Estado social y de Derecho. Siguiendo esta afirmación, como lo han indicado sistemáticamente los órganos interamericanos y universales, las condiciones más relevantes para asegurar la independencia, imparcialidad y competencia de los tribunales están, entre otros: la manera en que se nombra a los jueces, las calificaciones exigidas para su nombramiento, la duración de su mandato y las condiciones que rigen su ascenso, traslado y cesación de funciones y la independencia efectiva del Poder judicial con respecto al Poder Ejecutivo.
La jurisprudencia y la doctrina del Derecho Internacional de los Derechos Humanos, ha señalado sistemáticamente que la jurisdicción militar no goza de garantías suficientes de imparcialidad e independencia para asegurar un debido proceso, no solo para las víctimas sino a los propios procesados. Los tribunales militares son más un mecanismo de disciplina que de administración de justicia, tal y como reiteradamente lo ha establecido tanto la Corte Europea de Derechos Humanos como la Corte Interamericana. Los jueces y fiscales militares hacen parte, en su mayoría de la estructura de mando jerárquica, inherente a la estructura armada, y dependiente del Poder Ejecutivo.
El Derecho Internacional ha establecido una serie de estándares pro persona para las garantías del debido proceso, los cuales establecen, en esencia, que el alcance de la jurisdicción militar, al tener un carácter especial o excepcional, tiene igualmente un alcance restrictivo, por lo que “debe estar excluido del ámbito de la jurisdicción militar el juzgamiento de civiles y solo debe juzgar militares por la comisión de delitos o faltas que por su propia naturaleza atenten contra bienes propios del orden militar”.
La Corte Interamericana de Derechos Humanos, al igual que las líneas jurisprudenciales y doctrinales de carácter universal, han dejado en claro en su jurisprudencia que “en un Estado democrático de derecho, la intervención del fuero militar ha de ser restrictiva y excepcional de manera que se aplique únicamente en la protección de bienes jurídicos de carácter castrense que hayan sido vulnerados por miembros de las fuerzas militares en el ejercicio de sus funciones”[i]. Asimismo, el Tribunal Interamericano ha establecido que “la jurisdicción militar no es el fuero competente para investigar y sancionar a los autores de violaciones de derechos humanos, sino que el procesamiento de los responsables corresponde siempre a la justicia ordinaria” para evitar impunidad y garantizar el derecho de las víctimas a un recurso efectivo y a la protección judicial.[ii]
El Tribunal Interamericano estableció que “constituye un principio básico relativo a la independencia de la judicatura que toda persona tiene derecho a ser juzgada por tribunales ordinarios con arreglo a procedimientos legalmente establecidos”, por lo que el Estado “debe crear tribunales que apliquen normas debidamente establecidas para evitar la sustitución de la jurisdicción que corresponde normalmente a tribunales ordinarios”[iii], por lo que “cuando la justicia militar asume competencia sobre un asunto que debe conocer la justicia ordinaria, se ve afectado el derecho al juez natural y, a fortiori, el debido proceso”[iv].
De igual forma, es cuestionable la imparcialidad cuando los tribunales militares suelen estar insertos en estructuras castrenses jerarquizadas, lo cual se manifiesta en que, por ejemplo, es un órgano del propio ejército el que determina los ascensos, incentivos profesionales, y la asignación de funciones de sus inferiores[v].
De esta forma, son dos los criterios centrales que deben ser satisfechos para que el ejercicio de la jurisdicción militar sea consistente con los estándares interamericanos y universales: (1) el acusado y la víctima deben ser miembros activos del ejército, y (2) el delito debe ser de naturaleza castrense y cometido por militares en el ejercicio de sus funciones. En todos los demás casos, el derecho al juez natural debe prevalecer.
Finalmente, es relevante señalar que la Constitución en su artículo 337, sobre los Estados de Excepción, deja claramente establecido que el derecho al debido proceso no es susceptible de suspensión ni restringible en ninguna circunstancia alegada, al igual que el derecho a la vida, la prohibición de incomunicación o tortura, el derecho de información y los demás derechos humanos intangibles.
Por todo lo anterior, instamos al Estado venezolano a que:
1. Se respete el debido proceso y las garantías judiciales de todas las personas privadas de libertad y que cuyas detenciones estén, sin excepciones, bajo el control constitucional del Ministerio Público y en la jurisdicción ordinaria, tal y como está previsto en la Constitución y en los Tratados y Pactos internacionales suscritos y ratificados por la República. Asimismo, se dé inmediata libertad a todas aquellas personas que tengan una decisión al respecto sin más dilaciones.
2. Sus autoridades cumplan con sus obligaciones constitucionales e internacionales en materia de derechos humanos, incluyendo la obligación de respetar, facilitar y garantizar las manifestaciones y protestas, respetando y garantizando el derecho a la vida e integridad personal de los manifestantes y excluir de manera determinante para el control de las protestas sociales: el uso de gases tóxicos, armas de fuego y métodos de castigo y persecución a los participantes de la manifestación y a todo ciudadano que se encuentre en la zona donde se lleva a cabo la misma. Cesen los ataques a zonas residenciales, Iglesias, comercios, hospitales, centros de salud, centros educativos y en general sitios donde las personas desarrollan su vida, dado que estos actos represivos configuran crímenes de lesa humanidad.
[i] Cfr. Corte IDH, Caso Nadege Drozema v. República Dominicana, fondo, reparaciones y costas… párrs. 187.
[ii] Ibídem, párr. 187
[iii] Cfr. Corte IDH, Caso Castillo Petruzzi y otros v. Perú, fondo, reparaciones y costas… párr. 129.
[iv] Ibídem, párr. 128
[v] Cfr. Corte IDH, Caso Castillo Petruzzi y otros v. Perú, fondo, reparaciones y costas… párr. 130
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Guerra civil


El gobierno de Venezuela está esperando que las protestas se tornen violentas y que haya finalmente algo que puede llamarse una guerra civil.  Es la única manera que Nicolás y sus esbirros puedan ganar ahora. Como Bashar al-Ásad en Siria, Nicolás necesita sacar todo su armamento y con ello diezmar al país y sus habitantes.  Contra armamento pesado la población estaría indefensa y él permanecería al salvo en Miraflores.

Si se puede mantener disciplina en las protestas y proteger su naturaleza esencialmente pacífica, la fuerza moral atraerá a los demás gobernantes y eventualmente suficientes miembros de las fuerzas de orden para que las órdenes del dictador queden vacías y sin ejecutores.


Es necesario controlar a los guarimperos. Ellos son ahora nuestra principal debilidad. 

El papel de Cuba, Colombia y los EEUU



Lo dijo Cisneros. El final del régimen en Venezuela depende de Cuba, Colombia y EEUU. Luego Iván Duque (senador colombiano del Centro Democrático) mandó una carta a la Corte Penal pidiendo que se enjuiciara a Maduro por crímenes de derecho internacional, apoyada por 80 senadores colombianos, diputados venezolanos y varios miles de ciudadanos. En su discurso de presentación de la carta sentenció una verdad de perogrullo: la libre determinación de los pueblos no es excusa para permitir el abuso sistemático de los derechos humanos.

En Venezuela hay una dictadura. Una dictadura que irrespeta la constitución (votada en 1999), no convoca a elecciones (en su lugar convoca a una “Constituyente” la mitad de cuyos integrantes serían escogidos “a dedo” por el gobierno), mata y tortura gente, lleva a civiles ante tribunales militares, ha creado grupos paramilitares (grupos armados al margen de la ley con protección gubernamental) que disparan contra manifestaciones pacíficas y a despecho de una élite que goza de los mayores privilegios (con sus hijos viviendo en el extranjero), tiene sumida a la población en la mayor de las miserias sin poder conseguir alimentos ni medicamentos de primera necesidad. La ministra de salud, recientemente destituida por hacer públicos estos datos, denunció un incremento de 30% en muertes de infantes, 65.79% de mortalidad materna y 76% de aumento de casos de malaria, por solo mencionar un reporte (la CEPAL augura un decrecimiento del 4.7% en el PIB para Venezuela este año y eso se calculó antes del comienzo de las protestas). También, hay que decirlo, es una dictadura que se ha beneficiado de controles demasiado laxos. En medio de una opacidad feroz, surgen por aquí y por allá denuncias en juicios internacionales, que involucran a altos personeros del gobierno y efectivos de las fuerzas armadas en actos de corrupción, contrabando y tráfico de drogas. Algunas voces señalan un desangre de más de 900 mil millones de dólares en estos 18 años. Un nueve con 11 ceros.

Sin embargo, algunos (demasiados) de los gobiernos de la región aun dudan. Algunos escriben cartas públicas alabando al Socialismo del siglo XXI y sus logros, o directamente apoyando a Maduro. Otros lo invitan a su toma de posesión. En la CELAC no hubo quorum. La OEA avanza lento, a pesar de ella, impulsada por su valiente secretario general. En general, al mundo le ha costado tomar una decisión directa, sin dudas. Dicho sea de paso, como no dudó el gobierno venezolano en los 70 y 80, al aceptar la inmigración del cono sur al momento de las terribles dictaduras que lo asolaron. Dudan, según dicen, por principios complejos, que no entendemos nos explican, que nos trascienden. Mientras, el gobierno en Venezuela impide elecciones, envía a tribunales militares a civiles detenidos, asesina y tortura. Niños, adolescentes. En nombre de principios demasiado complejos de enunciar, se perdonan crímenes demasiado simples de entender.

Para intentar explicar, vale la pena revisar algunos hechos. Cuba depende del petróleo venezolano y del pago de servicios. Algunos dicen que, de cambiar las cosas en Venezuela, y de cesar el actual apoyo, su PIB podría descender en un 20 a 25%. Colombia está en medio de un proceso de paz. Uno de los temas más difusos en este proceso corresponde al problema de las FARC y el tráfico de drogas. Algunos señalan que el 30% de la droga que sale de la región hacia Europa y EEUU lo hace por Venezuela. Otros señalan que parte de los contingentes de las FARC, aún permanecen en territorio venezolano encargados del negocio y no está claro el rol del ELN o de Hezbollah en este tráfico. Aun otros señalan la complicidad regional en compra-venta de bonos país que hicieron millonarios a más de uno. Pero nada de esto puede saberse debido a la tremenda opacidad que envuelve al gobierno de Maduro. Lo que si es cierto es que, de cambiar las cosas en Venezuela, negocios como el de la droga, financiamientos internacionales poco claros, o tráfico de armas se verían seriamente amenazados. Así pues, en este enorme rompecabezas que significan la paz en Colombia, la continuidad del régimen en Cuba o el tráfico de drogas y armas, hay que preguntarse además de Cuba quién se beneficia. Cuál es el rol de Ecuador, Bolivia o “las izquierdas”. 

El apartheid se acabó en Suráfrica cuando resultó imposible seguir inventando excusas, ni siquiera en el mundo de la guerra fría. Ahora hay que hacer lo mismo. No puede haber excusas para no salir en apoyo a la democracia en Venezuela: elecciones, respeto a la AN, liberación de presos políticos, derecho a la protesta pacífica, no al enjuiciamiento en cortes militares de civiles y no a la tortura. No puede haber excusas para seguir apoyando esa dictadura, so pena de quedar en evidencia ante el mundo. No puede quedar impune políticamente aquel que comente, que aunque hay abusos, es necesario actuar con cautela para no favorecer a “las derechas”. Si algo nos debió haber enseñado el siglo XX, es que esa no es una opción viable. Hay que pedirles una posición clara y sin ambigüedades a los actores que pueden tener peso específico en la lista anterior de beneficiarios. Que no puedan seguir mirando hacia el otro lado a precio de graves consecuencias en sus bases sociales o electores. Así, no debe quedar partido de izquierda en el continente o Europa que no pague este precio. El mundo tiene derecho a saber quién apoya la democracia y quién no. Comenzando por Colombia y su paz.

Carenne Ludeña

¿Venezuela en llamas?



No queremos una hoguera (guerra civil, muertos, escasez). Las llamas productivas están en las velas de los que protestan pacíficamente, no en las botellas de gasolina que se lanzan a los camiones de la GNB. Las acciones de las fuerzas de orden y los colectivos son totalmente censurables y deben ser juzgados por violar los derechos humanos de los venezolanos. Pero no debemos dejarnos representar por los guarimberos.  

En vez de estar reforzando el miedo  y el odio de los miembros de las fuerzas de orden, deberíamos estar convenciéndolos a unirse a un proyecto viable de democracia y paz.

Queremos un gobierno democrático, debates libres sobre el espacio social y político y respeto mutuo. 

Para lograr esto necesitamos una estrategia, no adolescentes en la calle lanzando cosas y muriéndose en nombre de algo que no se ha definido todavía. 


sábado, 13 de mayo de 2017

Los héroes son para las novelas infantiles.



Las únicas vías de salvación para Venezuela ahora son:

a)  repensar su fundación heroica y 
b)  eliminar su dependencia rentista.

¿Cómo se puede resignificar esta fundación heroica?  Los héroes necesitan personas que pueden salvar, es decir, seguidores débiles. Luego requieren que les hagamos estatuas en bronce sobre de sus briosos caballos y que las ubiquemos en nuestras plazas públicas, para que nunca tengamos aspiraciones de autonomía.

Quienes son autónomos, capaces, pensantes y que gozan de recursos propios no tienen que apoyarse en una figura fuerte, porque son fuertes ellos mismos. En Venezuela la población se está revelándose como independiente;  sus ciudadanos están elaborando su propio futuro democrático. Están pensando en cómo reparar su infraestructura, cómo recrear sus hospitales y escuelas y como negociar sus diferencias.

En el país hay que comenzar a producir y sembrar. Hay que comer lo que se cosecha de los propios campos agrícolas y construir la maquinaria de la prosperidad  aquí mismo.

Una manera de adueñarse de un gobierno democrático es sostenerlo con impuestos que provienen del fruto del trabajo de los ciudadanos. Es así como tendríamos el derecho de exigir de los gobernantes conductas honestas y sobrias.

No necesitamos un salvador, sino administradores democráticos y legítimos, que son dispuestos a representarnos en la construcción del bien común. 

No tenemos que pedir permiso a un caudillo o un militar. Los héroes son para las novelas infantiles.

martes, 9 de mayo de 2017

¿Existen la derecha y la izquierda todavía?



En los últimos años se ha hecho más clara la identidad esencial entre los gobiernos totalitarios. El viejo sistema de clasificarlos como los extremos de la política derecha e izquierda va perdiendo sentido. 

Por ejemplo, la participación política se ha visto mermado en ambos sistemas: los soviéticos dieron “todo el poder a los soviets” para eliminar la concurrencia de grupos que se oponían a Lenin. En 1933 los nazi de Alemania encarcelaron a sus rivales, tanto los candidatos como mucho de los votantes. El mismo procedimiento ha sido usado en muchos lugares desde entonces en diferentes lugares incluyendo Putin en Rusia, Erdoğan en Turquía y ahora Maduro en Venezuela. Es decir, por medio de variadas tácticas la base electoral es reducida para facilitar la continuación en el poder de un solo personaje.

 Las economías totalitarias se reducen a entidades controladas por el gobierno en el poder. Las cooperativas soviéticas, las corporaciones fascistas (como los de Gustav Krupp) y los “enchufados” de la Quinta República en Venezuela compartan la característica de apoyar y aceptar las políticas del dictador. En todas las tiranías se usurpa o nacionaliza propiedades particulares para el beneficio de quienes detentan el poder.

Finalmente, todos los sistemas totalitarios se apoyan en una fuerza militar y de los sicarios que eliminan o intentan destruir cualquier disidencia. 

A estas alturas deberíamos estar hablando de prácticas democráticas, por ejemplo sistemas parlamentarios, sistemas uni- o bi- camarales de la legislatura, el papel del poder judicial y las diferentes opciones de consulta popular. Tenemos que pensar en la posibilidad de legislación para promover la salud y la educación universales. Es necesario considerar los efectos del calentamiento global y los daños ecológicos.  

Tenemos que ir olvidándonos de las derechas y las izquierdas que ya no significan nada.  

lunes, 8 de mayo de 2017

Los Soldados de Salamina


Siempre llego atrasada a los buenos libros. La semana pasada terminé de leer “Soldados de Salamina” de Javier Cercas, y todavía sus resonancias retumban en mi cabeza. 

Se trata de varias personalidades de la Guerra Civil de España, especialmente Rafael Sánchez Mazas, dirigente y fundador del Fascismo en los años 30. Se centra en un incidente al final de la guerra cuando Sánchez Mazas se escapa de un fusilamiento masivo y luego es socorrido  por fugitivos republicanos. Uno en particular lo proteja de manera anónima al no revelarlo en un bosque a una banda de soldados que lo  buscan. Cercas intenta descubrir quién fue este salvador, y en el proceso recrea la vida de los protagonistas durante y después de las hostilidades.

Claramente no se han acabado los cuentos e historias de aquellos tiempos. Son de alto drama humano, y ofrecen una mirada especial sobre cómo las ideologías tragan las vidas de las personas comunes. No es que los gestos políticos no tengan valides; más bien hay que pensar que la vida es más complicada que los eslóganes que reducen las enmarañadas  luchas de poder, las causas importantes y las lealtades a líderes particulares a frases de dos o tres palabras. La gente se mata en nombre de símbolos  como  el yugo y flechas, la esvástica, el martillo y hoz o el simple color de un uniforme.

Hay una historia verídica que me contó una mujer gallega que ha hecho su vida en Venezuela: su padre era falangista como todos los hombres de la región donde ella nació que salieron a defender la patria y la iglesia. Al regresar enterró su escopeta en una pradera cercana diciendo que lo hacía “para que no mate a nadie nunca más…”


Lo interesante de la historia de Cercas es que las lealtades políticas de sus personajes (que eran personas reales) rebasaron aquellas lealtades fatídicas en un momento central de sus vidas.

sábado, 6 de mayo de 2017

Los crímenes contra los Derechos Humanos



El título de este artículo en El Nacional, "Malditos, van a morir", es atribuido por el autor a los Guardias Nacionales que lo gritan mientras cometen homicidios, en este caso contra los muchachos que manifiestan en la calle. Hay dos reflexiones importantes al respecto:

a) Los Guardias están bajo el control cognitivo y emocional  de la jerarquía de su cuerpo cuasi-militar. Es un estado lamentable para cualquier ser, pero no le exime al soldado individual de la responsabilidad de sus actos. Serán enjuiciados. Es importante para la Oposición hacer llegar este mensaje a los niveles bajos de las fuerzas de orden. 
b) Es igualmente importante que la Oposición no caiga en la misma trampa. Violencias de parte de quienes protestan en este momento no conducirán a un desenlace democrático a la crisis que vivimos. 
La cita de abajo viene del artículo. 

"Como cómplices son todos los que, por conveniencia y beneficio –económico– propio avalan las atrocidades de un régimen que, a todas luces, es culpable. Porque, tan delincuente es el colectivo que roba y mata bajo el amparo de la GNB, como el enchufado que cobra por contratos que nunca se ejecutan, o el funcionario público que recibe comisiones que van a parar a las cuentas de sus testaferros."

Referencia
http://www.el-nacional.com/noticias/columnista/malditos-van-morir_180733

viernes, 5 de mayo de 2017

El experimento de Stanford


Al ir creciendo aprendemos muchos roles, algunos de experiencia propia y otros a partir de nuestra cultura por medio de novelas, televisión, películas y los medios noticieros. Algunos involucran conductas que normalmente no demostraríamos, y que contienen niveles de crueldad o pasividad que no aceptaríamos, ni para nosotros, ni en los demás.
En la Universidad de Stanford en 1971 esto se demostró cuando se intentó investigar los efectos psicológicos del poder sobre personas “normales”, asignando a estudiantes (al azar) los roles de prisioneros y guardias de prisión. Algunos participantes asumieron sus roles guardia con tanta saña que hubo la necesidad de detener la experiencia. Dos de los "prisioneros" dejaron el experimento, pero otros asumieron papeles de pasividad, o inclusive intentaron “escapar” como si no tuvieron la opción formal de salir con una simple petición a los organizadores, ya que de hecho no eran de verdad presos. Desde entonces, el experimentador Philip Zimbardo ha publicado reflexiones sobre la experiencia y una película comercial fue hecha en base a ella.
¿Qué lecciones podemos sacar de esto para entender nuestra situación actual de descontento político? Primero nuestra conducta no depende sólo de nuestro “carácter” personal y nuestro propio sistema de ética. Reaccionamos tal como pensamos que nuestra cultura requiere. Segundo, en situaciones como las que experimentamos ahora en las protestas en Venezuela, algunas prácticas extremas son modelados para nosotros, y las asumimos sin grandes críticas. Por ejemplo, muchos soldados que reprimen las marchas en la actualidad, no usarían tanta saña si estuviesen solos y si no fueron influidos por los roles que les han asignados. Tercero, una opción frente a esta aceptación irreflexiva de roles podría ser cuestionarla. Podríamos ofrecer otros modelos que ponen en duda él del soldado agresivo y intolerante frente a “enemigos” -que a fin de cuenta son sus vecinos y conciudadanos que simplemente quieren democracia y justicia social-.

lunes, 1 de mayo de 2017

¿Por qué las guerras?

Tengo una larga memoria. Puedo recordar el fin de la Segunda Guerra Mundial, la de Corea, la de Vietnam, las del Medio Oriente, La Guerra Fría y probablemente otras. Veo ahora los viejos países enemigos son amigos o están estrechando lazos entre sí. Y los aliados de antes ahora se miran con suspicacia. Corea del Sur está firmemente aliado a sus viejos antagonistas aunque Corea del Norte sigue en una situación bélica reglamentada por una frágil tregua. Me pregunto: ¿Qué es lo que nos motiva a matarnos mutuamente?
Por regla general los antagonismos no surgen de los ciudadanos comunes, aunque sean ellos los instrumentos finales de las matanzas. Ellos son arrastrados a actuar por influencias que no manejan y que generalmente no entienden. Una de estas influencias es el afán de poder de individuos que saben encaramarse sobre las lealtades equivocas y pequeños odios ya existentes en las poblaciones. Si tenemos miedo atávico (y por ende odio) a los chiita, o a los suní, o los judíos, o a los tutsis, o a los hutus o a los mexicanos, o a los migrantes en general, siempre habrá un ambicioso que nos lo recordará y lo magnificará para sus propios propósitos. Somos todavía miembros de nuestras tribus ancestrales. También nos pueden movilizar por creencias: no hace mucho los protestantes y los católicos se mataban entre sí en Irlanda. Los comunistas contra los no comunistas. Los fascistas contra todo el mundo. Y mirando atrás a la historia: los seguidores del faraón egipcio Akenatón y su culto heliolátrico se opuso al poder clerical de los sacerdotes tebanos con resultados nefastos para su familia y sus seguidores. Los antagonismos religiosos se vuelven indistinguibles de las peleas por la tribu: los babilonios contra los asirios contra los idumeos contra los filisteos contra los egipcios contra los hititas contra los hebreos…. Es decir, nuestros líderes se benefician de nuestras referencias tribales para dominarnos. También el acceso al armamento conduce a la guerra. Hay grandes intereses económicos en la producción y distribución de instrumentos letales de todo tipo. Además estas industrias y negocios están fuertemente ligados a otros tipos de producción económica como maquinaria pesada, los conglomerados de petróleo y todo que tiene que ver con computación y el mundo digital. Tan pronto que un lote de armamento se usa (se destruye) hace falta reemplazarlo o crear otros enseres más letales aún. Es el negocio ideal. Pero parece que en nuestros orígenes no fuimos tan guerreros. En un interesante artículo Brian Ferguson (2005) dice que aunque más que 90 por ciento de todos los pueblos han “hecho guerra”, y 25 por ciento de los hombres adultos han terminado sus vidas en el combate, no hay indicaciones de guerra en los restos arqueológicos más antiguos de la humanidad. Sólo se puede decir que para el año 5.500 en Anatolia la Guerra era frecuente. ¿Qué nos conduce a pelear? Los sociólogos, los psicólogos, los politólogos, los antropólogos y los demás que nos dedicamos a las ciencias sociales deberíamos abocarnos en masa e estudiar esto. Referencia: Ferguson, R. Brian (2005). Tribal warfare and "ethnic" conflict. Cultural Survival Quarterly Magazine. Disponible en: https://www.culturalsurvival.org/publications/cultural-survival-quarterly/tribal-warfare-and-ethnic-conflict

jueves, 27 de abril de 2017

Los totalitarismos se parecen...

 ·

Estoy leyendo “Soldados de Salamina de Javier Cercas, sobre la vida de Rafael Sánchez Mazas, escritor fascista de la guerra civil en España y los primeros años del gobierno de Francisco Franco. Los paralelos en la lucha por el poder por parte de los movimientos totalitarios se parecen si uno descuenta el contenido ideológico. Hay muchas páginas que podría citar de este libro pero en este párrafo podemos ver por extensión a los inicios del chavismo –claro quitando la causa particular para que peleaban los protagonistas-. Es allí, en las tácticas de poder que la democracia dista de todos los regímenes despóticos.

“El hecho es explicable: recién recobraba la libertad, Sánchez Mazas lo encontraba todo a pedir de boca, porque no podía imaginar que la realidad de la España de Franco difiera en un ápice de sus deseos; no era ése el caso de algunos de sus viejos camaradas falangistas. Desde que el 19 de abril de 1937 fue promulgado el Decreto de Unificación, un verdadero golpe de Estado a la inversa…, por el que todas las fuerzas políticas que se habían sumado al Alzamiento pasaban a integrarse en un único partido bajo el mando del Generalísimo, la vieja guardia de Falange podía empezar a intuir que la revolución fascista con que había soñado no iba a llegar nunca, porque el cóctel expeditivo de la doctrina –que en una amalgama brillante, demagógica e imposible, mezclaba la preservación de ciertos valores tradicionales y la urgencia de cambios profundos en la estructura social y económica del país, … y el irracionalismo vitalista de raíz nietzscheana que, frente al vivere cauto burgués, propugnaba el vivre pericoloso romántico-, iba a acabar diluyéndose en un aguachirle gazmoño, previsible y conservador…. Franco podía usar la Falange, con su retórica y sus ritos y demás manifestaciones externas fascistas… ‘como un mero elemento auxiliar de choque, como una guardia de asalto de la reacción, como una milicia juvenil destinada a desfilar ante los fantamones encaramados en el poder’” (la cita en comillas es a José Antonio Primo de Rivera, en Javier Cercas, Soldados de Salamina, 2003, pp 127-128).

viernes, 14 de abril de 2017

La Telaraña



Al albor, entre una bromelia
y una orquídea en flor,
-en colores en arco iris -rusientes -,
brillaba, amaneciente, iluminando, relumbrante
el tejido de una araña cazadora.
Por sus sedas corría el sol, desde el este, 
casi al arder. 

Imota, irreflexiva, geométrica 
la araña duraba, 
inocente de su estética, 
centrada, grave y oscura.  

Pobre araña -sólo quería 
encubir su labor-. Pululaba 
de cerca la polilla blanca, más no
entró. La araña ignoraba
que las sombras son sinuosas,
asoman falsas, misteriosas,
y que el sol devela los secretos
de las cosas más ocultas.

-Karen Cronick

lunes, 3 de abril de 2017

La monjita y la pornografía



Un nuevo trozo de las crónicas sobre lo que veo en la calle, ésta es más bien liviana. Entré en un abasto a comprar queso y frente a mí en la cola estaba una monjita de la zona, conocida de vista pero no de trato. Creo que las dos nos dimos cuenta que éramos vecinos de San Antonio. Ella es pequeñita, la mitad de mi tamaño (y yo soy más bien bajita), y de entre 80 y 90 años de muy activa vida. Me señaló una grafiti en la pared al otro lado de la calle, un remolino de líneas negras que probablemente trata de una de las “firmas” de los consabidos bohemios de las latas de spray. La monjita abrió los ojos al máximo: “¡Es pornografía! Deben quitarlo de allí… ¿qué efecto tendrá en los inocentes que lo ven?…” Es un ejemplo clásico de percepción individual e incomunicable. De verdad no quise preguntarle qué veía en aquella madeja de rayas.

miércoles, 29 de marzo de 2017

Los niños asesinos en situación de calle



Los niños asesinos ya notorios por matar a un militar e herir a otro en Sabana Grande no actuaron solos: forman parte una banda de muchachos muy jóvenes que hacen vida en la calle.*

La reacción del público ha sido mixto; hoy oí a una persona, profesional de la psicología opinar que deben “encerrarlos”, y le pregunté: ¿por cuánto tiempo y dónde?

La existencia de estos muchachos es evidentemente una señal más del deterioro de nuestra sociedad, pero este fracaso colectivo viene gestándose desde hace muchos años. Ha habido niños sin techo y sin amparo en la misma zona desde hace decenios y conozco excelentes investigadores que los ha intentado acompañar y que han estudiado su situación**. 

Evidentemente la solución de este problema rebasa a las posibilidades de acción quienes se preocupan por la suerte de estos niños pero que no tenemos ni los fondos ni la estructura para atenderlos. Sin embargo nuestras carencias no nos exoneran de la responsabilidad de actuar. Tenemos que exigir medidas apropiadas y compasivas para atenderlos.

La estrategia no va a suponer ni más castigos ni aislamiento (cárceles para jóvenes). Se requiere un programa masivo para atender sus necesidades y ayudarlos a encontrar lugares adecuados para ellos. Esto incluye proveer educación, salud, abrigo institucional, manutención y terapia.  

Referencias 

*https://es.panampost.com/sabrina-martin/2017/03/21/ninos-asesinos-aterrorizan-caracas/
** http://www.elagora.org.ar/site/documentos/Centro-Documentacion/Ninos_con_Experiencia_de_Vida_en_Calle.pdf

domingo, 26 de marzo de 2017

Un hombre pleno



Anoche terminé “A man in full” (Un hombre pleno) de Tom Wolfe. Al principio se trata de una revisión en ficción de diferentes estilos de masculinidad, y el novelista parece intentar contestar la pregunta: frente a los retos de la vida ¿qué hace un hombre pleno?

Sin embargo el libro me ha dejado traumatizada porque la primera mitad es tan estupenda, y la segunda parte es tan decepcionante.

Sólo daré un ejemplo. Un personaje, el  honroso, heroico y compasivo Conrad Hensley, es víctima de todas las desgracias posibles. Aparte de de las miserias iniciales que confronta, es injustamente encarcelado. En la penal, encuentra un libro sobre los estoicos, y de repente -con fervor religioso- se hace adepto de esta filosofía. Dice: “ellos harán lo que tienen que tienen que hacer y lo haré lo que yo tengo que hacer”, es decir, apela a una ética superior frente a la tiranía y la injusticia, y niega sacrificar su dignidad simplemente para salvar su pellejo terrenal.

Hasta este punto la novela me tenía cautiva, pero a continuación sus desventuras se conviertan en sátira: intentando socorrer a otro recluido, gana la enemistad de un preso acosador y matón que amenaza con ultimarlo “mañana”. Parra salvarle a Conrad el pobre autor no tuvo salida; tenía que apelar a un milagro, y –gracias a Dios- aquella misma noche un terremoto destruye la prisión. El único preso que logra escapar la destrucción es: ¡Conrad! y Wolfe continúa resolviendo la trama con soluciones similares por el resto de la narración.

¿Por qué me molesta tanto? Primero porque al comienzo del libro Wolfe describe a Atlanta en el Sur de los Estados Unidos, retratando honestamente al racismo, a la violencia y a la complejidad esencial de la ciudad.

Segundo, yo como lectora iba invirtiendo afecto en la novela, y me gustó la idea de una respuesta estoica frente al avasallamiento social que Wolfe captó en el inicio.

Sobre todo ahora, en la época de Donald Trump, me parece apto apelar al ejemplo de la responsabilidad fundamental de Epicteto, filósofo griego y esclavo (luego liberado) en Roma. Los héroes aceptan los retos y caminan al destierro sin bajar la cabeza. En cambio Conrad Hensley y los otros personajes de la novela de Wolfe nos defrauden: podrían haberse arriesgado de verdad, y podrían haber hecho cargo de sus vidas, pero se convirtieron en parodias. 


Por esta razón tengo que escribir estos comentarios. 


 
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