miércoles, 28 de marzo de 2012

Pobre Universidad Central de Venezuela




Fuente de la imagen de la quema de la Biblioteca de Alejandría, tomada de la película "Caesar y Cleopatra"


Sus empleados protestan y cierran las entradas por cuestiones de pagos.

Algunos estudiantes, respaldados por el gobierno, queman unas instalaciones y “toman” otras. Sólo entienden la destrucción y la fuerza, y actúan de este modo justamente en un lugar de educación superior donde el diálogo y la creación de significados sean (idealmente) los cometidos primordiales.

Es sintomático que hayan quemado espacios de la Escuela de Derecho donde supuestamente los convocados reflexionan sobre la ley, lo justo, lo razonable y lo lícito. Viendo a estos revoltosos, dan la impresión de sentirse amenazados por tales conceptos.

Uno de los puntos de contención es la modalidad que se ha usado siempre en la UCV para elegir las autoridades: es su posición que el voto de los estudiantes tenga igual peso en dichos comicios  que el de los profesores.

En mi opinión esto restaría autonomía, tanto a la enseñanza en aula como al manejo práctico de la institución porque los estudiantes entran a la institución sin preparación académica: es justo esto lo que buscan al inscribirse. Los profesores, que como grupo ya son bastante contenciosos, por lo menos han pasado por la academia y conocen las reglas de debate, el significado de los métodos científicos y la importancia de conocer la historia del pensamiento. Por estas razones, y porque numéricamente están en desventaja, sus votos deben gozar de mayor peso.

Como estos estudiantes están demostrando, no  conocen estas cosas. Bajo una regla de 1 x 1 (igual peso para todos los votos) las decisiones no se respaldarían por razones doctas y experimentadas.  Era así en la edad media en la Universidad de Boloña donde los alumnos inclusive pagaban los sueldos de los docentes, y ya que eran protegidos por las autoridades eclesiásticas, sus actos abusivos quedaban impunes. El resultado era inseguridad escolástica, excesos violentos y la falta habitual se seriedad en la compleción de los estudios.

No deseamos regresar a la Edad Media. No deseamos tampoco otra quema de la Biblioteca de Alejandría (guardando las distancias). No deseamos un experimento que sólo puede significar  un trágico tiempo de destrucción, con un regreso tambaleante y tardía al respeto para el cuerpo docente.


Referencia:
Imagen de la quema de la Biblioteca de Alejandría se tomó de esta fuente: http://www.mlahanas.de/Greeks/Library.htm

viernes, 23 de marzo de 2012

Vigilantes, patriotas, mártires y el odio

Fuente de la foto de Robert Bates

Para decir la verdad no veo grandes diferencias entre Robert Bates, el soldado estadounidense que mató a 16 afganos en sus casas mientras dormían, y Mohamed Merah,

Fuente de la foto de Mohamed Merah




un franco-argelino residenciado en Toulouse, Francia, que mató a siete personas, incluyendo a cuatro niños judíos. La prensa considera a Bates un patriota defectuoso, un individuo que salió de la disciplina militar debido a un desquicio personal, pero Mohamed Merah es considerado un terrorista más, es decir, otra prueba de lo defectuoso de todos los que pertenecen a su religión.

Es igual a George Zimmerman que mató a Trayvon Martin en Sanford, Florida.  Es igual a los “skin-heads” alemanes e ingleses que andan por allí maltratado y matando judíos y extranjeros morenos.

En este momento las justificaciones y acusaciones no me interesan. Lo que creo pertinente es que hemos construido un mundo donde el odio es una motivación predominante, y donde la vida de los “otros” no vale. Enseñamos los niños desde pequeños a matar “enemigos” en los juegos de video, y para sus cumpleaños les damos un arma de juguete. Cada ratico aparece en la televisión imágenes de la caída de los Torres Gemelos en Nuevo York para recordarnos nuestro deber de venganza.

En la entrega anterior, cité al autor John Horgan quien dijo que la conducta de guerra sea un “meme” una conducta auto-replicante en situaciones dadas que sigue funcionando después de de la vigencia sus motivaciones originales. Tal vez la conducta emocional, que dispara sensaciones de odio como un condicionamiento operante* frente a un estímulo dado (en este caso la presencia de una persona de la raza rechazada), asemeja mucho a un “meme”, excepto claro este último concept tiene referentes más colectivos y sociales.

En todo caso, es un logro dudoso de los Siglos XX y XXI haber masificado motivaciones para odiar al prójimo.

Claro en el mundo militar estas emociones se institucionalizan porque su directriz cardinal –y no importa la nacionalidad de cada institución en particular- es crear suficiente odio para que sus soldados rasos maten a representantes del “enemigo” genérico donde éste se encuentra.

Ni Robert Bates ni Mohamed Merah ni George Zimmerman es individualmente culpable de los asesinatos que cometieron. Ellos son sólo depositarios de un odio que hemos permitido calar entre nosotros. ¿Cómo podemos regresar a una humanidad más sensible? ¿Cómo podemos decir: “¡no voy a odiar más!”?

*Conducta operante: El sujeto aprende conductas como consecuencia de los acontecimientos que la siguen (la presencia o ausencia de un refuerzo.

martes, 20 de marzo de 2012

La guerra no es necesario: entrevista con John Horgan

He traducido (y resumido) el siguiente artículo de Brad Jacobson en el cual entrevista al escritor John Horgan porque creo que el contenido sea de importancia primordial. Casi todo lo que sigue consiste en las palabras de este último. Los datos bibliográficos de la entrevista se encuentran al final.  


uando el Presidente Obama aceptó el Premio Nobel para la Paz en 2009, expresó la bien trajinada noción sobre las hostilidades armadas:

“[G]uerra a veces se hace necesaria, y es, en algún nivel una expresión del sentir humano.”

Hoy, mientras los toques de tambor para la guerra con Irán de nuevo alcanzan niveles belicosos, un nuevo libro arguye que, a pesar de la sabiduría convencional, batallar  no forma una parte innata de la naturaleza humana.

En “El final de Guerra” el conocido articulista de la ciencia John Horgan aplica el método científico para llegar a una conclusión única: en un sentido biológico, somos tan proclives a la paz de lo que somos a la violencia. Entonces ¿qué aferra los seres humanos a un ciclo de brutalidad que parece no tener fin?

En una entrevista con AlterNet desde su hogar en el Valle de Hudson de Nueva York [el Sr. Horgan ofreció los siguientes comentarios:]….

… “Lo descubrí justo después de la invasión estadounidense de Irak:  la vasta mayoría, tanto de la población de los Estados Unidos como del resto del mundo cree que guerra sea una parte permanente de la condición humana. He preguntado a miles de personas sobre esto desde entonces, jóvenes y viejos. Pregunto: ¿piensas que la guerra se acabará algún día? Y normalmente entre 80 y 90 por ciento de las veces dicen:

‘No, nunca terminará. Siempre tendremos conflictos bélicos de un tipo u otro.”

Y cuando preguntaba por tanto pesimismo, me daban un rango de razones. A veces fue: ‘La guerra está en nuestros genes.’ O ofrecían explicaciones ambientales: ‘La guerra proviene de la tendencia de los seres humanos a sobre-poblar regiones específicos, lo cual conduce a la competición para recursos.’

…. [Esta visión, que la guerra sea realmente inmemorial e innata, ha llegado a dominar la ciencia. Hay un grupo de científicos de Harvard, particularmente Edward Wilson, también Richard Wrangham, Steven Pinker, Steven LeBlanc, que son muy influyentes, muy inteligentes y respetados científicos que han expresado repetidamente esta idea que la guerra. Como dijo Obama; dicen que ella es por lo menos tan vieja que somos los humanos, y tal vez aún más vieja, y que prolonga en el tiempo por millones de años hacia nuestro ancestro común el chimpancé. Aquella teoría se acepta ahora y ha filtrado hacia la población general. Lo oigo todo el tiempo….

…. [Sin embargo cuando uno examina la conducta del chimpancé uno encuentra que la violencia que se le atribuyen es grandemente exagerada.] Lo que encontré cuando examinaba la literatura, es que estamos hablando de una cantidad muy pequeña de incidentes [entre primates] durante las últimas décadas. Dependiendo de cómo se los suma, solamente dos docenas. …

…. La literatura que considero realmente significativa sobre esto de los orígenes de la guerra tiene que ver con el primer advenimiento de la guerra en los registros arqueológicos. Quise resaltar en mi libro que, a pesar de lo que a menudo dicen, [donde afirman] que sea un fenómeno que viene de los albores de la humanidad, como dijo Obama, realmente es una manifestación bastante reciente. La evidencia más vieja tiene sólo 12.000 años, y este límite es realmente un extremo. Efectivamente toda la evidencia de guerra comienza hace unos 10.000 años, y parece haber emergido de manera independiente en varias partes del mundo, y luego se expandió rápidamente.

Entonces se trata de una innovación cultural que ocurrió de hecho considerablemente tarde –bien después de la invención de herramientas complejas, de la alimentación cocinada, después de la evidencia de religión y la emergencia del arte y la música. La guerra irrumpió  después de todas estas cosas, así no puede ser, de ninguna manera un instinto fijado profundamente en nosotros. Es una innovación cultural reciente y no es algo que luego persistió en todas las sociedades humanas.

Lo fascinante es, además, emerge en algunos lugares y luego desaparece. Y algunas sociedades que en una época eran extremadamente guerreros luego se conviertan en pacíficas, por lo menos en términos de la violencia grupal, por muy largos periodos. Lo que, de nuevo, arroja dudas sobre toda la noción de que sea profundamente asentada en la conducta biológica.

Después de biología, la explicación más frecuente es que la guerra ocurre porque los humanos tendemos a sobre-procrear. Hacemos demasiadas copias de nosotros mismos y en consecuencia comenzamos a pelear por las cosas –agua, animales de caza, tierra, mujeres… Ahora dicen que luchamos por petróleo y otros recursos estratégicos. Siguiendo a la de la biología, esta teoría de la competencia es la explicación que más se repite. Y a menudo se combinan las dos, la de la biología más la de la lucha por recursos.

El problema es que [estas explicaciones] no resisten al análisis profundo.  Busco evidencia por el argumento de escasez y hay algunas guerras donde claramente se pelean por recursos… pero hay muchos otros en que no es así. Y lo fascinante, lo que muchas personas no entienden, es que las guerras pueden ocurrir por casi cualquier razón. Ocurren porque algún psicópata carismático convence a su tribu ir a hastiar a quienes viven al lado. Y cuando esto sucede una nueva conducta aparece que cunde rápidamente. ¿Qué hace la tribu vecina si le ataca aquella mandada por aquel psicópata? O huye o se defiende. Por esto la guerra es tan insidiosa.

Se debe percibir a la guerra como un “meme”, como una idea o conducta auto-perpetuante y enraizada una vez que brota en una región dada. Creo que se puede ver evidencia de esto en la última década. ¿Qué han sido los motivos tras las guerras que han acaecido después del 9/11? Invadimos a Afganistán porque nos atacaron el once de septiembre. Esto fue una ofensiva de venganza. Intentamos castigar a quienes nos agredieron. Es lo mismo con la invasión en Irak. Y si no consideras que lo de Irak fue desquite por el once de septiembre, bueno,[encuentras otra razón, por ejemplo] fue porque Saddam Hussein nos amenazaba. Pensamos que Hussein tenía armas. Así que el miedo de la guerra, en aquel caso, nos empujó a lanzar un ataque preventivo.

Ahora tienes el caso de irán, los tambores de guerra se tocan de nuevo. ¿Por qué? ¿Tiene que ver con una disputa por recursos? No, es porque pensamos que Irán nos atacará porque construyen armas nucleares. Y, claro, en Irán tienen interés en armas nucleares porque teman que los Estados Unidos o Israel van a abalanzarse sobre ellos. Por esto considero que hay evidencia clara ahora, si miras al mundo, que la guerra es algo que se mantiene a si mismo más allá de otros factores causales.

… Pienso que el último siglo ha sido atravesado por un cambio fundamental en las actitudes populares hacia la guerra. Si miras hacia la Primera Guerra Mundial, puedes encontrar mucha gente, intelectuales prominentes y líderes políticos, que antes referían a la guerra como algo intrínsecamente buena, como algo que valía la pena por si misma porque hacía bien al carácter de la nación. Teddy Roosevelt hablaba así y también muchos intelectuales destacados. Aún el psicólogo William James, que era pacifista, aceptó que la lucha armada puede estimular valores de carácter y notables virtudes marciales. Toda aquella mierda.

Pero la idea de que sea una actividad que tenga valor en sí mismo, más allá de cualquier alta meta nacional se va desapareciendo, en parte debido a la gigantesca escala industrial de las guerras después de las dos beligerancias mundiales, que le ha ido quitando el glamour. 

Todavía glorificamos de variadas maneras a los virtudes tipo “macho” de la guerra. Creo que la película número uno la semana pasada trató de los “Navy Seales” que mataron a Osama bin Laden, pero no es tan profundamente arraigado como antes….

…. Algunas personas piensan que para acabar con las guerras primero hay que crear una utopía, que primero necesitamos la justicia social y la igualdad económica y tenemos que dar fin a toda la pobreza, lograr libertad total y democracia y así sucesivamente. Pero en realidad considero que la dirección de los logros es al revés. Primero debes terminar con la guerra y el militarismo, y luego muchas de estas otras cosas maravillosas pueden resultar. Creo que Costa Rica demuestra esto.

… Dave Grossman, que es un coronel de las Fuerzas Especiales y un instructor en West Point, es un soldado y un verdadero duro. Escribió un libro llamado “Sobre el acto de matar” (On killing), que básicamente argumenta, y presenta datos masivos, que demuestran que, lejos de ser guerreros innatos que ansían matar gente, la mayoría de los hombres dudan mucho en el momento de matar a otras personas. Esto ha sido un auténtico problema para soldados el cual viene de muy atrás, incluyendo la Guerra Civil… Hay evidencia de la Guerra Napoleónico. Se hizo una encuesta de veteranos de combate en la Segunda Guerra Mundial y se encontró que muchos … no disparaban o disparaban lejos del enemigo. No querían matar alguien.

Como resultado el Ejército se horrorizó y modernizó su entrenamiento para aumentar las pautas del disparo entre los soldados.  Lo lograron en la Guerra de Corea y especialmente en la de Vietnam. Pero Grossman afirmó que la secuela fue un aumento en desordenes pos-traumáticos….

…. El complejo militar-industrial es extremadamente importante. Algunos amplían esto y dicen que ‘no vas a acabar con la guerra mientras exista capitalismo porque siempre habrá el avaricia de las ganancias de la guerra…” Mi respuesta es que los grandes titanes del capitalismo ahora son compañías como Amazón y Google y Apple. Haliurton existe sólo como si fuera monedas sueltas en los bolsillos de estas compañías: es pequeñita. Aun las grandes empresas aéreo-espaciales como Lockheed Martin son minúsculas en comparación con ellas de computación: ellas no perciben el mundo como lugares para conquistar sino como mercados potenciales. No quieren guerra. Quieren el libre comercio y comercialización.  Este es el ímpetu tras la globalización.

La globalización puede conducir a problemas… pero… en general… puede ser una fuerza muy progresiva, una fuerza profundamente pacífica…. El problema es que desde la Segunda Guerra Mundial el complejo militar-industrial se ha fortalecido y ahora está amurallado….."

Referencia:
Entrevista por Brad Jacobson con John Horgan (20 de marzo, 2012). Why War Isn’t Inevitable: A Scientist Studies the Secret to Peaceful Societies. Alternet. Accesible en la página web: http://www.motivationalbooks.com/thelightofnewmexico/2012/03/20/why-war-isnt-inevitable-a-scientist-studies-the-secret-to-peaceful-societies/

martes, 6 de marzo de 2012

Garua



Garua.
¿Sabes de la armonía de las ranas
debajo de los empapados bananos
que brillan
al apagarse el día?

Se guarden,
frías, felices,  afinadas, repentinas,
ajenas a mi afán de brasas vivas.
¿No somos
extraños acompañantes?

lunes, 5 de marzo de 2012

AVATAR: guerrra, paz, resistencia y Siria

Fuente de la foto



Finalmente vi la película Avatar, después que me aseguraron que se trata de una película pro-paz. Es cierto que condena la xenofobia militar y asoma la posibilidad de disidencia al respecto entre los oficiales. Pero la solución sigue siendo batalla, e intento pensar cómo el problema de el film hubiera podido resolverse de otro modo.

Y esto me lleva a algunas reflexiones.

¿Qué posibilidades tiene un pueblo desarmado frente a las máquinas de guerra? En la película los Na’vi, habitantes de Pandora*, emplean recursos místicos, genéticos (la red “neuronal” de los raíces de los árboles de su bosque), y animales para pelear contra los invasores y ganan el encuentro. Una victoria tan improbable es satisfactoria para los espectadores, pero históricamente no suele ser así: los armamentos más letales tienden a imponerse, con notables excepciones como fue el caso de la invasión Napoleónica a Rusia en el Siglo XIX.

La resistencia no violenta sólo funciona si el país opresor tiene la posibilidad de mala conciencia. Los británicos tuvieron que rendir frente a la gigantesca moralidad de Gandhi, y los Africanos del Sur tuvieron como recurso a Nelson Mandela, aunque en ambos casos murieron miles de personas antes que tuviera efecto la masiva desaprobación mundial a sus tácticas coloniales.

En nuestros días y en el Medio Oriente este tema es de vital importancia: NATO ayudó militarmente a Libia,  pero ¿qué pasará con el pobre Siria? Esta último país no tiene ninguna protección, y en la vida real no hay cerebros ancestrales en los raíces de los árboles ni pájaros exóticos que pueden atacar a los aviones de guerra. La insurrección siria se inició con protestas pacíficas, pero allí no han funcionado ni la resistencia no-violenta ni la desobediencia civil. De la manera más irracional, los líderes desquiciados de aquella nación se han convertido en canallescos criminales, y ahora sólo les queda matar la mayor cantidad de personas posibles antes de rendirse irremediablemente.

Hay regímenes tan brutales que no pueden responder a las llamadas de la conciencia. La CNN y la BBC están llenas de terribles imágenes de las masacres de la población civil, pero ni el gobierno ni la Liga Árabe demuestran que se han dado cuenta.

Aunque uno no quiera, hay situaciones que sólo responden a la fuerza.

Referencias

*Todavía no entiendo porque usaron el nombre de Pandora, la muchacha que liberó todos los males de la caja prohibida al mundo.

Fuente de la foto de AVATAR: http://www.google.co.ve/#pq=avatar+pel%C3%ADcula&hl=es&gs_nf=1&cp=9&gs_id=12&xhr=t&q=im%C3%A1genes+avatar+pel%C3%ADcula&pf=p&sclient=psy-ab&pbx=1&oq=im%C3%A1genes+avatar+pel%C3%ADcula&aq=0v&aqi=g-v1&aql=&gs_sm=&gs_upl=&gs_l=&bav=on.2,or.r_gc.r_pw.r_qf.,cf.osb&fp=c8c558da2612011c&biw=911&bih=415

jueves, 1 de marzo de 2012

Individual and colective causality / Causalidad individual y colectiva

Fuente de la foto de víctimas
en Bophal








This time I have translated my reflections in English and Spanish
Esta vez he traducido mis reflexiones en Inglés y Español.

English

It is often not at all difficult to find an effect caused by an individual person. If I apply sufficient horizontal pressure to a crystal vase it will probably fall off its table -to its owner’s great dismay.

It is usually a simple matter to determine who did it: I am the one standing there and apologizing for this offense. If I don’t apologize, but back off and point at the gentleman on my left as the culprit, then things become slightly more complicated, but the truth will probably come out; someone most likely saw me knock it over. When there are no witnesses, some evidence may be left behind that will eventually identify me as the guilty party: maybe I let drop my cellular telephone when I did it. C.S.I. crime programs on television are full of attempts to spot wrongdoers as criminal causal agents.

All this supposes that in fact people may be agents. We do things and have effects on objects and others. We push them and make them move like billiard balls.

Getting at why we did these things is much more complex, however, and things get even worse when the effect-movement has been occasioned by something we said (a declaration of love, an insult), or when what we have said has symbolic value (when saying "I do" produces a marriage). These last cause-effect phenomena have been amply discussed in the speech-act literature by John L Austin, John Rogers Searle, and others.

It gets even worse when we look for a first cause, or a prime cause, in collective or historically initiated human activity because people have memories. Our agency is not like pouring hot water over glass and thus causing it to break; rather it is a subjective process in which different actors ascribe different reasons for having acted, or for others’ actions. An elderly woman may do something out of gratitude for something that happened when she was five years old; for example she may leave her fortune to the friend who saved her life years ago.

Anders Strand (2012) has reflected on a logically based way of defining individual and collective agency.

In an example given by Strand, in a firing squad, it is possible these days to determine forensically which bullet killed the prisoner. In this way the responsible soldier in the squad can be identified in a causal sense. In the author’s language, a "conunterfactual conditional" would be present, such that,

"[i]f the antecedent were to occur, the consequent would occur".

That is, one soldier’s well-aimed, live bullet would be responsible for the death in question, and supposing that his agency produced all this, he is unequivocally identifiable.

Causes are clearly different from reasons. The reason for his presence on the squad is more complex, and group responsibilities may include both: a) family influece: his father’s aspiration that he be a good soldier, and b) a military ethic that demands executions in certain circumstances. These are affective, historical and ethical problems that go beyond forensics and even simple causation.

Stand does not open the black box of reasons. He attempts to define these situations in logical terms of individual or corporate actors that actually carry out a specific act. He says that when two agents are capable of causing something, that is, as in the firing-squad case, if squad member John doesn’t kill the prisoner, then squad member Peter will step in and do it. This is part of military ethic. Strand says:

"Arguably, actions are fine grained in the sense that they are agent dependent. One and the numerically same action could not have been performed by a different agent. Or weaker; actions qua locus of responsibility are agent dependent, and that is the relevant notion in the present context of discussion. If we assume such agent relativity, the problematic preemption cases are easily handled. E [effect] depends on C [cause]."

There may be cases where group influence alters individual actions. Strand gives the example of a Nazi bureaucrat that saves his friend’s life, but the presence of the secret police has some bearing on how he does this, that is, how he avoids being detected. He acts as an individual but collective control nevertheless has an impact. But there are also cases in which corporate or collective action has direct responsibility for what happens: it determines the type of action to be taken. In Strand’s words:

"The suggested act-dualism nicely illustrates how corporate and individual control interact in cases of realization-insensitive corporate agency. If one holds that the corporate action, qua locus of responsibility, essentially depends on the agency of the corporate agent, and that the individual action, qua locus of responsibility, essentially depends on the agency of that particular individual, the distribution of responsibility is straightforward. The individual is responsible for being the agent of the action but not for the act-type being instantiated. The residue of responsibility for the act-type being instantiated at the corporate level has to be distributed to the individuals, not as responsibility for the action directly, but as responsibility for the creating or upholding of corporate structure that controls for such actions."

These reflections have profound importance in our understanding of how we impose civil and criminal responsibility. Who are accountable for war crimes? Who is to be blamed for "accidents" such as Union Carbide’s at Bophal*

References:

Roger Strand (2012).. Group agency, responsibility and control. PStrandsophy of the Social Sciences. This article can be viewed on line at:

http://pos.sagepub.com/content/early/2012/02/21/0048393111435527

Foto: http://www.google.co.ve/#hl=es&sa=X&ei=6jtQT9qGFKHY0QGv1Jy6Aw&sqi=2&ved=0CBsQvwUoAQ&q=image+Bhopal&spell=1&bav=on.2,or.r_gc.r_pw.r_qf.,cf.osb&fp=c8c558da2612011c&biw=911&bih=415

*In this accident thousands of people died in the first week after sloppy cleaning procedures allowed toxic gasses to expand through the community of Bophal, India, and well over 100,000 people died later because of aftereffects. In addition, farmland and domestic animals were destroyed. No legal responsibilities have been assigned for this.

Español


A menudo no es nada difícil encontrar un efecto causado por una persona individual: Si aplico suficiente fuerza de presión horizontal a un jarrón del cristal probablemente se caerá de su mesa -a la gran consternación del propietario.

Generalmente es sencillo determinar quién lo hizo: En la escena que describo se ve que yo estoy parada allí y además pido disculpas por la ofensa. La agencia es clara. Por otro lado si no pido disculpas, y señalo al pobre caballero a mi izquierda como el culpable, entonces el asunto se complica. Pero la verdad probablemente saldrá; alguien seguramente me vio en pleno delito. También puede ocurrir que alguna evidencia surja que finalmente me identifique como la culpable: tal vez dejé caer mi teléfono celular cuando lo hice. El programa de televisión CSI trata de este tipo de detección de agentes criminales.

Todo esto supone que de hecho las personas pueden ser agentes. Hacemos cosas y tenemos efectos sobre objetos y sobre los demás. Los empujamos y hacemos que se mueven como pelotas de billar.

Entender por qué hacemos estas cosas es mucho más complejo especialmente cuando el efecto-movimiento es ocasionado por algo que dijimos (una declaración del amor, un insulto), o cuando lo que decimos tiene valor simbólico (cuando decir "lo prometo" produce un casamiento). Estos últimos fenómenos de la causa-efecto lingüístico han sido ampliamente discutidos en la literatura sobre los "actos de habla" por John L Austin, John Rogers Searle y otros.

Todo se vuelve aún más complicado cuando busquemos una primera causa, o una causa principal en acciones colectivas o históricas porque tenemos memorias. Nuestra agencia no está tan sencilla como el acto de verter agua caliente sobre cristal para romperlo; más bien es un proceso subjetivo en que actores distintos se atribuyen razones diferentes por haber actuado, o para las acciones de los demás. Una mujer podría dejar toda su fortuna a la persona que le salvó la vida cuando era una niña.

Anders Strand (2012) ha reflexionada sobre una manera lógica de definir a la agencia individual y colectiva.

En un ejemplo dado por Strand, hoy en día es posible determinar por medios forenses el soldado responsable en un pelotón de fusilamiento. De esta manera el soldado comprometido del pelotón puede ser identificado en un sentido causal. En los términos del autor, un "conunterfactual condicional" estaría presente, tal que, "[s]i el antecedente ocurre, el consecuente ocurriría". Eso es, la bala certera de soldado sería responsable de la muerte en cuestión, y suponiendo que se trata de su propia agencia, él es inequívocamente identificable.

Las causas son claramente distinguibles de las razones. La razón para la presencia de aquel militar en el pelotón es compleja, y responsabilidades de grupo pueden incluir: a) familiares: la aspiración de su padre de que fuera un buen castrense, y b) una ética militar que demanda ejecuciones en ciertas circunstancias. Estos son de naturaleza afectiva, histórica y ética y van más allá de lo forense e incluso de la causalidad sencilla.

Strand no abra la caja negra de las razones. Procura definir estas situaciones en función del individuo o de actores corporativos que realmente llevan a cabo un acto específico. En términos de la responsabilidad colectiva dice que cuando dos agentes son capaces de causar algo, eso es, como en el caso del pelotón de fusilamiento, si el miembro del pelotón, Juan, no mata al preso, entonces otro miembro lo hará: esto forma parte de la ética militar. Strand dice:

"Posiblemente, las acciones son de grano fino en el sentido que dependen del agente. … en el caso más débil; acciones como localidad de responsabilidad dependen del agente….Si asumimos tal relatividad de agente, [aun en]los casos problemáticos de preempción, son manejados fácilmente. E [efecto] depende de C [cause]."

Es posible que haya casos donde la influencia del grupo altera acciones individuales. Strand da el ejemplo de un burócrata nazi que salva la vida de amigo, pero la presencia de la policía secreta inhibe su posible rango de alternativas; eso es, tiene que actuar pero no quiere ser detectado por una entidad colectiva. Actúa como un individuo pero el control colectivo causa un impacto.

Pero hay también casos en los que la acción corporativa o colectiva conlleva responsabilidad directa para lo que sucede: determina el tipo de acción. En las palabras de Strand:

"Si uno acepta que la acción corporativa, como localidad de responsabilidad, depende en esencia de la agencia del agente corporativo, y que la acción individual, como localidad de responsabilidad, depende en esencia de la agencia de ese individuo particular, la distribución de responsabilidad está clara. El individuo ¨[sin embargo] no es responsable de ser el agente del tipo acto… El residuo de responsabilidad para el de tipo acto … [se limita a] la responsabilidad por haber creado o apoyado la estructura corporativa que controla tales acciones".

Estas reflexiones tienen importancia para nuestro entendimiento de responsabilidades civiles y criminales. ¿Quiénes son los causantes de crímenes de guerra? ¿A quiénes culpamos por "accidentes" como la que ocurrió en Bophal con la explosión de la planta química de Unión Carbide?

Referencias:



Roger Strand (2012).. Group agency, responsibility and control. Philosophy of the Social Sciences. Se puede accede a este artículo en la siguiente dirección en línea: http://pos.sagepub.com/content/early/2012/02/21/0048393111435527

foto: http://www.google.co.ve/#hl=es&sa=X&ei=6jtQT9qGFKHY0QGv1Jy6Aw&sqi=2&ved=0CBsQvwUoAQ&q=image+Bhopal&spell=1&bav=on.2,or.r_gc.r_pw.r_qf.,cf.osb&fp=c8c558da2612011c&biw=911&bih=415

*En este accidente miles de personas murieron de manera inmediata debido a procedimientos culposos de limpieza que permitieron que la expansión de gases tóxicas por toda la comunidad de Bophal, India. Bastante más que 100,000 personas murieron luego debido a los efectos secundarios. Además se destruyeron tierras fértiles y animales domésticos. Ninguna entidad ha asumido responsabilidad por este desastre.
 
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