lunes, 13 de diciembre de 2010

Internet en Venezuela



Estamos en el medio de estas lluvias tan dañinas. ¿Por qué es que estos cielos negros se metan tan hondamente en el ánimo? Hay un riachuelo que no puedo controlar que entra por debajo de la pared de mi biblioteca y desemboca en un drenaje que por suerte está en el medio del piso, y ha llegado a significar para mí el desgaste continuo que experimentamos.

Me veo ocupada en cosas que sólo son para contribuir a aliviar desaventuras: hago algunas donaciones para los damnificados en los centros de acopio, intento escribir algo para el Apoyo Psicológico en Situaciones de Emergencia en Venezuela y mis aguados esfuerzos para pensar en Navidad no se cristalizan en un árbol decorado en la sala.

Ahora se añade a todo esto que temo que voy a tener que dejar de publicar mis blogs. Ha sido un disfrute para mí escribir mis reflexiones de medianoche y publicar algunas fotos de la ciudad de vez en cuando. Si la nueva ley sobre acceso a Internet se aprueba, y se aprobará, es muy probable que no vaya a poder continuar.

Es todo tan deprimente.

Esta no es una despedida –todavía-, sólo es una triste expresión de mis sentimientos de pérdida. Siento que nos hundimos en tanta humedad, mojo, silencio e inercia.
 
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