sábado, 24 de marzo de 2018

Silla de aluminiio


Me siento en esta silla
de aluminio frio y
aguardo en el patio,
detenida, esperando.
Como felino quieto
permanezco. Yo acecho

la luna llena, pasajera
e inmoderadamente
perecedera y fugaz.
Intento parar el tiempo,
pero respiro, y oigo
el pulso de mi corazón.
Crecen mis uñas y pelo.

Se desvanece la luna,
resoplada tras las nubes
como pétalos pálidos
como la endeble corola
de diente de león.
                                                 (Karen Cronick)

(Lo escribí hace un año)
 
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