miércoles, 23 de agosto de 2017

¿Las guerras logran algo?



¿Podemos lograr algo por medio de la violencia? Al ver las guerras de cerca nos damos cuenta que no han sido ellas que hayan logrado algo, sino lo que ha ocurrido después. 

Creo que se ilustra esto mejor con ejemplos. Nombro dos casos de guerras cuyos resultados fueron espantosos, y una que terminó bien: 

Dos guerras que resultaron en tragedia:

a) la Primera Guerra Mundial  duró desde 1914 al 1918. Más de 70 millones de militares se movilizaron; de ellos más de nueve millones de combatientes y siete millones de civiles murieron. Entre los resultados de estos sacrificios inútiles cinco saltan a la vista: a) los resentimientos posteriores en todo Europa y gran parte de la India y el norte de África, b) el éxito de la Revolución Bolchevique en Rusia, c) el nacimiento de la URSS, d) el desarrollo de los Fascistas en Italia y Alemania y e) el inicio de la Segunda Guerra Mundial -sólo veintiún años después-.

b) La  guerra en Irak: Iniciada en el 2003, las hostilidades siguen hasta la fecha, aunque los Estados Unidos, el invasor principal, ya no las llame “guerra”. Tras  el derrocamiento del Presidente Saddam Husein (y su ejecución en 2006) se inició la violencia entre los diversos grupos étnicos, sobre todo los sunitas y chiitas, y el desarrollo y la organización de Al-Qaeda.  Se estima que ha habido más de un millón de personas muertas. El costo financiero ha sido estimado en más de 9.845 millones de dólares sin contar los costos totales para la economía de las naciones involucradas.  Ahora las hostilidades han extendido a todo el Medio Oriente y el crecimiento del llamado "Estado Islámico" representa una amenaza al nivel mundial. Además las hostilidades entre los demás países de la península arábiga pueden trazarse a la invasión inicial a Irak. Y las oleadas de refugiados que escapan la violencia, la destrucción, las hambrunas y demás tragedias siguen en aumento. 

Una guerra que terminó bien

En cambio el final del Segundo Guerra Mundial puede considerarse exitoso, pero no debido a las hostilidades, sino al Plan Marshall. Su nombre oficial era el Programa Europeo de Recuperación (European Recovery Program, ERP). Se originó en una iniciativa de Estados Unidos para ayudar a Europa Occidental, y tuvo un valor económico de 13.000 millones de dólares de la época. Su objetivo era la reconstrucción de la ruina física y social de Europa tras la acción bélica. El programa duró sólo cuatro años, dese 1948. Se propuso: a) reconstruir aquellas zonas destruidas por la guerra, b) eliminar barreras al comercio, c) modernizar la industria europea y d) hacer próspero de nuevo al continente.  Tuvo un alcance que tal vez incluye la formación de la Comunidad Económica Europea (CEE) en 1958. 

¡Ahora, imagínense que todo el dinero gastado en guerras en Afganistán, Irak Siria y los demás países de la región hubiera sido invertido en un gran Plan Marshall!


Páginas consultadas:
1. https://es.wikipedia.org/wiki/Guerra_de_Irak
2. https://en.wikipedia.org/wiki/World_War_I
3. https://es.wikipedia.org/wiki/Plan_Marshall

martes, 8 de agosto de 2017

Estrategias de protesta pacífica

No me gustan los trancazos. Me parece que hacen lo que el gobierno quisiera, más que debilitarlo. ¿Qué otras opciones hay? Lo que pasa es que estas estrategias requieren más planificación y reflexión de lo que se necesita para gritar lemas y jalar escombros a la vía. No implican el mismo disfrute de adrenalina, pero son más eficaces. Aquí hay algunas: 1. Clases de primaria para los niños de la calle que se graban y luego se distribuyen por Internet. Lectura de cuentos en lugares públicos. (protegiendo las identidades, sobre todo de los niños) 2. Distribución de comida para ancianos e inválidos (filmados y con iguales protecciones) 3. La prestación gratuita de servicios profesionales a personas necesitadas (abogados, médicos, psicólogos, arquitectos) 4. Seminarios sobre temas políticos en lugares públicos y en línea para grupos reducidos. Esta semana en la UCAB hubo uno que se podía ver por Internet. 5. La creación y presentación de documentales. Amnistía Internacional tiene excelentes películas. Pueden presentarse en aulas universitarias, escuelas y lugares similares, además en el formato de YouTube. 6. Buscar medios para acercar a los paramilitares para sembrar dudas. (El gobierno sabe muy bien como dividir y conquistar, pero la oposición sólo comienza a aprender y usar esta táctica.) 7. Pancartas y murales, Mensajes pintados en el pavimento (las cruces de los caídos fue impactante pero no se ha mantenido). Panfletos 8. Cacerolazos, señalamientos públicos de rechazo a figuras del gobierno 9. Reuniones relámpagos, cantos en lugares públicos. Muestras muy breves de fuerza en la calle. 10. Reuniones en tertulia para discutir un tema. Podría haber mil reuniones en mil casas el mismo día. Filmar (protegiendo identidades) 11. Jornadas de limpieza y embellecimiento de lugares públicos (la tiranía florece en ambientes feos o deteriorados) (Posibles lemas: "Tapa un hueco para la democracia" o "Pinta una pared para la paz" o "Vivir en belleza, no en tiranía") 12. Jornadas de votación sobre diversos temas (por ejemplo, "¿Debe el gobierno dejar de encarcelar a los ciudadanos?") 13. Jornadas de reforestación ("Siembra un árbol para la democracia") 14. Jornadas de reciclaje ("Salva el planeta y salva la democracia") 15. Reuniones grandes para escuchar música y bailar ("Un baile para la Democracia")

domingo, 30 de julio de 2017

La enseñanza del altruismo


En estudios recientes se ha encontrado que diferencias en el tamaño de una zona en el cerebro, la unión temporoparietal, están asociados con la capacidad para empatía y conductas altruistas. Incluyo abajo una referencia en una publicación no-académica que encontré en el Internet, pero hace tiempo en un programa con el entrevistador Charlie Rose y un panel de psicólogos y neurobiólogos, oí de otros estudios, a que no he podido acceder en el Internet. 

En el primer estudio se encontró que personas que actuaban de manera altruista en una situación experimental tenían más volumen de células grises en la zona señalada. En estudios posteriores se ha encontrado que se puede enseñar la capacidad para empatía en niños e inclusive en personas encarceladas por crímenes violentos. Al aprender, en estas personas se aumenta el tamaño de la unión temporoparietal. 

Hay estudios interesantísimos que no puedo abrir con Google. Por ejemplo, Fehr y Fischbacher en un artículo titulado “The nature of human altruism”,  mencionan algunas implicaciones sociales de este fenómeno. Encontré este resumen, pero no tengo acceso al artículo original en Nature.

Algunas de las cuestiones más fundamentales relativas a nuestros orígenes evolutivos, nuestras relaciones sociales y la organización de la sociedad se centran en los temas del altruismo y el egoísmo. La evidencia experimental indica que el altruismo humano es una fuerza poderosa y es única en el mundo animal. Sin embargo, hay mucha heterogeneidad individual en la interacción entre altruistas e individuos egoístas. Es vital para la cooperación humana. Dependiendo del ambiente, una minoría de altruistas puede obligar a la mayoría de los individuos egoístas a cooperar o, por el contrario, unos pocos egoístas pueden inducir a un gran número de altruistas a desertar. Las actuales teorías evolutivas basadas en los genes no pueden explicar los patrones importantes del altruismo humano, apuntando hacia la importancia tanto de las teorías de la evolución cultural como de la co-evolución de la cultura génica” (Fehr & Fischbacher, 23 Oct, 2003).

Este artículo, en que omiten mencionar a las “Minorías Activas” de Moscovici 81971), demuestra cómo, no sólo se puede influir sobre las opiniones y conductas de las personas, sino también sobre sus tendencias éticas.

Estos resultados todavía no aparecen ni en los medios, ni en las redes electrónicas. Todavía hablamos de “gente buena” y “gente mala” como calificativos coloquiales, quedándonos en una especie de neandertalismo científico y humanístico. 

Según estos resultados nosotros entrenamos a la gente a entenderse con los demás o por el contrario, obrar sólo en base a los deseos propios. Además, lo podemos hacer masivamente. 

Otros temas de la psicología que pueden relacionarse con esto incluye el del “modelaje” de Albert Bandura (1971). Según este enfoque, las personas repiten las conductas de figuras que pueden encontrar atractivas o poderosas, sin juzgarlas. De este modo pueden "modelarse" en Nelson Mandela o Nicolás Madura según las circunstancias.

Al combinar las ideas de. a) la enseñanza que conduce al aumento en el tamaño de la unión temporoparietal,  b) las Minorías Activas de Moscovici y c) la noción de Modelaje de Bandura, encontramos un instrumento poderoso para el cambio social e individual.

Hasta ahora hemos hecho lo opuesto: tendemos a enfocarnos en los demagogos agresivos, las películas de guerra, los mensajes brutales en los medios de comunicación y las prácticas castigadoras de crianza, y así desarrollamos –sin ninguna reflexión previa - seres egoístas. 

Referencias:

Bandura, Albert (1971). Analysis of Modeling Processes. New Brunswick, New Jersey. Transaction Publishers

Fehr, Ernest & Fischbacher (23 Oct, 2003). The nature of human altruism. Nature vol 425.

SOTT Radio Network (15 de julio, 2012) El altruismo depende dde uma región del cerebro. Disponible en: https://es.sott.net/article/14597-El-altruismo-depende-de-una-region-del-cerebro
Fehr, Ernest & Fischbacher (23 Oct, 2003). The nature of human altruism. Nature vol 425, www.nature.com/nature

Moscovici, Serge (1996). Psicología de las minorías activas. Ediciones Morata, 1996 - 304 páginas



sábado, 29 de julio de 2017

La transición a la democracia



Tenemos que admitir ahora que vivimos bajo un régimen militar, y no cívico/ militar. Los civiles que aparecen como voceros (como Nicolás Maduro) no detentan el poder verdadero. Por esta razón es importante entender las características de las dictaduras latinas, no sólo para comprender el proceso histórico, sino también para ir seleccionando las estrategias más apropiadas para llegar a un proceso de transición viable. 

Además hay que planificar y desarrollar una eventual evolución hacia la democracia y la paz.

Mazzel (2011) habla de transición política y la consolidación de la democracia en Argentina. Dice, en una reflexión inicial sobre los antecedentes históricos de estos procesos, en la mayoría de los casos, ha ocurrido una “apertura”; dice:

 “¿Qué determina el comienzo de la apertura? Según Juan José Linz las transiciones comienzan habitualmente con un hecho particularmente traumático como el asesinato del almirante Carrero Blanco, en España, o la derrota de Pinochet en el plebiscito en Chile. Esto es mucho más evidente en las (escasas) transiciones “por colapso”. Así, el fracaso del régimen de los coroneles griegos en Chipre, o la derrota de las Fuerzas Armadas argentinas en Malvinas (junio de 1982) abrieron, en forma abrupta, la crisis de esos regímenes militares dando comienzo a la transición. Por lo general se produce una ruptura al interior de la coalición dominante que provoca una crisis de legitimidad, se erosiona la capacidad del régimen para limitar el pluralismo, disminuyen sus capacidades de represión, y se incrementan los umbrales de movilización popular” (pp. 11-12).

En Venezuela el potencial fracaso mañana del “plebiscito” sobre el constituyente podría significar el inicio de una abertura como describe Mazzel. Este autor percibe la acción en la calle como una señal para los dictadores, o aspirantes a dictador, que la población no aceptaría pasivamente su dominación. La represión es posible sólo hasta cierto punto y después deja de ser viable para mantener el poder. Pero las manifestaciones populares no son capaces por sí solas a derrotar una dictadura: son señales importantes -imprescindibles- pero no vencen al poder militar.

¿Cuándo se sabe que la transición hacia la democracia está consolidada? Dice Mazzel:

“…cuando el poder civil democrático no tiene ningún tipo de condicionante originado en el ejercicio de la dictadura e impuesto por esta en su retirada, ni intentos de cuestionamientos de decisiones del poder civil que afectan a los militares, por parte de las Fuerzas Armadas. Es decir, cuando estas dejan de tener prerrogativas que escapan a sus funciones específicas como parte del Estado y quedan subordinadas por completo al poder civil. Debe incluirse, también a modo de refuerzo del proceso, la elección libre del segundo gobierno posdictadura, siempre y cuando, por cierto, no continúen vigentes condicionamientos impuestos por la dictadura” (Waldo Ansald, citado por Mazzei, p. 12).

El final de una dictadura puede ocurrir por "colapso" como en Argentina, o por una trasformación gradual o “pactada” como ocurrió en Chile.  Mazzei describe así a las dos opciones:

“... una de las características de las transiciones por colapso es que de la fase de liberalización se pasa, sin escalas, a la democratización (o salida electoral). En este caso desde el renacimiento de la actividad política hasta el llamado a elecciones pasan pocos meses. … [Las]  transiciones no pactadas tiene mayores probabilidades de conducir a un tipo más completo y menos restringido de democracia ya que la ausencia de pactos puede significar una posibilidad de avanzar más profundamente en las reformas económicas y sociales, o en la revisión judicial del pasado. De hecho Argentina fue el único de los países latinoamericanos que juzgó y condenó a los máximos responsables militares de la dictadura” (p. 13).

Sin embargo, señala el autor que la democratización por colapso puede conducir a confrontaciones entre los partidos políticos y los otros aspirantes al poder civil. Estas confrontaciones pueden degenerar en trifulcas políticas, acusaciones repetidas entre los actores principales y la creación de múltiples partidos políticos pequeños que no logran acordarse sobre las temas más importantes. Este es un fenómeno que comienza a asomarse en Venezuela aún antes de la caída de la dictadura. Es decir, se trata de un proceso potencialmente más rápido, pero también más vulnerable al fracaso.  

Otro de los riesgos es el regreso del poder militar. Mazzel cita al respecto el caso argentino en que hubo múltiples intentos de militares descontentos para recuperar el poder perdido.

Referencia:
Daniel Mazzel (2011). Reflexiones sobre la transición democrática argentina. PolHus 4 (7), pp 8-15. Disponible en: http://www.historiapolitica.com/datos/boletin/polhis7_mazzei.pdf







viernes, 28 de julio de 2017

Es posible negociar:


En el barrio Catuche las madres de los miembros de dos bandas que por años se mataban entre si, lograron un acuerdo para no agredirse más. Los procesos cíclicos de duelo y venganza eran mucho más sentidos y concentrados que en el actual conflicto entre la Oposición y el Gobierno.


Referencia:
http://www.changemakers.com/sites/default/files/capitulo_libro_caso3_catuche_0.pdf

sábado, 22 de julio de 2017

Javier Cercas y "El monarca de las sombras"

Acabo de terminar "El monarca de las sombras" de Javier Cercas. Es un libro sumamente conmovedor sobre la recuperación histórica de las lealtades políticas de una familia en el tiempo de la Guerra Civil en España, escrito por el descendiente de un joven falangista que murió a los 19 años. Es fascinante desde muchos puntos de vista, pero por ahora señalo sólo algunos. Por ejemplo revisita como las familias se desgarraban según los colores de sus causas. Otra de las reflexiones en el libro tiene que ver con lo trágico que es morir por una causa equivocada. Finalmente pregunta si de verdad existe la posibilidad de una «bella muerte» (kalòs thánatos) como la del guerrero joven -como Aquiles que en el Ilíada muere en la flor de la vida para ser siempre recordado y honrado-. El autor compara Aquiles en el Iliada con su reaparición en el Odisea en que se convierta en el triste Monarca de las Sombras, y de allí viene el título del libro de Cercas.

lunes, 3 de julio de 2017

Justicia y retribución



No se distinguen ahora en Venezuela entre los hampónes y las fuerzas de orden. Igual, ambos se dedican a segar las vidas de los mejores de nuestra juventud, y por las mismas razones: van matando todo lo que les estorba en su afán de robar y para seguir adheridos a sus respectivos puestos de mínimo poder. 

La democracia está basada en el votante racional que no elige su candidato según sus emociones pasajeras, sino de acuerdo con cómo evalúa a las propuestas explícitas de los aspirantes políticos. Al mismo tiempo, el sujeto de la ley (ciudadano que obedece la ley) la acata, dado que dicha ley es producto de un gobierno elegido democráticamente. El ciudadano es el autor de la ley, es suya propia, porque escogió la legislatura que la formuló: no tendría sentido desobedecerla. 

Sin embargo la experiencia de varios países modernos nos indica que esto no siempre ocurre así. También la historia nos da ejemplos de gobiernos sin ley donde pareciera que el sujeto de la ley  no existiese.

Por ejemplo  Robespierre, mientras hablaba de los “droits de l'homme” (derechos humanos) y la justicia para las masas, manda a Dantón a la guillotina. A su vez, Robespierre fue ejecutado por la Convención de la Revolución francesa del mismo modo que murieron sus propias víctimas. Le colocaron en la celda donde encarcelaron a María Antonieta y lo guillotinaron sin juicio.

Varios milenios antes Agamenón sacrificó todo, incluso su hija, a su afán del poder. La justicia le llega finalmente en la forma de su asesinato a manos de su mujer, pero las venganzas siguieron con más homicidios y la locura de su hijo.

O sea, la justicia no aparece como conciencia y enmienda, sino como una retribución atroz.

 
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