martes, 31 de octubre de 2017

Muros

de Karen Cronick

Me encuentro construyendo muros
más seguros: como felino con frío, 
o perro enrollado, como pan al lado 
del fuego. Aquí pliego mi viejo cuerpo. 

Desde aquí, tras mi gordo muro, 
hay un techo negro, tan alegre 
de astros de luz y libres cometas.
La luna, andadora y quieta,
huele a jengibre y a café

Espero -no sé qué- de las sombras.
Nombro a las aves de la noche.
Tras mío exhalan el romero,   
la albahaca, la salvia, la menta, 
el cilantro y la pimienta.
Respiran bromelias en flor.
Es el espacio verdadero,
opaco,  sin reproche, sin dolor.


 
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