viernes, 7 de diciembre de 2018

Reflexiones finales sobre Venezuela

Esto es parte de una primera versión de las conclusiones sobre la situación actual de la democracia venezolana; forma parte de un libro que escribo sobre la democracia en general

Reflexiones finales sobre Venezuela
Karen Cronick

La  democracia tardó en llegar a América Latina en general, y en Venezuela en particular el proceso ha sido resbaladizo. Hay que recordar que en los tiempos de la colonia española Venezuela era una capitanía, no un virreinato. Las implicaciones son importantes.

  Al principio, al formarse el Virreinato de Perú, Venezuela quedó afuera como una capitanía. Con el paso del tiempo, al formarse el Virreinato de Nueva Granada también quedó fuera. Las capitanías funcionaban básicamente como bastiones de protección militar contra los piratas y luego para la salvaguarda del comercio como en el caso de la Real Compañía Guipuzcoana de Caracas.

La diferencia entre un virreinato y una capitanía puede apreciarse en el tipo de desarrollo propiciado por España. Por ejemplo Nueva Granada, 

“…constaba de 8 provincias, 1 arzobispado y 7 obispados. Con Universidad en Santa Fe de Bogotá, Biblioteca Pública inaugurada por el virrey Guirior (que fue del Perú) en 1774, un Instituto de Ciencias Naturales, abierto por el virrey Caballero y Góngora a raíz de la famosa expedición botánica que dirigió el sabio gaditano don José Celestino Mutis, un observatorio, etc. En 1759 publicaba el Papel Periódico de Santa Fe de Bogotá. Tuvo imprenta. Amenazado constantemente por piratas, constituyó también apreciable fuerza militar. Su riqueza principal fueron el oro, las esmeraldas, la plata y el platino” (Sánchez, 1965, Párrafo 3).

Mientras que la Capitanía General de Venezuela:

disfrutaba de arzobispado (Caracas; 1803) y 2 obispos sufragáneos. El colegio fundado en 1696 se convirtió en Universidad el año de 1795. Se destacó económicamente por su riqueza ganadera, que llegó a ser tan apreciable como la del Río de la Plata. Su riqueza consistió además en cacao, algodón, café, tabaco y caña, lo que dio notable incremento a la colonia…..Fue el verdadero nudo mercantil del continente, hasta que se abolió el sistema de galeones y se entregó al comercio la ruta de Magallanes“ (Sánchez, 1965, párrafo 4).

Hay una frase popularmente atribuida a Simón Bolívar: “Mientras que Quito es un convento, y Bogotá es una Universidad, Venezuela es un cuartel." La caracterización de Venezuela como “un cuartel” se deriva de su herencia de la capitanía, y luego –por más de un siglo después de la muerte de Bolívar- de las sublevaciones constantes que dificultaban la instalación de gobiernos civiles en el país. 

Esta herencia fue superada por cortos lapsos accidentados con los gobiernos de Eleazar López Contreras (aunque él mismo fuera militar) y un poco más que veinte años más tarde, Rómulo Betancourt, un civil. Con ellos llegaron finalmente la dotación y construcción de universidades, bibliotecas, hospitales, atención a la salud, fomento para la agricultura, estimulación y regulación de los bancos, una limitación al lapso permitido para un presidente en el mando y el voto universal, directo y secreto. Hubo florecimiento en las artes y la producción de literatura nacional. Se fundaron partidos políticos y se abrió el discurso nacional a la posibilidad de tolerancia democrática. 

Sin embargo, esta democracia murió por su propia mano en 1999. Come he venido describiendo, hubo varios errores: la exclusión de los comunistas, varias crisis económicas no resueltas y la inquietud de siempre en los cuarteles. Las condiciones eran propicios para el surgimiento de un candidato populista, un héroe de las masas descontentas (como Julio Cesar, Dantón, Donald Trump, Jair Bolsonaro o Hugo Chávez), que disfruta de la aclamación popular, y que luego gobierna a su manera. 

El populismo no es un acontecimiento históricamente anómalo, pero la frecuencia del fenómeno ha aumentado en el Siglo XXI. Aparece cuando existe el multitudinario desencanto con las reglas y la oferta la democracia; esta fórmula ha sido bien descrito por Rivas Leone (2012):

“Merece destacarse que hay una estrecha correspondencia y relación en los años noventa entre el deterioro de la expectativas de los venezolanos, la crisis económica, los problemas de gobernabilidad, el deterioro de los partidos e incluso los aspectos referidos a la participación, la abstención y la inferencia como parte de la cultura política del venezolano” (p. 4).

El fundamento más básico de la democracia es el derecho para votar. El abstencionismo ha sido particularmente sintomático del descontento con la democracia. De nuevo Rivas Leone dice:

“En el 83 la abstención no alcanzaba el 10% y diez años después en el 93 llegó a ser de un 40% en las elecciones nacionales y 60% en las locales del mismo año. Nuestro país, había perdido entonces ese lugar privilegiado de países con mayor índice de participación electoral a nivel latinoamericano y mundial” (p. 5).  

Cuando los viejos partidos -como AD y COPEI- pierdan su capacidad para representar a una población insatisfecha, otras organizaciones pescan en estos ríos revueltos. Rivas Leone las cataloga: Convergencia Nacional (CN), Movimiento al Socialismo (MAS), Causa Radical (CR), el Movimiento Quinta República (MVR), PSUV, Partido Patria Para Todos (PPT), Partido Proyecto Venezuela (PV), Movimiento Electoral del Pueblo (MEP), Partido Alianza Al Bravo Pueblo (ABP), Partido Un Nuevo Tiempo (UNT) y Partido Primero Justicia (PJ), entre otros. 

Los viejos partidos carecían de ideología y programas viables, y para muchos de los nuevos (MVR, PPT, PSUV, ABP) sus posturas ideológicas consistían en llamadas emocionales, carentes de contenido concreto. 

Después del fallido golpe de Chávez en el 1992, el mismo Rafael Caldera expresó “cierta simpatía por los móviles esgrimidos por los golpistas, distanciándose así de los dos partidos del sistema” (Rivas León, p. 7), y formó su propia agrupación, Convergencia. No es casual que en el argot de la calle Convergencia comenzó a llamarse “El Chiripero” porque ofreció un techo electoral a cualquier tendencia política que tuviera una vaga sensación de fastidio con el sistema de este entonces. 

En este ambiente fácilmente un nuevo líder puede sustituir los ideales democráticos por la adulación al héroe. La oposición democrática dejó de existir, e inclusive intentó su propia asonada.  Desde 1992 ha llamada abiertamente al abstencionismo en un paroxismo antidemocrático que sólo ha servido para secundar a la tendencia populista ya establecida. 


Bibliografía

Rivas Leone, José Antonio (2012). La experiencia populista y militarista en la Venezuela compemporanea. Institut de Ciências Politique i Socials. Barcelona, España. Institut de Ciències Polítiques i Socials. Barcelona, España. WP núm. 307 Disponible en: https://www.icps.cat/archivos/WorkingPapers/wp307.pdf?noga=1

Sánchez, Luis Alberto (1965). Breve Historia de América (Buenos Aires: Losada, 1965), 149-51. Publicado en línea por the School of Arts and Sciences. Universidad de Pennsylvania. Recuperado el 7/12/18). Disponible en: http://ccat.sas.upenn.edu/romance/spanish/219/07colonial/virreinatos.html



 
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