jueves, 22 de noviembre de 2007

Liberation and destruction / Liberación y destrucción



Jorge Rivade-neyra wrote in his column (Monday 19th of this month in The National, p. A-16) about the meaning of "the multitudes". He reviewed some of the ideas of Le Bon, Marx and others. Strangely he did not mention Serge Moscovici (The Era of the Multitudes, recently reedited in Spanish by the Fondo de la Cultura Económica), but if he had, I don’t believe his analysis would have been different.

The individual found in a multitude, in the analysis of Professor Rivadeneyra, is "impulsive, irritable, and eager for generally destructive action"... and therefore the group itself is "authoritarian, intolerant, destructive...." For my part I believe that there are different kinds of masses of people with different attributes; some are "thinking" ones, like the Burmese monks and the people that support them, or the demonstrators in Selma, Alabama in the ' 60s (and there are many examples more). But I agree that we must examine multitudes because they seem to incarnate a great deal of political action these days.

I do not know how to distinguish thinking multitudes from non-thinking ones, but it is evident that the individual’s capacity for reflecting on his or her actions and their consequences is important. When people cannot tell why they are doing exactly the same thing as thousands of other fanatics, perhaps we could say that we are dealing with the non-thinking type. Both promote some sort of liberation.

I’d like to reflect on liberation movements in this posting, and on the destruction that they sometimes promote. Hegel is an author who almost nobody reads nowadays, but he has something to tell us about emancipatory processes in his Phenomenology of the Spirit. It may be useful for us to review the Phenomenology’s parabola of "the master and the slave" in which one creature dominates and then subjugates to another one. He then considers that the victim of his mastery is "only a thing": he believes that it can neither think nor act on own will. It seems that this is a traditional and historical way masters deny the humanity of their servants.

The master controls the slave’s life and the slave in turn is afraid. But a combination of fear and labor liberates the slave. In this way he obtains awareness of his objective existence, and thus his own mind. He frees himself and of his first achievement is to realize that is able to think, although cannot act at first because to do so he must mature as a thinking being.

His liberation comes through a number of stages, all of which I can’t describe here. One of these is called “skepticism”, which as Bernstein (p. 101) says is "freedom that is exclusively freedom against something". Bernstein describes it as a situation in which a pair of young boys fight to see who is right.*

The problem with this interpretation of skepticism is that it is “a vertigo of a disorder" (Hegel, p. 126). It is essentially destructive and can continue until nothing is left but ruins. It is the immaturity of freedom where after tearing down the terrible Bastille, one begins with the libraries and the thinkers who are reading there. (Remember what happened to poor Hypatia of Alexandria?**).

What has this to do with the possibility of constructing a freeer and more a more amiable civilization?

First, it is important that the leaders of the change processes contain their followers’ destructive impulses. Civilization is an historical and tremendously fragile product. In Venezuela, what is left of our colonial history? In their desire to reconstruct the liberators left little: some musical writings, compositions, old paintings, and collapsing buildings. It is as if history began with the birth of the Republic.

Traditions and institutions can disappear, like for example, political liberalism can be wiped out and replaced with new libertarian systems. I do believe that it is necessary to analyze and to renew political liberalism. I believe that it has failed terribly in many countries in allowing the present concentration of goods and power in so few hands. Also I believe that the existing system of direct, universal and secret voting must be reconsidered to allow people to question their intention to vote in a more systematic and open way.

But I do not believe that these problems are going to be solved by concentrating resources and power even more. Something that has taken many centuries to elaborate cannot be giddily rejected in a bout of "skeptical" and almost adolescent destruction.

Foot notes:
* I do not want debate here about on the meaning of Greek skepticism in the construction of the Hegelian Spirit. I interpret the parabola as a description of a psycho-social transformation that has maturational phases as can be found in Freud or Piaget.
** Hipatia (or Hypatia) was a scientist and mathematician in Alexandria in the fourth and fifth centuries. She was murdered by fanatical Christian monks, and with her death Platonism disappeared in the Roman Empire.

References:
1, Bernstein, R.J. (1971/1979). Praxis and action. Contemporary approaches of the human activity. Madrid: Publishing Alliance.
2, Hegel, F. (1807/1987). Phenomenology of the spirit. Mexico: Fondo de Cultura Economica.



Español

Jorge Rivade-neyra escribió en su columna del lunes 19 de este mes en El Nacional (p. A-16) sobre el significado de “las multitudes”, según Le Bon, Marx y otros. Curiosamente no mencionó el libro de Moscovici (La Era de las multitudes, recientemente reeditado por el Fondo de Cultura Económica), pero al haberlo incluido no creo que hubiera cambiado su análisis.

El sujeto integrante de una multitud en el análisis del Profesor Rivadeneyra es “impulsivo, irritable, ávido de acción generalmente destructiva”… y por esta razón el grupo del cual forma parte es “autoritaria, intolerante, destructiva….”

Hay masas de personas que no tienen estos atributos, como por ejemplo, los monjes de Birmania y las personas que los apoyan, o los que marcharon en Selma, Alabama en los años ’60 (y hay muchos ejemplos más), pero estoy de acuerdo con la necesidad de examinar el tipo de concurrencia que señala el Profesor porque éstas parecen ser el escenario de mucha actividad política en la actualidad.

No sé como separar las multitudes pensantes de las que no lo son, pero es evidente que la capacidad de reflexionar que tengan los participantes individuales es importante. Cuando los que manifiestan no puedan responder a preguntas concretas sobre las razones para estar inmersas con miles de fanáticos más, tal vez podríamos decir que se trata del segundo tipo de multitud. Ambos géneros promueven alguna causa que van a ubicar bajo el rublo general de “liberación”.

Quisiera hablar de la los movimientos de liberación y de la destrucción que éstos promueven: Hegel es un autor que casi nadie lee hoy en día, pero que tiene algo que advertirnos en la Fenomenología del Espíritu sobre los procesos emancipatorios. Este filósofo fue profesor y guía de Marx en sus años formativos aunque el discípulo cambió luego los planteamientos de su maestro.

Voy a reseñar algunos aspectos de la parábola de “El amo y el esclavo” de la Fenomenología, en que un ser domina y subyuga a otro, y considera que la víctima de su señorío es “sólo una cosa”: por naturaleza no puede ni pensar ni actuar por voluntad propia. Pareciera que esta sea una postura tradicional e histórica entre los amos porque tienen que negar la humanidad de sus vasallos.

El amo controla la existencia del esclavo y éste experimenta miedo y angustia ("por su esencia entera", Hegel, p. 119) pero el esclavo se libera por medio de este miedo, junto con el producto de su trabajo. Por medio de esta experiencia el esclavo obtiene la conciencia de su existencia objetiva, y así una mente propia. Se libera y unos de sus primeros logros es darse cuenta que es capaz de pensar, aunque no puede actuar al principio porque su proceso requiere maduración.

La liberación viene por etapas que no voy a mencionar aquí, pero en la del escepticismo, como dice Bernstein (p. 101) “la libertad es exclusivamente libertad contra algo”; es como un par de muchachos que pelean para ver quién tenga razón.*

El problema con la etapa hegeliana del escepticismo es que es "el vértigo de un desorden" (Hegel, p. 126). Contiene la destrucción como característica intrínseca que sólo puede superarse cuando al final acaso queden escombros de lo que hubo. Es la inmadurez de la libertad en donde no sólo se echa abajo la malvada Bastilla, sino también las bibliotecas y los pensadores que allí estén leyendo (¿se acuerdan de la pobre Hipatia de Alejandría?**).

¿Qué tiene esto que ver con la posibilidad de construir la libertad y una civilización más amable para con todos sus miembros?

Primero, es importante que los líderes de los procesos de cambio contengan los impulsos destructivos de sus seguidores. La civilización es un producto histórico pero tremendamente frágil. En una generación se puede liquidar la historia de una población, su idioma y sus edificaciones. ¿Qué queda en Venezuela de nuestra historia colonial? Permanece poco: algunos escritos, composiciones musicales, pinturas, casas antiguas que se derrumban por falta de mantenimiento. Es como si la historia comenzara con el nacimiento de los libertadores.

Junto con la historia, tradiciones e instituciones pueden desaparecer, como por ejemplo, la filosofía del liberalismo político cuando se intente reemplazarlo con nuevos sistemas libertarios. Es cierto que hace falta analizar y renovar este sistema de convivencia sociopolítico, creo que ha fallado terriblemente en permitir la actual concentración de bienes y poder en pocos manos. También creo que el existente sistema del voto directo, universal y secreto tiene que ampliarse para incluir el constante cuestionamiento y potenciación de la decisión electoral.

Pero no creo que estos problemas vayan a resolverse concentrando aún más los recursos y el poder. Algo que ha tomado muchos siglos en elaborarse no puede desecharse alegremente en un momento de destrucción “escéptica” y casi adolescente.

Pies de página:
* No quiero entrar en un debate sobre qué significa el escepticismo griego en la construcción del Espíritu hegeliano, pero aquí interpreto la parábola como la descripción de una transformación psicosocial que tiene fases de maduración como en los escritos de Freud o Piaget.
**Hipatia (o Hypatia) fue una mujer científica y matemática en Alejandría en el Siglo IV-V. Murió horriblemente a manos de monjes fanáticos y con su muerte también desapareció el Platonismo del Emperio Romano.

Referencias:
1. Bernstein, R.J. (1971/1979). Praxis y acción. Enfoques contemporáneos de la actividad humana. Madrid: Alianza Editorial.
2. Hegel, F. (1807/1987). Fenomenología del espíritu. México: Fondo de Cultura Económica.
 
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