domingo, 26 de junio de 2016

Violencia política y crímenes de odio


Siempre ha habido aquella violencia agreste y “natural” que surge de las fantasías de los individuos huraños y fanáticos: en general sus autores son los apóstoles “naturales” y muchas veces solitarios de cualquier causa. Por ejemplo recordamos el famoso asesinato en Sarajevo del archiduque Francisco Fernando por Gavrilo Princip, extremista serbio, que fue la chispa causante de la Primera Guerra Mundial. 

Antes eran causas célebres, ahora abundan. Se pueden postular muchas razones para su proliferación sin recurrir a la excusa de la especial malignidad de una causa o persona en particular; entre estas razones hay las siguientes: 

a) la globalización (Internet, la concentración global de poder y recursos y la destrucción de culturas locales),
b) la facilidad que hay para adquirir o fabricar los instrumentos de la muerte, 
c) la densidad poblacional de nuestro siglo, 
d) resentimientos debidos a las actividades bélicas de las grandes potencias y la pobreza absoluta o relativa de sectores particulares, y el crecimiento del nacionalismo,
e) el “permiso” que da el lenguaje soez de muchos líderes políticos,
f) el estímulo de los video-juegos, películas y la televisión, 
g) la exclusión de niños de la educación formal y nuestra ignorancia de las ciencias, la sociología, la historia y la psicología,
g) trastornos psiquiátricos o psicosociales como la paranoia,  el limitado control de impulsos, la tolerancia al "chalequeo", acoso (bullying) y la incapacidad para sentir empatía. 

Tomados en conjunto son fenómenos desatendidos por nosotros los psicólogos sociales.  

Sólo en Junio de este año hubo 164 incidentes en África, el Medio Oriente y los países árabes*. En Europa y las Américas, entre los más destacados se puede mencionar (únicamente menciono hechos asociados con el terrorismo político o "crímenes de odio"):

a) En Gran Bretaña Jo Cox fue asesinado por un fanático de la causa de la salida de la Unión Europea.
b) En Orlando hubo una masacre de gays hecha por un individuo que en el momento de morir juró alianza a ISIS.
c) El asesinato de Brenda Marleni Estrada Tambito, de Guatemala por su trabajo en el ambiente y los derechos humanos.
d) Un atentado frustrado de un hombre que quiso disparar a Donald Trump en una reunión de sus adeptos.
e)    Una bomba casera que llegó al alcalde de San Juan Mixtepec, una municipalidad de Oaxaca, México, que afortunadamente no terminó de explotar; se supone que su envío fue motivado por su apoyo a los profesores en un reciente conflicto laboral.

Es probable que estos sucesos aumenten en frecuencia y ferocidad y es una equivocación reaccionar sólo con lamentaciones u odios renovados. 

Son fenómenos sociales que obedecen a complejas reglas de origen, fundamento, contagio, dispersión y ejecución. Hasta ahora la mayoría de los recursos desplegados en su contra tienen que ver con actividad policial y contra-espionaje, es decir, se concentran únicamente en las etapas de dispersión, ejecución y castigo.  Tal vez la razón de esta ceguera sea ideológica: no podemos admitir que nuestras acciones y omisiones sean, y que hayan sido instrumentales en la generación de las violencias que ahora regresan a atacarnos con colmillos aún más afiladas.

Tenemos que entender este fenómeno. Hay múltiples sub-temas (los que mencioné y otros) que se podrían estudiar sólo usando el Internet como fuente de datos. También hay textos accesibles al nivel local por medio de entrevistas y estudios de caso (como hizo Alejandro Moreno con la delincuencia común en su libro “Y salimos a matar gente”)**.

En fin, toleramos demasiada violencia, y sólo reaccionamos cuando nos toca directamente. Como sociedad, ahora sí, tenemos que juzgarla como inadmisible, aun en sus pequeñas manifestaciones. 

Referencias:

*Wikipedia (s/f). h List of terrorist incidents, January–June 2016. https://en.wikipedia.org/wiki/List_of_terrorist_incidents,_January%E2%80%93June_2016

**Alejandro Moreno, Alexander Campos, Mirla Pérez, William Rodríguez (2007). Y salimos a matar gente: investigación sobre el delincuente venezolano violento de origen popular.   Maracaibo : Universidad Del Zulia, Ediciones del Vice Rectorado Académico. ISBN: 9806992075

Otra fuente: Pablo Fonseca Q. (26-6-16). Latin America Is the World's Deadliest Region for Environmental Activists. Scientific American en Reader Supported News. Accesible en: http://readersupportednews.org/news-section2/318-66/37664-latin-america-is-the-worlds-deadliest-region-for-environmental-activists




1 comentario:

Josnil Rojas dijo...

Entre las razones para la proliferaciòn de la violencia yo incluirìa "la familia amenazada". Padres distraìdos, y con razòn, buscando la manera de sobrevivir, lo que trae como consecuencia soledad, màs momentos de angustias y menos de placer.

 
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