jueves, 18 de abril de 2013

Ideología y la resolución dogmática de la disonancia cognitiva



Fuente de la foto
Me he expresado antes sobre la necesidad urgente -- en estos días de incer-tidumbre política en Venezuela-- de verificar los rumores antes de publicarlos, y esto va por ambos lados en la confrontación. Contra lo malintencionado sólo se puede ejercer la suspicacia permanente. Pero también hay rumores cándidos o “inocentes” (inclusive acompañados por fotos que pueden inducir a errores interpretativos) y éstos requieren los esfuerzos activos y conscientes del lector para desmentirlas.

Por FaceBook conversé ayer con una persona que había conocido hace algunos años como una estudiante de maestría en la Universidad Central. Era buena estudiante, alguien con mucha sensibilidad social, una mujer que brota amor en todas sus expresiones y cuyas acciones siempre tienen como fuente el deseo de ayudar y de “estar allí” para los demás. En este momento, sin embargo, estaba indignada por lo que había leído sobre un incendio en un CDI supuestamente provocado por la Oposición (1), y con razón expresaba su cólera. Llegó al punto de exigir que ningún opositor político osara contestar su “estado” electrónico, pero yo, sí, le contesté, no dirigiéndome a su rabia sino a la capacidad de cariño que conocía en ella –y me respondió inmediatamente desde aquel afecto que antes nos unía.

En aquel momento no quise desmentir la razón de su indignación, pero: ¡el incendio nunca ocurrió!  Tenemos esta clarificación debido a una publicación en línea, La Patilla(2) Sin embargo el rumor salió a la calle donde sigue, como un zombi de película, encolerizando a mucha gente.

Esta experiencia me motiva a reflexionar sobre las gríngolas ideológicas que nos están haciendo mucho daño. Un psicólogo social de los años 50 del siglo pasado llamado León Festinger (3) desarrolló un concepto que describe este fenómeno: se llama disonancia cognitiva. La idea básica es que es doloroso mantener dos pensamientos  inconsistentes;  produce ansia y intentamos reducir esta disonancia por dos vías: 1) rechazamos como falsa a una de las opciones y 2) evitamos más información que puede poner en duda nuestra decisión por la opción elegida.  Una vez dicha, este principio se hace evidente, aun trivial, pero haberlo anunciado como una característica de nuestra actividad cognitiva y declararla como un rasgo generalizado al ser humano,  fue un momento significativo en la psicología.

Es necesario aprender a tolerar disonancia; los científicos tienen que hacerlo como un requisito para ejercer sus profesiones porque tienen que buscar evidencia (en este casos, datos) para aceptar o refutar sus teorías. Los que trabajan con la estadística expresan sus verdades en porcentajes, por ejemplo dicen que algo es cierto sólo dentro de un rango de <.01 según el método empleado. Y nosotros, miembros de la comunidad social y política que formula y defienda diversas opiniones debemos acompañar todas nuestras declaraciones con dudas y la posibilidad de que estemos en error.

Las lealtades ideológicas son esquemas que hemos aprendido para abreviar nuestra búsqueda de la razón, y son útiles porque no podemos comenzar desde cero cada vez que tenemos una nueva noticia: es necesario poner cada nuevo mensaje en un contexto para que tenga sentido. Pero hay que huir de la resolución dogmática de la disonancia cognitiva.

Referencias:



3.       Wikipedia sobre León Festinger: http://en.wikipedia.org/wiki/Leon_Festinger

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