martes, 27 de septiembre de 2016

Acuerdos de Paz



Quiero decir algo sobre los acuerdos de paz en Colombia. Pero en estas reflexiones me concentraré en el significado genérico de este tipo de pacto. En otra entrega hablaré específicamente de a situación colombiana.

Hay mucha gente que se molesta por el aspecto de  “perdón” de los alzados en armas,  y su incorporación en el mundo civil, pero quisiera repasar un poco de historia sobre la idea de pacificación.

Quiero recordar dos antecedentes: a) la diferencia en la conducta de los ganadores de las dos guerras mundiales del Siglo XX, y b) la “paz” en Nicaragua, Guatemala y El Salvador después del conflicto la Revolución Sandinista y las guerras civiles en las últimos dos países.

1. Antecedentes históricos: En la Primera Guerra Mundial, los países ganadores de la guerra con Alemania le exigieron el pago de una importante indemnización y retribuciones, que combinados con la devastación de los combates, motivaron un enorme odio en aquella población quebrantada, y la dejó vulnerable a los discursos de Adolfo Hitler.  Las enormes consecuencias de la ceguera de los vencedores (Inglaterra, Francia, Italia, los Estados Unidos)  incluyó el inicio de una segunda guerra. Al finalizar ésta, la táctica cambió, y aunque sea cierto que los autores de los grandes crímenes contra la humanidad fueron juzgados y castigados, se ofreció a Alemania, Italia  y Japón un enorme pago. Este pago, el Plan Marshall, alcanzó 3.000 millones de dólares de la época para la recuperación pacífica de sus territorios y ha quedado en la historia como uno de los grandes éxitos de pacificación y convivencia. 

El segundo caso, la guerra civil en El Salvador enfrentó las fuerzas de orden gubernamentales con los insurgentes del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) entre los años 1980 y 1992. Por otro lado El Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) de Nicaragua sostuvo una larga guerra de guerrillas que culminó de derrocamiento del dictador Anastasio Somoza en 1979, pero seguía en hostilidades con los contrarrevolucionarios (los Contra) hasta 1984 cuando los Sandinistas ganaron las elecciones nacionales. Las hostilidades se extendieron a Guatemala y hubo en todos estos países masacres espantosas y fugas de refugiados hacia México y los Estados Unidos.  

Las hostilidades en El Salvador terminaron con los Acuerdos de Paz de Chapultepec (APC) y las de Nicaragua con la legitimización de los sandinistas por vía electoral. En las APC se acordaron la destrucción de los armas de los rebeldes y su general desmovilización, y por otra parte la reducción y depuración del ejército y la policía y la eliminación de los escuadrones de la muerte.

Hubo en las APC consideraciones de indemnización de los soldados y policías (un año de salario) y la recomendación que el gobierno organizara proyectos de integración de todos los excombatientes. Pero estos programas no se materializaron, o fueron inadecuadas. Muchos armas quedaron en manos de personas y grupos violentos, y aunque hubiera intentos por partes de grupos ONG de facilitar la vuelta a la paz, de nuevo, los esfuerzos no eran suficientes.

Ahora en todos estos países han surgido los “mara”, es decir grupos sindicalizados de crimen que rivalizan el poder de sus propios gobiernos. América Central es una de las zonas más violentas del planeta y se ha perdido una enorme oportunidad para la humanidad.

2. Reflexiones sobre la paz: Pienso que el momento de los acuerdos de paz no puede coincidir con supuestas oportunidades para la “justicia” vista como venganza.  Hay que ver estos grandes movimientos de rebelión armada como procesos sociales que engullan sus participantes: el problema real no es el individuo que se ha vuelto cruel y sádico, sino el proceso que lo creó de esta manera. Castigar a los individuos en estos casos no previenen otros movimientos nefastos.

Más bien hay que pensar en la recuperación de estas personas para que no sigan haciendo daño a los demás.

Lo juzgable no son las personas en estas crisis, sino las dinámicas que las produjeron. Es importante que nuestros sociólogos, politólogos y psicólogos tengan voz y que aconsejan –incluso dirigen- a los políticos que son notoriamente ignorantes con respecto a las transformaciones sociales.


Referencias
1. Acuerdos de Paz de Chapultepec  (1991). Disponible en: http://archivos.juridicas.unam.mx/www/bjv/libros/4/1575/23.pdf 
2. Acuerdos de paz en Colombia (2016) Disponible en: 
http://www.acuerdodepaz.gov.co/sites/all/themes/nexus/files/24_08_2016acuerdofinalfinalfinal-1472094587.pdf 

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