sábado, 28 de octubre de 2017

Manaos


Esta noche terminé de leer Manaos de Alberto Vásquez-Figueroa. Es algo así como Indiana Jones con consciencia social. 

Me gustó mucho, por la descripción de la Selva Amazónica en el brutalísimo tiempo de los caucheros. En la novela una pequeña banda de hombres (y una mujer) se escapan de la esclavitud y la prostitución en una serie de aventuras que sería imposible de creer como un cuento verídico, pero como ficción es hipnotizante. No todos lo logran, y de verdad el final de la historia no aparece claramente. No importa las posibilidades reales de una aventura como ésta. El lector huye junto con ellos de las arañas venenosas, de los ejércitos de los esclavistas, del hambre, de la necesidad de convertirse en piratas para conseguir barcos para navegar los ríos, de las tribus de indígenas que han tenido que convertirse en guerreros para sobrevivir a la crueldad de los esclavistas caucheros y aun de las heridas en el alma engendradas por el maltrato que a veces conduce a la locura. 

Yo conocía algo de la historia del comercio del caucho y las orígenes de Manaos, pero realmente sabía poco sobre la enormidad de la tragedia de aquellos tiempos y lugares. El libro me abrió a esta historia, y no volvería a pensar ni en la ciudad ni en el río del mismo modo. 

sábado, 21 de octubre de 2017

La responsabilidad científica frente a la Inteligencia Artificial


Leí recién un artículo* que expresa algo en que he venido reflexionando antes. Los movimientos populistas y separatistas se multiplican y uno de los motivos para esta amenaza anti-democrática es un cambio socio económico que ya comienza a sentirse: la tecnología -a pesar de todos los avances que promete- peligra la vida de mucha gente porque reemplazará sus fuentes de trabajo y la reducirá al estatus de irrelevantes. Sus vidas van perdiendo importancia y significado, y en estas condiciones muchas veces quedan vulnerados frente a los discursos de los extremos de la política. Y no es sólo la mano de obra sin destrezas, pronto tocará a muchos abogados, médicos e ingenieros. La inteligencia artificial y la robotización vienen en camino. Aquí cito un párrafo del artículo*:
"Ahora, más que nunca, los científicos deben comprometerse y comunicarse, para que la política no invada a la ciencia. Se asocian los renacimientos con una batalla de ideas cada vez más intensa. Los científicos deben participar en esta lucha sobre el desarrollo y la aplicación de sus conocimientos e invenciones."


*"The second Renaissance" de Ian Goldin. 19 october 2017 | vol 550 | NATURE.  No tengo acceso a su dirección electrónica.

domingo, 10 de septiembre de 2017

No hay héroes


Un muchacho que aprecio formuló en Facebook unas preguntas de fondo sobre la naturaleza de la democracia.  Pregunta: “¿dónde están nuestros "defensores? ¿cuál es el papel de los líderes? ¿dónde están sus capacidades?”

En respuesta diría yo que el principio más básico es la duda sistemática. La política en este sentido es como la ciencia. No hay que creer en los héroes, y los líderes infalibles no existen. Primero de todo tenemos que establecer los fundamentos y definir la democracia. ¿En qué consiste? ¿Cómo ha sido derrocada históricamente -y luego recuperada-?

Desde sus inicios en Grecia en el Siglo V aC, fue ideado como una manera de superar el tribalismo y los sectores que impondrían a la fuerza su propia visión del mundo. Ha sido derrocada muchas veces, primero por el gran Alejandro de Macedonia que veía a la ciudad de Atenas como demasiado estrecha para sus ambiciones. 

En los tiempos modernos ha sido destituida por la misma gente que podría haber beneficiado de un sistema pacífico de dirimir las diferencias entre los diferentes sectores de la sociedad. Es decir, ha sido desmantelada por la gente de-a-pie, que en vez de asumir la responsabilidad por su auto-determinación, haya decidido confiar su destino a los “líderes”, los héroes y los grandes señores.

La democracia que realmente funciona no ha tenido un modelo de consulta directa sino representativa. Elegimos nuestros representantes, pero no para que nos "gobiernan", sino para que hablen en nuestros nombres. Luego de elegirlos tenemos que estar vigilantes para que obren tal como les hemos pedido: no podemos votar y luego irnos a la playa. Hay que estar allí cuidando que todo realmente siga como una expresión de nuestra voluntad política.

Hay que insistir y participar en los medios de comunicación, en comisiones gremiales y de otros intereses -e inclusive en la calle en manifestaciones-. Hay que vigilar que las leyes que establecen nuestros representantes sean las que queremos nosotros, y que estas leyes luego se acaten. Tenemos que obedecerlas nosotros mismos porque son nuestras leyes.

Sobre todo tenemos que subordinar el uso de la fuerza al uso de la palabra. Las fuerzas de orden y todos los sectores de la sociedad deben reconocer las reglas. Pero este es un tema más largo que requiere más reflexión: ¿Cómo subordinar los ejércitos y la policía a la ley? ¿Cómo controlar los sectores ilegales y confiscar sus armas letales? 

Sobre esto podemos reflexionar después, pero por ahora tenemos que insistir en la desconfianza institucional. Nadie va a venir a salvarnos. No hay ni líderes, ni dirigentes, ni héroes, ni súper-hombres que vendrán a resolver nuestras dificultades. Sólo nos quedamos nosotros mismos, con nuestras propias capacidades de lograr acuerdos y convenios, y nada más. 

jueves, 7 de septiembre de 2017

Una nueva historia del Siglo IXX



En el comienzo del Siglo XXI la primera señal de los cambios a venir fue la decisión negociada entre las grandes compañías, que antes producían armas de guerra, de ir cambiando progresivamente sus líneas industriales: decidieron manufacturar maquinaria agrícola y mecanismos para controlar el exceso de agua en las estaciones de lluvia en los países afectados por el monsoon y las tormentas que azotan el Caribe.  El agua almacenada entonces acabó con las sequías en los meses sin lluvia. 

Viendo estos éxitos, también invertían en la siembra de bosques en África meridional,  China, Méjico, Texas y Arizona.  Se dieron cuenta cómo los desiertos iban reduciéndose en todo el planeta, las zonas aptas para agricultura aumentaban y la vida silvestre florecía.

Además la temperatura promedia del Caribe bajó dos grados y las huracanes perdían poco a poco su fuerza destructiva. 

La educación se volvió gratuita en todo el mundo, y el énfasis de enseñanza de los primeros grados de la escuela primaria fue la convivencia. Los niños aprendían rápidamente que el acoso escolar no es aceptable, y que las diferencias étnicas y raciales enriquecen la vida de todos. Aprendieron a tolerar las diferencias en creencias religiosas y políticas y en orientación sexual. Al llegar a los últimos años de primaria y la escuela secundaria comenzaban a sentir la gran emoción de aprender sobre las matemáticas, la música, la literatura y las ciencias que develan los enigmas del universo. Poco a poco se dieron cuenta que los misterios de la astronomía superan en majestad a los misterios del horóscopo y los adivinos de la televisión.

Dado que la población del mundo se volvía cada más culta y más tolerante, las emisoras de la televisión y los productores del cine se dieron cuenta que ya no podían vender tantas películas con nombres como “Juego sucio”, “A toda velocidad” y “Kill Bill” y comenzaban a buscar guiones originales de escritores de mérito, tanto los clásicos como los nuevos. Hubo trabajo en abundancia para autores, pintores, músicos y bailarines.  

El poder como algo que detenta un político o un general comenzó a cuestionarse. La gente se volvía más activa en la toma de decisiones colectivas; movida por la nueva ética de tolerancia y empatía, la voluntad política reflejaba el deseo de cuidar y apoyar al semejante.

La gente saludaba los unos a los otros en las calles. Hubo momentos de canto espontáneo en las paradas de autobuses. Los niños nacían riéndose. La muerte se fue incorporándose en la vida como una memoria de alegría. El sol, filtrado por las hojas de los árboles, parecía gozar de existencia.


sábado, 26 de agosto de 2017

Sobre ataques fatales y etnicidad


Sólo una breve reflexión sobre las matanzas masivas en el mundo y la amenaza de “terrorismo”, sobre todo perpetrado por los musulmanes:

Añado abajo dos referencias sobre las estadísticas referidas a la violencia con armas de fuego y otros instrumentos letales en los últimos años. 

Hay mucha preocupación por lo que los medios llaman “terrorismo” cuando el atacante sea musulmán, pero sólo “violencia por parte de personas con problemas mentales” cuando el victimario sea de la cultura local. También, en los Estados Unidos cuando el asesino sea latino, se entiende que pertenece a toda una cultura de "violadores y criminales” (rapists and criminals, en las palabras de Donald Trump). Tanto es así que la emigración de África del norte en Europa y México en los Estados Unidos es temida y siempre más restringida.

Sin embargo nos corresponde, como personas racionales, examinar los datos. Los responsables de la gran mayoría de estos crímenes son personas locales. En el gráfico en la primera referencia abajo se puede apreciar que los nombres de los culpables son típicos de las personas naturales de los Estados Unidos, es decir, nombres en inglés como James, Randy, John y Thomas. 

En la segunda referencia, Omar Alnatour razona sobre los miedos al terrorismo musulmán y determina que son estadísticamente muy exagerados.

Sería interesante examinar las múltiples causas reales de la violencia en nuestras ciudades y tomar las medidas apropiadas. Por ejemplo, se podría considerar críticamente la facilidad que hay para adquirir armas letales. También se podría aumentar los servicios de consulta psicológica y psiquiátrica para quienes los necesitan. Más importante, creo necesario que las personas que ejercen poder en los países afectados eliminen de sus discursos alusiones negativas a las etnías distintas. 

Referencias
1. http://www.motherjones.com/politics/2012/12/mass-shootings-mother-jones-full-data/
2. http://www.huffingtonpost.com/omar-alnatour/muslims-are-not-terrorist_b_8718000.html

miércoles, 23 de agosto de 2017

¿Las guerras logran algo?



¿Podemos lograr algo por medio de la violencia? Al ver las guerras de cerca nos damos cuenta que no han sido ellas que hayan logrado algo, sino lo que ha ocurrido después. 

Creo que se ilustra esto mejor con ejemplos. Nombro dos casos de guerras cuyos resultados fueron espantosos, y una que terminó bien: 

Dos guerras que resultaron en tragedia:

a) la Primera Guerra Mundial  duró desde 1914 al 1918. Más de 70 millones de militares se movilizaron; de ellos más de nueve millones de combatientes y siete millones de civiles murieron. Entre los resultados de estos sacrificios inútiles cinco saltan a la vista: a) los resentimientos posteriores en todo Europa y gran parte de la India y el norte de África, b) el éxito de la Revolución Bolchevique en Rusia, c) el nacimiento de la URSS, d) el desarrollo de los Fascistas en Italia y Alemania y e) el inicio de la Segunda Guerra Mundial -sólo veintiún años después-.

b) La  guerra en Irak: Iniciada en el 2003, las hostilidades siguen hasta la fecha, aunque los Estados Unidos, el invasor principal, ya no las llame “guerra”. Tras  el derrocamiento del Presidente Saddam Husein (y su ejecución en 2006) se inició la violencia entre los diversos grupos étnicos, sobre todo los sunitas y chiitas, y el desarrollo y la organización de Al-Qaeda.  Se estima que ha habido más de un millón de personas muertas. El costo financiero ha sido estimado en más de 9.845 millones de dólares sin contar los costos totales para la economía de las naciones involucradas.  Ahora las hostilidades han extendido a todo el Medio Oriente y el crecimiento del llamado "Estado Islámico" representa una amenaza al nivel mundial. Además las hostilidades entre los demás países de la península arábiga pueden trazarse a la invasión inicial a Irak. Y las oleadas de refugiados que escapan la violencia, la destrucción, las hambrunas y demás tragedias siguen en aumento. 

Una guerra que terminó bien

En cambio el final del Segundo Guerra Mundial puede considerarse exitoso, pero no debido a las hostilidades, sino al Plan Marshall. Su nombre oficial era el Programa Europeo de Recuperación (European Recovery Program, ERP). Se originó en una iniciativa de Estados Unidos para ayudar a Europa Occidental, y tuvo un valor económico de 13.000 millones de dólares de la época. Su objetivo era la reconstrucción de la ruina física y social de Europa tras la acción bélica. El programa duró sólo cuatro años, dese 1948. Se propuso: a) reconstruir aquellas zonas destruidas por la guerra, b) eliminar barreras al comercio, c) modernizar la industria europea y d) hacer próspero de nuevo al continente.  Tuvo un alcance que tal vez incluye la formación de la Comunidad Económica Europea (CEE) en 1958. 

¡Ahora, imagínense que todo el dinero gastado en guerras en Afganistán, Irak Siria y los demás países de la región hubiera sido invertido en un gran Plan Marshall!


Páginas consultadas:
1. https://es.wikipedia.org/wiki/Guerra_de_Irak
2. https://en.wikipedia.org/wiki/World_War_I
3. https://es.wikipedia.org/wiki/Plan_Marshall

martes, 8 de agosto de 2017

Estrategias de protesta pacífica

No me gustan los trancazos. Me parece que hacen lo que el gobierno quisiera, más que debilitarlo. ¿Qué otras opciones hay? Lo que pasa es que estas estrategias requieren más planificación y reflexión de lo que se necesita para gritar lemas y jalar escombros a la vía. No implican el mismo disfrute de adrenalina, pero son más eficaces. Aquí hay algunas: 1. Clases de primaria para los niños de la calle que se graban y luego se distribuyen por Internet. Lectura de cuentos en lugares públicos. (protegiendo las identidades, sobre todo de los niños) 2. Distribución de comida para ancianos e inválidos (filmados y con iguales protecciones) 3. La prestación gratuita de servicios profesionales a personas necesitadas (abogados, médicos, psicólogos, arquitectos) 4. Seminarios sobre temas políticos en lugares públicos y en línea para grupos reducidos. Esta semana en la UCAB hubo uno que se podía ver por Internet. 5. La creación y presentación de documentales. Amnistía Internacional tiene excelentes películas. Pueden presentarse en aulas universitarias, escuelas y lugares similares, además en el formato de YouTube. 6. Buscar medios para acercar a los paramilitares para sembrar dudas. (El gobierno sabe muy bien como dividir y conquistar, pero la oposición sólo comienza a aprender y usar esta táctica.) 7. Pancartas y murales, Mensajes pintados en el pavimento (las cruces de los caídos fue impactante pero no se ha mantenido). Panfletos 8. Cacerolazos, señalamientos públicos de rechazo a figuras del gobierno 9. Reuniones relámpagos, cantos en lugares públicos. Muestras muy breves de fuerza en la calle. 10. Reuniones en tertulia para discutir un tema. Podría haber mil reuniones en mil casas el mismo día. Filmar (protegiendo identidades) 11. Jornadas de limpieza y embellecimiento de lugares públicos (la tiranía florece en ambientes feos o deteriorados) (Posibles lemas: "Tapa un hueco para la democracia" o "Pinta una pared para la paz" o "Vivir en belleza, no en tiranía") 12. Jornadas de votación sobre diversos temas (por ejemplo, "¿Debe el gobierno dejar de encarcelar a los ciudadanos?") 13. Jornadas de reforestación ("Siembra un árbol para la democracia") 14. Jornadas de reciclaje ("Salva el planeta y salva la democracia") 15. Reuniones grandes para escuchar música y bailar ("Un baile para la Democracia")
 
Locations of visitors to this page